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52: Crónica Semanal

 

 

 

 

52 Nº52: Después de un año… el final. La portada es un homenaje a la del nº1 para tener simetría, (aunque Black Adam y el Profesor Magnus siguen siendo marginados, supongo que porque no son superhéroes per se) pero con el cambio emotivo de que en vez de los restos de la Trinidad, tenemos un homenaje a los caidos en la serie. Bonito y con clase. El título también es un apropiado homenaje a una famosa historia de los Titanes, que no han traducido correctamente. La historia principal del número es la conclusión de lo de “El Tiempo Está Roto”. Esa historia tiene dos cosas que resolver: La historia personal de Booster Gold, y la revelación de los 52, y ambas se resuelven en una gran batalla a traves del tiempo y los universos contra un hiperinsecto devorador universal, que es una idea que Morrison ya tenía para su Hipercrisis que no llegó a hacer la última vez que estuvo en DC. De hecho, este número se parece en estructura bastante al final del prólogo a aquella historia, Kingdom, que nada casualmente era de Waid, aunque haciendo bien todo lo que aquella hacía mal. La parte personal está muy bien hecha: Toda la historia de Booster ha sido tenerle tratando de conseguir fama siendo un héroe, habiendo olvidado como ser realmente un héroe. Así que en esta parte final, habiendo abandonado su identidad y reputación, logra por fin ser el héroe que quería ser. Simple, pero muy eficaz, sobre todo con el giro irónico que dan al final a lo de la fama. Además, todos los elementos del personaje que han sido reintroducidos a lo largo de la serie, como no podían ser menos en una historia tan bien montada y con tanta atención al detalle, juegan un papel en esta historia, desde su pasado como viajero en el tiempo, a su amistad con Skeets y Blue Beetle (dos momentos muy emotivos), a su pasado con Rip Hunter y su antepasado, hasta, y hay que verlo para creerlo, su pasado como jugador de futbol americano, en una escena donde para darle estructura circular, la manera de salvar el día referencia una frase del primer número. Es la historia definitiva del personaje. La parte de las 52… como se dijo en el número anterior, cierto añorado concepto DC ha vuelto, aunque de manera más limitada, y como se ve aquí, algo cambiada. Ha sido un misterio limpio, hasta casi obvio en retrospectiva. Y aunque el concepto tiene posibilidades de hacerse mal y confuso, como todo, abre muchas posibilidades para muchos tipos de historias, y por eso vale la pena. La presentación de varias de las 52 es genial, muchos de los conceptos son suficientemente intuitivos para que los entienda cualquiera, pero si sabes algo de historia DC (o recuerdas aquella horrenda Historia de DC de complemento) verás muchas cosas curiosas e interesantes, más en cuanto más te fijas, que pueden dar para muchas historias en el futuro. Toda la historia es una pasada a alta velocidad, mezcla de lanzar conceptos, acción chula y finales emotivos, con una conclusión muy apropiada para el villano.

 

Es la historia más colaborativa de la serie, con todos los guionistas de esta trama: Geoff Johns presenta la situación con su estilo habitual, reencontrandose con su antiguo colaborador Mike McKone, que estrena su regreso a DC como invitado de excepción para este final, haciendo gran acción cósmica y efectos chulos con las 52. Morrison hace la siguiente sección, lanzando conceptos a toda velocidad con diálogo chulo exagerado, así que le pega volver a tener de dibujante a Justiniano, que le da a la historia el toque dinámico y acelerado que necesita, además de cambiar bien de registro cuando toca presentar varias de las 52. Por último, Waid nos da el sólido final, con la despedida del Tercer Dibujante Oficial de la serie, Eddie Barrows, que hace su mejor trabajo en la serie, soltandose más la melena con cosas como una doble página que resume todas las historias de la serie. Sensacional. Pero ahí no acaba la cosa, para celebrar el final, hay epílogos de todas las historias de la serie (excepto del trio espacial, que ya se resolvió bien la semana pasada), cada uno por un guionista, añadiendo detalles o resolviendo realmente las historias, con giros brillantes donde toda la oscuridad de la serie se evapora, y todo el mundo tiene su final feliz y apropiado, como corresponde a guionistas que entienden tan bien el género. Lástima que el número no tuviera 52 páginas, porque además de apropiado, habrían resuelto un par de cosas más que se quedaron el tintero. El primer epílogo es de Geoff Johns, y nos recuerda donde se han quedado Acero y sobrina (no había nada que añadir después de tantos epílogos) y después pasa a Black Adam: Se ve una consecuencia de la Tercera Guerra Mundial que enlaza con cosas que se han mencionado en Jaquemate, se explica que pasa con cierto elemento dejado de lado… y vemos que aún ahora, Adam sigue siendo más duro que nadie, en un detalle genial que hay que verlo, simplemente. Dibuja el Cuarto Dibujante, Pat Oliffe, despidiendose de la serie. Después viene Mark Waid, y en tan sólo dos páginas, redime completamente, no ya toda la historia del Hombre Elástico en esta serie, sino todo lo que le han hecho a los pobres Dibny en estos últimos años. Es un final absolutamente perfecto, rehabilitando el concepto y añadiendo algo más, y si no se te salta una lágrima o se te corta el aliento de la emoción, es que no tienes alma. Dibuja muy bien el que terminó su historia, Darick Robertson. Luego le toca el turno a Grant Morrison, que en una página vuelve a ser un dios benevolente con Booster Gold, y explica como ha quedado Magnus tras su escape, aunque le faltaba un poco de detalle. Se despide aquí el Segundo Dibujante, Chris Batista, que lo hace bien, pero es una pena que no pudiera despedirse con un número entero como los demás (Oliffe al menos hizo uno de los especiales de la 3GM). Por último, McKone se alía con Greg Rucka para el epílogo de Question, que viene con una sorpresa optimista e inesperada entre tanta oscuridad, con un final simbólico y genial que cierra la serie usando un gran momento de simetría que cierra el círculo.

 

Y así termina la primera serie larga semanal que hacen en el mainstream moderno. Ha hecho muchas cosas diferentes, y ha sido un éxito en muchos niveles, que es algo que se agradece. Ha cumplido la periodicidad, y ha sido recompensada en ventas. Ha sido una buena historia de cada personaje, renovando acertadamente una serie de segundones y contando una gran historia de cada uno, que da ganas de leer más historias, pero que si no lees más, al menos te has llevado una historia completa. Ha sido un repaso y revisión bastante bueno del Universo DC, dejando en ridículo otras cosas parecidas. Ha estado muy bien estructurada, con cantidad de misterios y tramas que se desarrollaban inteligente y cuidadamente, y montones de detalles que se aprecian mucho mejor en una lectura cuidada o segunda lectura, con variedad de temas y leitmotifs de fondo, dandole algo de profundidad. Ha experimentado con la forma, con la idea del tiempo real, y no poder usar algunos de los recursos habituales como los continuará y la forma habitual de sagas, y ha salido muy bien. Igualmente, han jugado con el formato, mezclando 7 historias distintas más o menos entrelazadas en una gran historia finita, conectada con otras historias pero autoconclusiva. Y han jugado con la autoría, argumentando en conjunto pero alternandose la escritura concreta, trayendo una manera de escribir similar a la de las series de TV al comic, pero mejor adaptada. Igualmente, gracias a las maravillosas portadas de JG Jones y al gran trabajo de Keith Giffen haciendo los bocetos, ha mantenido un aspecto bastante consistente, con cuatro dibujantes principales más que decentes, y dibujantes invitados que han variado, pero que normalmente han cumplido y más. Y en general, ha sido una gran historia, pero no se podía esperar menos de Johns Waid-Ruckinson, que prácticamente están sosteniendo DC ellos solos. Saldrán otras series semanales, y saldrán spin-offs, y la mayoría no valdrán la pena, pero esta serie quedará en la historia. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº51: Muy apropiada la portada, en plan poster propagandistico ruso con Tornado Rojo, ya que el concepto de robot viene de esa zona. Es una composicion muy buena, juntando el concepto de que se acaba la serie y el secreto de los 52 a la vez. Se acerca el final, y el número va de atar cabos sueltos, y preparar las cosas para el Gran Final la semana que viene. Una buena parte del numero es Morrison terminando su Odisea en el Espacio. La historia ha sido una version de la Odisea clásica, en el espacio del Universo DC, con un trio de protagonistas bastante curioso. Más curioso fue que, a diferencia de las otras historias, tuvo su climax y gran batalla final al final del segundo acto, dejando todo el tercer acto para repercusiones y ver como vuelven a casa. Ahí es cuando se notó que Adam Strange y Starfire estaban realmente de adorno (de hecho, a Starfire se le podria haber sustituido por muchos otros personajes, y no habría cambiado nada… de hecho, es la única protagonista de 52 que no tiene una historia de desarrollo personal) y vuelven antes a casa, revelando al Ulises de la historia como Animal Man, con su propio camino personal, que termina en este numero, mientras vemos epilogos de los viajes de los secundarios. Los paralelismos con la Odisea le han servido a Morrison para hacer un truco, junto con la escena metaficticia del mes pasado y hacer creer que la historia iba a ir por un lado no muy propio de él. En este número, sin embargo, Morrison demuestra el cariño que le tiene a Buddy y a su familia, en una escena absolutamente maravillosa y entrañable, sin volverse ñoña. Al contrario, con una frase genial y una viñeta muy graciosa y simple, muestra perfectamente la magia de la serie. Aún asi, mantiene la tensión todo el numero, pensando que en cualquier momento se puede no alcanzar el final feliz. Eso si, el final de Starfire no encaja muy bien con lo que dijeron de ella en Titanes. Adam Strange tambien tiene su epilogo con final feliz, que es la primera vez desde que empezaron a dar la lata con tanto rollo de guerra que alguien ha recordado la idea original tan genial de Rann, y queda muy bien. Tambien se explica por fin que es el Ojo Esmeralda de Ekron, y también todo lo de la religión del Triple Dios Pez, en una escena como epílogo al subargumento de Lobo que es un giro muy bestia y propio de él, que lo devuelve a las andadas de manera genial. Cambiando de tercio, Johns escribe una escena que es, simultaneamente, epílogo de la Tercera Guerra Mundial, de la historia de Ralph Dibny, avance de varias cosas de los Jóvenes Titanes y conclusión del subargumento de la ausencia de la Trinidad. Se repasan las bajas de los especiales, se confirma la muerte de Ralph, se da una versión mejor del Culto de Kon-El que era lo que tenían pensado en un principio (aunque el hecho de que no le puedan llamar Superboy canta mucho), se explica por fin muy bien el cambio de traje de Robin, se enlaza con la nueva alineación de los Titanes, y con como quedan los tres héroes principales al principio de Un Año Despues, que ahora ya es Una Semana Después. Todo muy efectivo.

 

Para terminar, volviendo a Morrison, se resuelve el misterio en el espacio, lo que vieron los héroes perdidos en el espacio al final de Crisis Infinita, que aunque ha servido de excusa para que persiguieran el trio espacial, resulta que no era una parte importante de esa historia. Lo importante estaba en la cabeza de Tornado Rojo, que de manera muy curiosa y original, ha ido deambulando por varias de las tramas de la serie, y algún subargumento propio, hasta que se descubre que su verdadero objetivo es revelar los 52. La revelación es sutil y aun no se explica, pero es más o menos lo que uno se podía imaginar, que tiene mucho potencial. En la escena, se enlaza con algo de Liga de la Justicia Un Año Después (aunque se queda en el tintero la aparición del Infierno Rojo, mencionado en la otra punta de la serie para que apareciese aquí), y se da muy buena impresión de ser un combate desesperado con todo en juego contra un villano al que no hay manera de detener. La revelación del malo final es genial, por varios motivos: Resuelve dos misterios que llevan en la serie prácticamente desde el principio, que resultan encajar perfectamente, con pistas que en retrospectiva resultan obvias. Y el momento de la revelación en si es horroroso y brutal, de la manera genial y absurdo-cósmica que tanto le gusta a Morrison y que es el tono de esta serie. Y la tensión de cara al final hace que la semana de espera se haga larga. En el dibujo, se despide el Primer Dibujante de la serie, Joe Bennett, que no hace simetría dibujando el último número de la serie, pero si dibuja el último número sin dibujantes múltiples de la serie. A estas alturas, no hace falta decir que hace un trabajo magnífico, en la caracterización de los personajes, los varios tonos serios y cósmicos, y algunas imágenes impactantes, como el retorno a la Tierra o la presentación del gran malo. Además, habiendo hecho un número de cada 5 en esta serie, ha demostrado que es uno de los pocos dibujantes buenos y puntuales que tienen en DC. Por último, terminan los orígenes, con, apropiadamente, el de la Liga de la Justicia de America. La primera página explica el origen del grupo, y la otra el resto, la mitad con la expansion del grupo a lo largo de los años, la otra con la alineación actual. Más o menos cuenta todo lo importante, y elige sabiamente contar simplemente que sus encarnaciones han variado al igual que la alineación, con ejemplos de varias épocas, que tratar de mencionar alguna de las encarnaciones intermedias concretas. Señalables son dos cosas: Primero, que la formación original Post-Crisis Infinita parece ser una fusión de las dos continuidades anteriores, que queda un poco raro, pero es para contentar a todo el mundo. Segundo, que cuenta a Geo-Fuerza como miembro actual, que es más explicación que la que ha dado Meztler. El dibujo es de Ivan Reis porque… bueno, porque cualquiera es mejor que Benes, que sería la opción más obvia, y tienen estilos parecidos. Sólo queda una semana, y es dificil hacer un final a la altura, aunque si alguien puede, es este equipo. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº50: Por fin, llega la Tercera Guerra Mundial, con la que tanta lata habían dado. Y decir que es un poco decepcionante es quedarse corto. Dejando aparte el hecho de que excepto un par de menciones en SJA, nadie la ha mencionado Un Año Después (bueno, dos semanas después), está el hecho de que aunque ciertamente es mundial, de guerra no tiene nada. Es Black Adam vs el mundo, que no es algo técnicamente bélico y lo único que tiene de política internacional es que viaja por distintos paises, y estos no se ponen de acuerdo en como tratar con él. Obviamente, es el final de la historia de la Familia Adam, y es aún más decepcionante como tal. La historia de Black Adam ha sido una tragedia clásica, donde una persona que no era muy buena tiene la oportunidad de volverse bueno y ser féliz, pero fracasa porque los errores que cometió en el pasado, y simplemente, el mundo, no le dejó cambiar. La manera obvia de proceder tras eso es hacer que Adam revirtiese a como era al principio de la serie, un héroe oscuro que mata a todo aquel que considera malvado, o que se pone en su camino de lo que considera venganza. Y dado que mucha gente se merece su venganza en esta serie, eso bastaba para enfrentarle a medio mundo. Pero por alguna razón, Johns ha decidido olvidar las bases que él mismo sentó con el personaje, y convertirlo en un maníaco asesino que mata porque sí. (Hay un intento de darle ambigüedad a lo que ha hecho, pero no queda nada claro, y de todas maneras hace otras cosas malas aquí) Peor aún, su comportamiento en la historia no tiene sentido, independiente de su moralidad. Es decir, después de liberarse de sus captores, lo lógico hubiera sido que los masacrase a todos por su implicación en la muerte de su familia, y acto seguido, que hubiera ido a por los que tiraban de los hilos. Sin embargo, incomprensiblemente, deja vivir a los científicos de Oolong por exigencias del guión y se pasa la siguiente semana causando… ¿destrucción aleatoria? ¿Por qué si? ¿En vez de ir a por los responsables de su tragedia? Lo peor de esto no es lo absurda que queda la historia en si, es que había maneras de tener las escenas que los guionistas querían sin cargarse la lógica de la historia.

 

En fin, el número tiene buena parte de “Black Adam vs héroes en plan bestia”, pero sin mucha gracia. Aparentemente, los héroes del Universo DC no han aprendido de la lección de Superboy-Prime, y siguen pensando que lanzarse en masa contra un superhumano invencible, sin un plan y sin importar que no tengas poderes es una buena estrategia. Milagrosamente, no hay baño de sangre en este número, lo que es de agradecer. La mejor escena de pelea es la de las páginas escritas por Morrison, donde se enfrenta a los 10 Grandes, que tiene un buen ritmo, y un papel para cada uno, molando sobre todo la presentación del Robot Shaolin, que habla en pictogramas I Ching. Las partes escritas por Johns, sin embargo, dejan que desear. Hay algún cameo presentando nuevos status quo para 1AD, sobre todo la tan mencionada participación de los veteranos de la SJA, pero no es gran cosa. La confrontación entre Black Adam y Atom-Smasher es tan decepcionante como la última vez, aunque al final sirva para una cosa. La mencionada versión gigante del Escuadrón Suicida para detener a Adam ni se vuelve a mencionar. Lo único interesante es la aparición de la familia Irons y la resolución de un subargumento pendiente de su historia, de manera inesperada y divertida, que demuestra la idea central de la serie. Y el final es un Deus Ex Machina prácticamente literal. Es decir, es apropiado que le detenga quien le detiene, y no es que no fuera parte de la historia, pero interviene mágicamente al final en vez de en otro momento por conveniencia del guión más que otra cosa. La pena es que el final irónico de Adam es una idea genial y muy apropiada, aparte de triste. El problema es que sería mucho más triste y trágica si fuese un castigo a una persona que siempre intentó hacer lo correcto desde su punto de vista (que había sido la caracterización del personaje en todas veces anteriores donde Johns lo había escrito), en vez del justo merecido a un monstruo que perdió la humanidad hace semanas y que jamás va a poder ser otra cosa que un villano después de esto. Una lástima que una de las mejores historias de 52 y Johns haya terminado en esto. Pero bueno, el número no acaba ahí. No hay origen esta semana (son 24 páginas de historia principal, celebrando el nº50), pero hay un epílogo donde por fin, tras 13 semanas, volvemos a la historia de Booster Gold, de cara al Gran Final. Tras conectaro con la 3GM, en tres páginas, se enlaza por fin con un subargumento que lleva dando tumbos toda la serie, y se vuelve a poner la tensión y peligro de la historia donde estaba, dejando ansiosos que vengan los dos números que quedan. Eso ya es otra cosa. Para celebrar todo esto, toca dibujante invitado, Justiniano, que ya dibujó grandes combates mágicos en Dia de Venganza, que aunque a veces es algo inconsistente con los personajes, hace una acción muy dinámica que le va bien a la historia. Neutral (6)

 

52 Nº49: Genial portada en plan James Bond, que es lo último que esperarias del Profesor Magnus. Hasta los rotulos de abajo acompañan al chiste. Siguiendo con las resoluciones, este es el final de la Isla de los Científicos Locos. Desde el principio, ha sido tanto la historia de las abducciones de los científicos, como la historia de cómo Magnus aprende a canalizar su locura en vez de rechazarla, y vuelve a estar vivo y ser un héroe. Es divertido contrastarla con el viaje de Montoya, ya que es una versión retorcida de la misma idea, aunque Magnus más bien recuperaba lo que perdió en vez de convertirse en algo nuevo, y su mentor es ciertamente menos benévolo que Question. Este número es donde toma por fin la decisión de ser un héroe y se rebela contra sus captores, aunque a su manera. La historia recuerda mucho a la caida y redención de Hank Pym en los Vengadores a mediados de los 80: Científico aventurero que sufre un colapso nervioso y crea un robot asesino, cae en desgracia y es raptado por supervillanos para que les ayuda a crear un arma mortal, pero entonces usa los materiales a su disposición para derrotar él solo a sus secuestradores. Incluso en ambos malos los secuestradores incluyen a chinos y cabezas de huevo. Es irónico teniendo en cuenta lo que están haciendo ahora con el personaje. El caso es que muchos de los elementos introducidos sutilmente en capítulos anteriores juegan un papel en la resolución, pero que la historia esté bien montada ya no es de extrañar a estas alturas. Lo que queda es una batalla final que se salta prácticamente todas las reglas de un combate heroico final, y funcionando de una manera más enloquecida donde Magnus actua de cualquier manera menos como esperas que un héroe actue: No es ni valiente, ni seguro de si mismo ni aguerrido, sus Hombres de Metal son algo chapuzas e improvisados… pero que me zurzan si pese a eso, no es heroico, o incluso gracias a eso es más heroico. Porque eso son los superhéroes verdaderamente modernos: Son personas con fallos, pero que en vez de dejarse derrotar por esos fallos (como en… otros comics de otra gente) salvan el día superando esos fallos, o incluso gracias a esos fallos, como la “locura” (porque recordemos que como dice Morrison, la locura no existe) de Magnus. Y por supuesto, el combate es una cosa tremenda y enloquecida, pero es que, cualquier comic que tenga un combate entre un científico loco con Hombres de Metal de juguete y un huevo malvado viviente y frases como “Quieto todo el mundo, tengo un rifle de partículas y un desorden bipolar, y no se que puede pasar” es brillante por necesidad. Añadale la teoría extraña morrisoniana sobre como funcionan los responsometros, la genialidad de Egg Fu, las personalidades de los Hombres de Metal (incluyendo, a Mercurio admitiendo cierto detalle químico después de 40 años), la respuesta de los demás científicos locos (pista: no son supervillanos, son supercientíficos… un combate frontal inesperado cuando no tienen sus cacharritos es lo último para lo que están preparados) y la despedida sentimental e inesperada entre Magnus y Morrow, y tenemos un final perfecto. Lo que no tenemos es a Veronica Cale, porque la idea era que hubiera muerto hace 3 semanas.

 

Lo mejor es que eso no es toda la historia. La otra parte, escrita por Johns, transcurre simultaneamente en otra parte de la Isla Oolong, y continua la historia de Black Adam, en este caso aprovechando la temática sociopolítica que se ha ido fraguando en el fondo de la serie. Es un combate de palabras entre los territorialistas y corruptos 10 Grandes (aunque las distintas personalidades entre ellos introducidas anteriormente juegan un papel fundamental) y la universalista Sociedad de la Justicia de America. Incluye una revelación muy buena sobre el décimo de los 10 Grandes, pues sutilmente, sólo habían presentado a 9 de los miembros oficiales. Y una escena genial con Sivana como científico loco. Todo eso con una sensación de desesperación y tensión de que se va a mortar una gorda (el título es Vispera de Destrucción, y gracias al formato de tiempo real, es literal) lleva a un final explosivo para empezar el próximo número, y de paso se rescata una mini trama de hace media serie. El dibujo esta semana es del Tercer Dibujante Oficial, Eddie Barrows, en su último número completo, y queda un poco chapucero. Le falta detalle, y cuidar bastante el aspecto final. Apropiadamente a ser el más novato, es el dibujante que más se parece a los bocetos de Giffen, por cierto. El orígen esta semana es de la SJA, aprovechando el papel que tienen en la historia principal. La primera página resume su origen y etapa clásica, y la segunda se salta toda la serie reciente para contarnos, um, lo que pasa la semana que viene en la Tercera Guerra Mundial y como lleva eso a la serie actual. Vale que la alineación actual ocupa media página de por si, pero lo otro es la típica cosa que sólo está por ser reciente, y a la larga acabará por no ser importante, y habría quedado mejor algo con más perspectiva histórica. El dibujo del anterior dibujante de la serie, Don Kramer, es bueno. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº48: Bonita portada en forma de grafitti, muy apropiada. Empieza la carrera de resoluciones final, y en este número toca la de Questoya. La historia desde el principio ha sido el viaje heroico de Renee Montoya, continuando lo que Rucka lleva haciendo con ella desde Gotham Central, si no antes. Ha seguido todos los pasos clásicos: Empieza con el personaje hecho un desastre, viene el mentor mágico (Question, aunque en este caso la magia es más su filosofia zen que otra cosa) que a base de lecciones al principio frustrantes, la lleva en un viaje por el mundo donde aunque la idea superficial es derrotar a los malos de turno (Intergang), el verdadero objetivo es hacer que Montoya supere sus propios problemas y se conozca a si misma y de lo que es capaz, para llegar a ser lo que realmente puede ser, que como estaba claro, es la nueva Question, tras la muerte del original, como le suele pasar al mentor en estas historias. Y ahora vuelve al punto de partida, Gotham, ya transformada, donde queda claro que no es la persona que era. También tiene que derrotar al malo y salvar a la chica, que aunque no son elementos estrictamente necesarios, también son típicos. Es un gran ejemplo de este tipo de historias, modernizada para los tiempos modernos. Y aunque es una pena despedirse de Vic Sage, Montoya está resultando ser una digna sucesora como Question. Al fin y al cabo, se parece más a esta última versión, que esta al original de Ditko. En cuanto a este capítulo final, todo transcurre más o menos que podías esperar al tener todas las piezas en su sitio, pero con el apropiado añadido de una narración en primera persona por parte de Renee, siguiendo con el tono detectivesco negro que tanto le gusta a Rucka y le pega al tono de la historia. Además, demuestra que Montoya tiene la filosofia, introspección, rabia y ganas de obtener respuestas propias de Question. Por lo demás, es una historia de acción de ir deteniendo y derrotando a todos los malos con un ritmo más trepidante de lo que ha sido esta trama hasta ahora, y una buena sensación apocalíptica, propia de los orígenes de la Biblia del Crimen. Realmente parece que esta pasando algo terrible que sólo la heroína puede evitar, y el momento donde Montoya se transforma oficialmente en Question, después de un año esperandolo, es conmovedor. El final es ambiguo, aunque en ambos casos tiene un buen paralelismo con la historia del personaje. Eso si, la última de las escenas resulta un poco difícil de creer, y sigue sin explicarse como demonios acabó Manheim transformado en un gigante en Superman. La página extra (la 21 de 20) esta semana es de Morrison, sobre las otras dos tramas relacionadas con Intergang, y preparan las cosas de manera demencial para el gran final. El dibujo esta semana es otra vez de Darick Robertson, especialista en finales de historia detectivescos, y es muy bueno, no sólo clavando las expresiones (o falta de ellas, como en la prota) sino la acción desesperada y el ambiente apocalíptico (o apokoliptico), incluso ignorando los bocetos de Giffen para mejorar el efecto.

 

Los orígenes esta semana siguen con los grupos, y esta vez les toca a las Aves de Presa, y a Waid le sale uno de los mejores, resumiendo todo lo que necesitas saber: La primera página es un buen origen de Oráculo, y la segunda cuenta el orígen y modo de actuar de la operación, y quienes son sus agentes más importantes. Dibujo muy agradable de Nicola Scott, la dibujante de la serie, que da aún más razones de porque es tan incomprensible y estúpido que no publiquen una serie tan buena en España. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº47: Sólo quedan 5 semanas, y por eso después de los últimos números tan centrados en una historia, tenemos otro número disperso cubriendo varias historias, y dejandolas todas a punto ya para la traca final. Si parece un poco ligero es por esa dispersión, y porque por alguna razón, sólo son 18 páginas en vez de 20. El núcleo de la historia es de Rucka, y es el penúltimo capítulo de lo de Questoya, colocando a todos los protagonistas en el lugar para la resolución la semana que viene. Como siempre en esta historia cuando es más de acción que de desarrollar a los personajes, es consistentemente sólido, pero nada más, muy tradicional en estructura pese a lo curioso de los personajes. Siguiendo, Waid nos cuenta el verdadero epílogo de la Balada de John Henry, contandonos como queda el status quo de los Irons, atando temáticamente la idea de el heroismo a partir del esfuerzo y el trabajo, y dandole algo que hacer a la mayoría de secundarios de la historia y sus varias subtramas. Cumple muy bien. Y luego están las partes de Morrison, que tiene más predominancia a estas alturas de la serie que en la primera mitad: La historia de Magnus llega casi al final, enseñandonos como están las cosas (incluido un rápido avance de lo que le está pasando a Black Adam) y porqué no pueden aguantar mucho más, y tienen que explotar. Incluye un giro genial en la imagen clásica del ángelito y el demonio en cada hombro. Luego, la Odisea en el Espacio también se acerca a su fin, y por un lado, son muchas ideas raras de Morrison, siguiendo con cosas que ha hecho en Animal Man, Zatanna y otros, jugando con como afecta la metaficción a la forma del Universo DC (aunque no se dice explicitamente, su historia ahora no avanza en tiempo real, sino a intervalos discretos cuando abrimos un comic donde sale). Un poco difícil, pero chulo. La otra parte es mejor, es seguir los paralelismos entre Buddy y Ulises hasta el penúltimo extremo, y hace que realmente te preocupes por la situación, más incluso que cuando parecía que iba a morir. Por último, tenemos unas escenas con Nanda Parbat, que cuando no sale Montoya y se trata en plan místico, es terreno Morrison. Básicamente, es terminar los caminos espirituales de renacimiento de Batman y de Wonder Woman. El de Batman no se muestra y se deja para la serie regular, contandonos sólo lo mínimo mientras Robin aprende una lección zen. Y el de Diana es ponerle en la buena dirección repasando quien es y quien tiene que ser, usando un recurso apropiado por segunda vez en la serie. El misticismo oriental es un poco facilón en estas escenas, pero tiene su gracia. Y aunque sea todo un poco disperso, la sensación de que está todo terminando y acelerandose hacia un final unifica bien la historia. El dibujo es otra vez de Camuncoli, y al menos es legible, aunque su estilo caricaturesco y simplón le pega más a unas escenas que a otras.

 

El origen esta semana es de los Jóvenes Titanes, y es un follón. Se salta a los originales, que uno diría que es importante, después menciona vagamente a los Nuevos Titanes, dedica media página innecesaria a una bazofia como Dia de Graduación, y después tiene la otra página a explicar la serie actual en sus dos encarnaciones, sin poder entrar en detalles sobre cada miembro. Al menos Waid hace bien en contar lo que significan los Titanes y montar la narrativa alrededor de Cyborg, que es el corazón de la encarnación actual. El dibujo es de Karl Kerschl, que dibujará proximamente el origen de los JT originales, en su nuevo estilo, en plan animado bastante vistoso y apropiado para adolescentes. Muy Recomendado (9)

 

52 Nº46: “Sientanse libres de carcajearse maníacamente, caballeros”. Esa frase resume muy bien este número. La portada originalmente tenía forma de postal de Oolong, que habría sido genial. Pero como deja claro, es otra intersección de dos de las tramas relacionadas con Intergang, la de Black Adam y la de la Isla de los Científicos Locos. Escribe Morrison porque no es una historia de Adam en absoluto. Es el antagonista, que es una fuerza de la naturaleza a conquistar, no un personaje. Lo que hace Morrison es contarnos la historia desde el punto de vista de los científicos locos, donde ellos son los héroes, y además de original, es genial y demencial. El supuesto protagonista de esa parte, Will Magnus, apenas interviene, aunque tiene un curioso papel pequeño. Es la historia de los villanos, y Morrison le da un momento y un papel a cada uno de los engendros que habían salido hasta ahora, a cada cual más chiflado, en proporción a su importancia. La parte de Veronica Cale es importante y apropiada, pero los que realmente se lucen son IQ y el Profesor Morrow, que demuestran porque son recordados y los demás no. Era difícil hacer una historia pletórica y chula con personajes que normalmente son chistes, pero Morrison lo logra, y sin sacrificar del todo el movimiento que la historia de Black Adam llevaba, aunque finalmente se tenga que cortar, por cambiar la historia de perspectiva. Además, se avanza un subargumento que lleva apareciendo y reapareciendo durante muchos números y que por narices tendrá que jugar un papel en el final, y se da la primera pista directa del próximo proyecto de Morrison. Hay una escena que se nota que la reescribieron a última hora, eso si, porque no tiene sentido que Black Adam no aproveche cierta situación. Esta vez volvemos a tener subargumentos separados, y el primero es Waid volviendo para contarnos un epílogo de la Balada de John Henry, que aparte de contarnos las consecuencias de este tipo de historias que no suelen verse, sirve básicamente para encajar como quedaban algunas cosas con como esos personajes se han visto Un Año Después. Y Johns escribe la escena final, examinando las consecuencias de lo que hizo Black Adam la semana anterior, que son una burrada, y estableciendo como consecuencia el tema principal de su relanzamiento de la SJA, además de poner en marcha la oposición en esta historia. Un poco anticlimático todo esto tras la historia principal, pero casi cualquier cosa lo sería, mejor poner ahí las escenas más relajadas. Dibuja el Cuarto Dibujante de la serie, Pat Oliffe, en su último número entero en la serie, y hace el buen trabajo que ha hecho siempre, sobre todo el pánico y deleite en los científicos locos, aunque un par de transiciones se podían haber mejorado. Y esta semana vuelven los complementos, y toca el origen de Batman, por su dibujante actual, Andy Kubert. Es un resumen básico y competente del origen, pero realmente, ¿quién demonios necesita eso a estas alturas? Y es gracioso que crean que este es necesario, pero un origen de Superman dibujado por el otro Kubert no. Porque el origen de Superman no hace falta decirlo, pero el de Batman si. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº45: Continua el espectáculo de Black Adam, con todo el número dedicado a él, o a reacciones a lo que está haciendo. Es una estructura distinta a lo que ha sido hasta ahora esta serie, pero siguen manteniendose las cosas típicas de esta serie, con los distintos personajes ya establecidos anteriormente en la historia permitiendo el cambio de guionistas y subargumentos, aún dentro de la misma narrativa. Funciona muy bien. La dirección de la historia es otro asunto. La historia de Adam e Isis era obviamente una tragedia, donde las cosas que había hecho antes volvían más adelante para destruir su felicidad. (La ironía es que ha sido una de las cosas buenas, oponerse a Intergang y renegar de China, la que ha causado la tragedia, y no las cosas malas que ha hecho como suele ser lo habitual) Eso tenía tres finales posibles: Algo hace a Black Adam revertir a villano y eso hace que pierda a Isis. Isis muere y Adam sigue siendo bueno en su memoria. Isis muere y eso revierte a Black Adam a villano. El número anterior descartó una posibilidad, y por la portada queda claro por cual va a ir, aunque siempre es posible un cambio a última hora. El problema es que, por muy bien que venda Johns la rabia de Adam, y toda la sensación de furia justificada que tiene la historia, que está bien hecha (todo el montaje de la Familia Adam, en tiempo real, ha servido para preparar muy bien la historia), el nivel de brutalidad al que llega Adam es mucho mayor que el que solía tener. Y aunque se justifique por lo que ha sufrido, cruza una linea que le separa del justiciero ultraviolento que cree firmemente en una versión más drástica de la justicia, en un villano y un monstruo, que es algo que le hace un personaje mucho menos interesante, y no pinta bien para la dirección final de su historia. En cualquier caso, de momento da para unas escenas de acción brutal bastante viscerales y chulas, (aunque intencionadamente horrorosas, no va de disfrutar el gore) sobre todo el combate final. Johns también escribe uno de los interludios que hace avanzar a un par de secundarios de la historia y promete futuros buenos conflictos, y un enlace con Outsiders 1 Año Después. Rucka escribe la escena donde Adam vuelve a interseccionar con Montoya, (de nuevo, en caso de coincidir dos guionistas, gana Rucka, que para algo tiene sólo una historia) sólo que ahora es la parte opuesta de la de hace semanas. La manera de interseccionar las historias fluye muy bien, y las vuelve a dividir para que cada una tenga su final. Rucka también colabora una parte sin Montoya, en este caso teniendo a su Jaquemate reaccionando ante todo lo que está pasando. Toda la sensación de que está pasando algo importante y peligroso a nivel mundial, que es de lo que iba esta historia, es convincente. Por último, esto se extiende a la parte de Morrison, donde recupera a los 10 Grandes para terminar de meter a todos los jugadores en este drama sociopolítico, de manera más interesante de lo que parece. Y la última página es genial y promete diversión a raudales para el próximo número.

 

El dibujo esta semana es de Batista, que hace algunas cosas, como el combate con Muerte, muy espectaculares, aunque otras son meramente buenas, no tan bien como otras veces. Se nota que le falta tiempo, y por eso este es su último número entero, y no va a poder cumplir su estadística de “un número cada 5” que le queda. Lástima. De hecho, este ni siquiera es un número entero, un par de los interludios los hace Jamal Igle, que hizo el nº36, y que pega muy bien. No hay complemento esta semana, es un Especial Todo Black Adam, y nadie le rechista. Muy Recomendado (9)

 

52 Nº44: Portada impactante y ominosa. Y aquí empieza lo duro con Black Adam, que va a ocupar buena parte de lo que queda de serie. Mientras las historias que más han ocupado (la Odisea en el Espacio y la Isla de los Científicos son distintas, porque son historias más cortas y se han distribuido en cachos separados, y lo de Questoya más o menos se ha mantenido constante durante toda la serie, porque era lo único que escribía Rucka y no iba a desaparecer durante muchos números) salieron mucho durante mucho tiempo, pero terminaron antes (Acero y Dibny) o el efecto es el mismo (Booster Gold), mientras que la de Black Adam tuvo menos importancia, pero ahora es cuando la cobra, compensando el tiempo perdido. Este número es un caso raro dentro de la serie, porque no sólo está prácticamente dedicado a una sola historia, es una sola escena de pelea. Aquellos que desearan más acción y no se conformaran con las peleas con la Dama Estigia o Luthor recientes, o aquellos que echaran de menos al Black Adam de antes, se van a poner las botas (de piel de cocodrilo, claro) con este número, donde toda la tensión sobre las cosas malas que le van a pasar a la Familia Adam que se han ido acumulando como amenazas y advertencias durante casi todo un año explotan, como ya se vio con el brutal comienzo al final de la semana pasada. Sabiendo los enemigos, te puedes imaginar que el combate es brutal y grandioso, pero al no ser humanos, se ahorra el gore que empezaba a hacerse aburrido las otras veces. Johns y Giffen, además, lo coregrafían muy bien, de manera que los momentos impactantes quedan grandes, sin convertirlo en todo pin-ups, equilibrando bien contenido y dejarle espacio para que quede asombroso. La rabia y la violencia se palpan muy bien, y tiene los momentos de acción chulos que puedes esperar de Johns y Black Adam. El final, por otro lado, aunque en cierta manera se veia venir, y tiene gracia como inversión de lo que suele pasar, queda un poco desmotivado y por exigencia del guión. Las únicas páginas no dedicadas a estos personajes, pero relacionadas con la misma historia de todas maneras, son un epílogo de Rucka, haciendo que Montoya se dirija hacia el siguiente paso en su camino. Bastante bien, pero Montoya parece más Indiana Jones que Question. La pena es que este número, dedicado a Black Adam y los Cuatro Jinetes de Apokolips (o los otros dos nombres chulos que les dan al grupo), está hecho a la medida para Joe Bennett, pero este se carga su tradición de hacer al menos un número de cada 5, porque estaba ocupado dibujando chorradas, y no pudo hacerlo. En su lugar vuelve Eddy Barrows, tras haber estado ausente la mitad de la serie hasta ahora, pese a ser el Tercer Dibujante Oficial. Barrows es una especie de Bennett light, así que la cosa no queda mal, pero se ve claramente que podría haber sido mejor dentro del mismo estilo. Una oportunidad desaprovechada. No hay origen esta semana, tanta acción no deja hueco. Muy Recomendado (9)

 

52 Nº43: Muy buena portada reminiscente de las portadas que solía hacer Bolland en Animal Man, en uno de los pocos casos donde la historia de portada no es la que predomina dentro, por motivos que serán pronto aparentes. Son sólo 5 páginas de Morrison y la Odisea en el Espacio, contandonos por fin que está pasando con Animal Man. Si no leiste la serie original, el significado de los aliens amarillos queda un poco aleatorio, pero la idea general queda más o menos clara. Queda extraño y misterioso de una manera más o menos apropiada. Y la manera de salir del embrollo, en cualquier caso, es ingeniosa y basada en cosas establecidas habilmente en números anteriores. Aparte, se da un epílogo escalofriante a otra de las partes de la historia espacial, volviendo atrás para explicar porque cierto personaje va a seguir dando la lata en otras series como Omega Men. Pero la mayor parte de la historia es de Johns y la Familia Adam, y es muy difícil de comentar sin spoilers. La mayor parte del número va por el sitio más obvio, con una mezcla de melodrama barato (y peleas por exigencia del guión) y solución que parece salida de una serie televisiva sobre los valores familiares, chiste malo final incluido. Y entonces Johns le da un giro de 180% (aunque no es que no hubiera dado pistas) que impacta brutalmente, y lanza la historia hacia una dirección y tono completamente distinto. Así que es un buen ejemplo de subterfugio, aunque la primera parte podría haberse hecho mejor, de todas maneras. Y Osiris debería haber visto los Teleñecos y haberles hecho caso. O haber sido judeocristiano, por lo menos. El dibujante invitado esta semana es Dan Jurgens, y aunque no es tan malo como en la Historia del Universo DC, es muy convencional y anticuado para el estilo habitual de la serie, algunas de las escenas son muy estáticas y no tienen el impacto que deberían tener, y algunos personajes no están muy bien dibujados, sobre todo Sobek (elección de nombre que es terriblemente apropiada, y si no, suma los valores numéricos de sus letras). El origen esta semana es de Plastic Man, por Ethan Van Sciver, que es un gran fan suyo, y es uno de los mejores hasta ahora. No sólo resume todo lo importante del personaje (incluido un desarrollo reciente), la composición es muy de la Edad de Oro, contada como una historia/tira cómica. Recomendado (8)

 

52 Nº42: Portada chula, pero tiene unos cuantos spoilers. Como se veia venir, llegamos al final de otra de las tramas, esta vez el Magical Mistery Tour de Ralph Dibny. Y así es como se termina una historia, maldita sea. Toda la historia ha ido del precio de la magia, de que nada viene gratis, y de que las decisiones que se toman para conseguir cosas vienen para atormentarte, y el final da varias lecciones al respecto, donde todos los protagonistas se llevan lo que merecen, o al menos lo que se han ganado estos meses. También ha sido la historia de la busqueda de Ralph, y hasta donde le ha llevado, y llega a una conclusión muy satisfactoria. De los tres finales posibles (Sue resucita, Sue no resucita y Ralph lo acepta, Sue y Ralph se reunen en la muerte), sale el que era probablemente el mejor dada las circunstancias. Y es un final maravillosamente estructurado, como corresponde a una verdadera historia de misterio, de detectives, como esto debe ser, todo lo contrario a la historia que metió a los personajes en esta situación. Se resuelven varias incognitas y cabos sueltos de toda la historia, todos los pasos hasta ahora juegan un papel en la resolución, a veces inesperado, y todos los elementos de la resolución se presentaron de manera limpia y clara para que se pudiera resolver (bueno, excepto un detalle, pero es menor). Pero gracias a un par de hábiles juegos de manos, por ser de magia, la mayoría de las revelaciones no eran demasiado obvias más que en retrospectiva, de manera que conservan su impacto cuando aparecen, y mejoran en segunda lectura. Y pese al tono oscuro y deprimente que ha tenido la historia, termina de manera optimista y heroica, donde hay sacrificio, pero al final el héroe gana, y lo hace siendo más listo, más hábil y más bueno que los demás, teniendo al Hombre Elástico demostrando lo que vale por una vez, como detective, como superhéroe y como hombre. Hay momentos de decir hurra con él, de alegrarse por él, y de sentir pena de él, como debe ser en una buena historia. Lástima que el final se haya deshecho en otras series de Un Año Después, pero eso no es culpa de Waid. La escena obligatoria aparte esta semana es de Rucka, continuando la transformación de Montoya de manera ya directa y definitiva. Y además, se tiene a un dibujante invitado de excepción, Darick Robertson, estrenando su exclusiva para DC y saltandose un poco los bocetos de Giffen y el estilo de la casa para demostrar su mucha habilidad, fluidez y expresividad, que queda maravillosamente en esta historia a la vez tétrica y animada, fantástica pero centrada en los personajes. Los personajes vibran, los escenarios y detalles están logrados, y hasta cierto personaje creado por Waid tiene la mejor pinta que jamás ha tenido, con mucha diferencia. Terminando con el festival Waid, el orígen esta semana es de Flecha Verde, resumiendo bien la historia y de que va el personaje, aunque no mencione ninguna conexión con otros personajes, aunque sea vital. Dibuja su encargado actual, Scott McDaniel, a su manera. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº41: Como la portada multifacética indica, este es un número de transición con un poco de varias historias, acercandose todas hacia el final, donde cada protagonista debe encontrar lo que busca, sea un sitio, un objeto o a si mismos. La parte más importante es la de Rucka, la que anunciaron equivocadamente hace una quincena. Es el comienzo del tercer acto de Questoya. El primero era Montoya tocando fondo y Question empezando a entrenarle, el segundo fue la última misión de Vic Sage, y esta tercera es la transformación de Reneé en… bueno, algo que era bastante evidente desde hace tiempo. Este número es el punto de inflexión, entrenandose física y espiritualmente en Nanda Parbat con ayuda de los viejos amigos de Charlie y alguna estrella invitada. Tiene un exceso de pseudo-filosofia y psicojerigonza que a veces resulta aplastante y algo barato, pero en general la dirección es buena, y tiene momentos que resuenan bastante bien sin necesitar toda la palabrería. Además, Wonder Woman por fin aparece en la serie, y obviamente Rucka escribe su parte, en lo que es la verdadera conclusión de su etapa con el personaje, contandonos un poco de lo que ha aprendido en estos meses, y enlazando con su nuevo status quo en su nueva serie. Está hecho con más sutileza que todo el rollo que dieron con Sacrificio, y por tanto funciona bastante mejor. Luego, Waid lleva al Magical Mistery Tour de Ralph Dibny a su última parada antes del final, y sirve para ver el punto hasta el que ha llegado el personaje, y resume los temas de la trama (que en la magia nunca se consigue nada a cambio de nada, y que los que hacen tratos con fuerzas más grandes de lo que pueden manejar acaban mal parados) para prepararlo para lo que seguramente será una decisión difícil en el final. Además, se rescata a un viejo villano, y se vuelve a un cabo suelto de hace medio año para resolverlo, cuando ya nadie lo esperaba, pese a que dieron la pista de que iban a hacerlo en su día. Se nota cierto toque Morrison en la escena. Hablando de Grant, su parte esta semana deja claro que en esta Odisea en el Espacio, Ulises es Animal Man, porque la parte de los otros dos poco más o menos termina ya. Es space opera decente, aunque tiene caracterización bastante buena, especialmente para Adam Strange, que va al centro del personaje. Y un final muy chulo, con la aparición estelar magnífica de una de las mejores creaciones de Alan Moore, aunque la portada más o menos la chafe. El dibujo es de Giuseppe Camuncoli, al que habían tenido hasta ahora en cosas de Wildstorm como Armageddon, y es un poco estilizado para la norma en esta serie, y a veces las expresiones son demasiado exageradas y los detalles lo contrario, no se ven del todo, pero no es malo del todo.

 

El origen esta semana es de Starfire, ahora que ha quedado claro que realmente ha estado en esta serie de adorno, porque no ha pintado prácticamente nada, más que en un par de escenas, y en general podría haber sido sustituida por muchos otros personajes. Waid resume bien su origen, pero no dice nada más a partir de que se une a los Nuevos Titanes y sale con Nightwing, ni siquiera el hecho de que su familia ha muerto y su planeta ha reventado unas tres veces. El dibujo es de Joe Benitez, supongo que porque como procede de Image, se asocia con dibujar mujeres medio desnudas, y es tan patético como te puedes esperar de alguien así, con un horrible estilo pseudo-McFarlane y unas proporciones en las cabezas terriblemente erroneas. No todos podían ser buenos, pero… Recomendado (8)

 

52 Nº40: Comienza el último cuarto de la serie, y con ello la recta final, y comienzan a cerrarse las historias. Para empezar, tenemos el primer final, el de la Balada de John Henry, la historia de Acero. La historia ha sido, como en la historia de su homónimo (mencionada especificamente en el título de este número, y en una escena al final), un conflicto entre el hombre tradicional, ganandose las cosas con esfuerzo y sudor, contra la máquina, el hacer las cosas deshumanizadamente aplicando la tecnología para tomar atajos sin importar a quien perjudiques. Es un conflicto que resuena tanto ahora como en el siglo XIX, y estaba perfectamente representado en John Henry Irons y Luthor como los antagonistas, con el alma de Natasha y el público de Metropolis en juego. Por supuesto, al final se demuestra quien tiene razón, y los Irons terminan su viaje de descenso y recuperación de manera apropiada. Visto como final puramente de acción y de conclusión de emoción visceral, es un buen final. Es como una pelicula de acción, o incluso un videojuego, donde se aplican muchos de los elementos de la historia para solucionar el problema a base de acción, algo de astucia y frases chulas en el momento oportuno. Curiosamente, es uno de los pocos momentos de la serie donde se cambia de guionista a mitad de una secuncia, y se nota un montón cuando se pasa de los diálogos tradicionales de Waid (el encargado principal de la historia) a los más originales de Morrison (que colaboró ocasionalmente al principio, y vuelve para darle simetría), que hacen el combate final entre Acero y Luthor más divertido, con diálogos realmente demenciales para Lex. El problema es cuando miras el final en perspectiva respecto al resto de la historia, y ves todas las posibilidades desaprovechadas, y contradicciones. ¿Realmente cual era el plan de Luthor con el Proyecto Hombre Común? Porque lo que ha hecho al final no justifica todo el montaje. ¿Realmente cuales eran sus inconvenientes? Porque el que se pueda apagar apenas ha servido al final (y la manera de apagarlos es inconsistente entre este número y los anteriores), la fecha de caducidad que se presentó tan terriblemente en Acción de Gracias no ha servido absolutamente para nada (no ha caducado para Infinity Inc, al fin y al cabo) y la pega adicional que se menciona aquí no viene a cuento y tampoco pega con lo que sabemos. La mayoría de Infinity Inc son cifras sin personalidad o con un solo rasgo que apenas han servido para nada. Y al final, una historia intrigante de manipulación mediática y social ha degenerado en una pelea a puñetazos (que en algunos casos resulta increible hasta para el género) con un supervillano loco que quiere conquistar el mundo. Es decepcionante de por si, y mucho más teniendo en cuenta que por Superman Un Año Después, este es el canto de cisne de la encarnación de Lex Luthor como empresario manipulador. No es tan patético como la última vez que cayó en desgracia, porque al menos esta vez tiene cierto estilo y sentido, pero es un cambio definitivamente para peor, aunque venga de buenos guionista. Es una pena que esta historia, que empezó lenta (y aburrida en comparación con las demás en algunos momentos) pero ha tenido muchos momentos buenos haya acabado siendo menos que la suma de sus partes. Con suerte los demás finales serán mejores.

 

No hay origen esta semana, porque el final ocupa 21 páginas seguidas, todo un record, y la últimas 2 van para la escena obligatoria de otro argumento, en este caso el de Kahndaq, donde se empiezan a ver las consecuencias dramáticas que se podían esperar tras los dos últimos números, y la tragedia por fin se mueve en otra dirección. El dibujo es del Segundo Dibujante Oficial, Chris Batista, que hace escenas de acción superheroica limpias, claras y efectivas, con mucha fuerza cuando toca, y hasta un bonito homenaje al diseñador del protagonista, Jon Bogdanove. Recomendado (8)

 

52 Nº39: Otra idea chula para portada que chafa el final del número. Además, el cartelito de abajo miente, Montoya no aparece en este número. Cambios de última hora, supongo, pero revela quien era la figura de final del número pasado. Aquí termina el tercer cuarto de la serie, y la Balada de John Henry entra en su recta final, al igual que la serie en general. Y en este número, se ponen las cosas ya listas para la batalla final, a base de una serie de revelaciones que ponen las cosas muy mal para la familia Irons y sus aliados. La tensión de que las cosas se acercan al inevitable conflicto y el peligro que corre Natasha están bien, así como las revelaciones, que estaban cuidadosamente preparadas si sabías mirarlas. Y de verdad, no se podía esperar nada bueno de alguien llamado Hannibal Bates, como queda claro aquí. Lo único es que no parece que prácticamente todo lo que ha sido la historia del Proyecto Hombre Comun haya influido mucho, y vaya acabar siendo una pelea no muy complicada de buenos contra malos. Waid también nos trae el regreso, tras unas semanas, del Magical Mistery Tour de Ralph Dibny, que esta vez visita Atlantis para conectar con la transformación de Aquaman en su nueva etapa, que ya se presagió en el nº18. La aparición queda ambigua y algo confusa, de todas formas. Pero eso es el guiño, lo importante es ver a Ralph seguir haciendo el ritual y como eso le va afectando, y logra darle algo de tristeza a algo tan arbitrario como la caza de objetos que forma el argumento. Luego, en la Isla de los Científicos Locos, Morrison no hace mucho con los Cuatro (bueno, Tres) Jinetes esta semana, sino que tiene más interacción demencial entre los villanos, incluyendo avances de lo de “El Tiempo Está Roto”, otro par de subargumentos a largo plazo que está claro que tienen que conectar con todo esto pero hasta ahora no estaba claro como, y la declaración de lo que ha estado haciendo el Profesor Magnus todas estas semanas, y lo que pretende hacer con ello, que promete ser muy divertido. Está demostrando que es un genio, de maneras sutiles. Por último, de ahí pasamos a la Familia Adam, que repasa la historia hasta ahora otra vez, y hace que empiece ya el drama que llevará al final de la historia. Todo muy ominoso. Y a estas alturas todo esta ya a simple vista, y más o menos se pueden adivinar todos los misterios de la serie y como va a acabar cada historia, si te has ido fijando, que es un testamento de una serie bien construida. Desgraciadamente, el dibujante invitado esta semana es Andy Smith, que se ha librado un poco de su influencia de Bart Sears (para parecerse más a la homogeneidad de esta serie), pero sigue siendo inconsistente y flojo, sobre todo para los estándares de la serie. El origen esta semana es de Mr. Terrific, que resume bien el origen que le dio Ostrander y los añadidos que ha hecho Johns, que dejan un origen muy sólido y directo. Eso si, curiosamente, no menciona a su precedesor, que uno esperaría que fuese algo importante. El dibujo es de Ethan Van Sciver, que no tiene ninguna conexión particular con el personaje, excepto que ambos molan. Recomendado (8)

 

52 Nº38: Portada muy impactante, que presenta unos personajes que por su vistoso diseño y por las pistas que han ido dando, queda claro que son, y porque su llegada es tan tremenda y significa el principio de cuando las cosas se ponen realmente duras para los protagonistas. Diseños muy, muy chulos, y con mucho detalle pero sin ser recargados (al contrario, son bastante intuitivos), a partir de ideas de Morrison y trabajo en equipo de Jones, Bennet y Batista (prácticamente se puede ver quien ha participado más en cada diseño). Todo esto señala el principio del Tercer Acto de la Isla de los Científicos Locos. Si la primera fueron los Martes con Morrow, y la segunda la llegada de Magnus a la Isla, esta última está claro que es el regreso del Profesor Magnus y sus Hombres de Metal, y Morrison ya da pistas cada vez más claras de cómo se va a producir eso, de manera ingeniosa. Aparte de esa parte obvia pero muy bien hecha, también hay algunos gags de diálogo e ideas geniales con los científicos locos. Y por supuesto, la presentación de los monstruos, gracias al dibujo y a la narración, realmente vibra con energía y emoción, dando la sensación de que está pasando algo trascendente y apocalíptico en muy poco tiempo. Además, en un par de sílabas queda claro a donde van a ir ahora, y la mención de la ausencia del cuarto monstruo es claramente la respuesta a uno de dos misterios que llevan largo tiempo en la serie. Es una pena que mucha gente no se fije detenidamente en los detalles de esta serie, porque (como suele pasar con obras de Morrison), te dicen muchas más cosas de lo que parece a simple vista. Gran parte del número, sin embargo, está dedicada a la continuación del drama de Questoya, que empieza con la miseria habitual rayando el melodrama, pero se redime al final al volverse verdaderamente emotivo y apropiado para la historia y desarrollo de los personajes. Probablemente sea algo decepcionante según lo que esperases, y es algo anticlimático (pero los finales de escena de Rucka en la serie lo suelen ser), pero es un final bastante apropiado y digno, aunque algo injusto. Por último, Johns avanza la Balada de John Henry, aumentando la tensión conforme nos acercamos al final, con una escena que muestra claramente como Natasha ha cerrado su círculo de desarrollo en la serie de manera chula, y un uso decente de los secundarios recopilados hasta ahora. El dibujo es del Primer Dibujante Oficial, que se despide ya casi hasta el final, y lo hace impresionantemente, con el poder de los villanos en la isla, la locura de los científicos y el drama helado de Question, aunque falle en un par de detalles de coordinación, como la página final, o que el tipo rechazado del Proyecto Hombre Común (inciso: Horribles cambios de traducción en la serie por parte de Planeta) haya cambiado de aspecto y hasta raza ya un par de veces según el número y dibujante.

 

El origen esta semana es de Tornado Rojo, por el maravilloso Phil Jimenez (que ya dibujó… mmm… la portada alternativa de JLA dedicada a él hace un par de meses), que por supuesto plaga las dos páginas de guiños. Waid resume bien la historia, haciendo mención de las varias idas y venidas complicadas de status del personaje, aunque como en un par de otros orígenes, mete la pata molestandose en mencionar el último cambio cuando es obvio que no va a ser duradero, aparte de que contradice la página anterior porque es de Brad Metzler. Muy Recomendado (9)

 

52 Nº37: Portada muy chula, pero joder, ¿realmente valía la pena revelar un misterio con el que llevan 29 números en la puñetera portada? Es la peor manera de revelarlo, totalmente anticlimática, aunque lo hubieras adivinado ya. El caso es que se revela por fin la identidad de Supernova y se cuentan todos los comos y porqués. El quien era la opción más obvia, temáticamente, desde el principio, pero los guionistas supieron hacer un juego de manos y distraer la atención de él de un par de maneras astutas. La motivación, que implica desvelar cosas que han estado ocurriendo debajo de las narices del público (incluyendo la continuación de una escena que se cortó abruptamente que ahora tiene sentido, y la motivación de algo que parecía poco característico del personaje) encaja perfectamente. Lo único es la explicación de los poderes, que aunque se dieron pistas en la conversación con Ralph Dibny, se basa en usar un elemento que no se había presentado en la serie, aunque sea muy conocido. Pese a todo, los guionistas de 52 se lo han trabajado mucho con un misterio que se podía resolver enteramente jugando limpio, y resulta darle mucho más sentido a la historia cuando se revela e ir viendo los detalles en una segunda lectura. El resto de aspirantes a jugar con misterios deberían tomar nota. Aparte de eso, es el comienzo del tercer acto de “El Tiempo Está Roto”. Si el primero era el Alzamiento y Caida de Booster Gold, y el segundo eran Rip Hunter y Skeets preparandose para el combate, este tercero es el combate en si, y comienza espectacularmente, con una pelea en movimiento mientras se explican las revelaciones con un ritmo trepidante, adornos divertidos, y un final tremendo que aumenta el peligro, enlaza con Action Comics Un Año Después, y ya que está, revela uno de los misterios menores, que los lectores despistados ni habrían notado. Lo mejor de los personajes implicados, casi sin duda. Waid también escribe una historia que enlaza un poco con el Tour de Dibny, pero que en realidad va de hacer menciones y enlazar con los status quo de tres amigos de distintas series de cara al Año Después. Uno es un pequeño detalle, otro es la culminación de un pequeño subargumento a lo largo de la serie, y el tercero presenta el nuevo status quo muy interesante, que aquí no se ha visto por… motivos que no tienen nada que ver con manías personales del editor. En absoluto. Al menos la escena se justifica un poco para ser algo más que actualización de personajes, y quizá pista de futuras direcciones, con cierta nostalgia. Por último, siguiendo con el tema de este número (que es un spoiler, pero quedará claro al leerlo), Morrison cuenta las consecuencias de la gran pelea espacial de la semana pasada, que empieza con los negocios habituales… y entonces pega un giro sorprendente que cambia las cosas, y  alegrará a muchos, sobre todo a los que confiaban en que los guionistas se portasen bien. No sólo eso, sino que cuando te preguntas “¿Y ahora que?”, lanza un segundo giro, que aunque no se entenderá del todo si no has leido cierta aclamada etapa, es suficientemente excéntrico como para al menos intrigar. La Odisea en el Espacio empezó lenta y no había brillado mucho, pero ahora si que se está poniendo a la altura de las demás, y de Morrison. Buen dibujo de Oliffe.

 

El origen esta semana es de Firestorm, que resume bien el origen y status quo bastante original e interesante de la versión actual del personaje. Si te habías liado, cosa comprensible, te dice todo lo que necesitas saber, haciendolo uno de los complementos más útiles. Buen dibujo del dibujante regular de esta encarnación del personaje, el Jamal Igle de la semana pasada. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº36: Portada en plan autor bestia europeo. Número donde las cosas se ponen muy duras e interesantes para los personajes, y uno de los pocos en los que colaboran los 4 guionistas. La parte central es de Morrison, y es por fin el combate contra la Dama Estigia, con una mezcla de estrategia demencial y echarle agallas muy propia de Adam Strange. El ritmo es un poco extraño (empieza muy tranquilamente, después explota, y enseguida se acaba la escena), y la Dama no se ha terminado de definir como personaje más allá de líder de una horda fanática muy, muy peligrosa, pero está bien montado con momentos muy buenos, todos anteriormente presagiados, para todos los protagonistas. Bueno, excepto Starfire, porque cada vez está más claro que está aquí de adorno, porque realmente no ha hecho nada en particular en toda la serie. Especialmente buena la coña con Lobo y su historia, y los momentos de Animal Man, que son para aplaudir. Final impactante y muy triste, de paso. Rucka continua Questoya, que sigue siendo una historia de pura miseria palpable, aunque esta vez avanza hacia una nueva dirección, que aunque también bastante deprimente, tiene al menos algo de esperanza, de necedad heroica contra lo imposible. El mejor momento de Montoya hasta ahora, que demuestra que Question le ha hecho cambiar. También hay una página de Johns con la Familia Adam, que es un recordatorio/actualización de donde está la trama en estos momentos. Básicamente, es el principio del tercer acto de la historia: Si el primero era Adam montando su nuevo orden mundial, y el segundo tenerle montando su nueva familia y renegando de lo anterior, el tercero es donde todo lo que ha hecho en el pasado, bueno y malo, vuelve para morderle en el culo y que su mundo feliz se vaya a paseo, cosa que ya está pasando. Esta semana en concreto es una escena entrañable, con un simbolismo nada sutil. Si Osiris fuera judeocristiano, quizá sabría que eso no se hace. Por último, Waid curiosamente hace algunas de las páginas menos relevantes de la Odisea en el Espacio (las únicas que hace en la serie, pese a que Adam parece tan apropiado para él como Kory para Johns y Buddy para Morrison) y hace la última escena, que por fin nos revela muchas cosas muy importantes sobre no uno, sino varios de los misterios más intrigantes de la serie. No sólo el obvio (una revelación chula con un efecto curioso), sino por lo que se dice, y la pose del personaje, también se puede deducir por fin, sin lugar a dudas, uno de los mayores misterios. Todo en una escena muy tensa, que lleva a un final que promete que la semana que viene será más explosiva aún que esta. El dibujante invitado esta semana es Jamal Igle, antes de irse a Nightwing, y lo hace perfectamente bien, adaptandose al estilo de 52/Giffen sin perder su estilo propio.

 

El origen correspondiente es el de Power Girl, y milagrosamente, logran hacer comprensible su origen actual, tal y como se dijo en Crisis Infinita, limitandose a lo básico y necesario. Quizá demasiado básico (prácticamente todo es origen, y casi nada sobre como es el personaje ahora), pero eso es en parte del dibujo en plan pin-up de Adam Hughes, que no da para mucho espacio, ¿por qué para que tener más viñetas para contar cosas cuando puedes ampliar los pin-ups? Al menos se contiene con las poses. Oh, y si no quieres chafarte la identidad de Supernova, NO MIRES LA PÁGINA DE AVANCE DE LA SEMANA QUE VIENE, los muy incompententes de Planeta publican la portada sin censurar del nº37 donde sale revelada. Muy Recomendado (10)

 

52 Nº35: Portada muy chula, para un número especial sin complemento, porque es a partir de aquí donde las cosas se ponen serias y a pasar muy deprisa hasta la conclusión. El título es genial, pero es un juego de palabras que no se traduce bien al español (“Lluvia de los Superhombres”, como coña con el Reinado de los Superhombres… lo de rain/reign ya lo hicieron en la pizarra famosa, pero es a esto a lo que se referían en la portada de hace 7 semanas) En cualquier caso, este es el comienzo del tercer acto de la Balada de John Henry. La historia va del conflicto entre Acero y Luthor, con el choque de sus distintas filosofías (John Henry promoviendo el trabajo humano duro, el ricachón promoviendo la máquina, el ir a lo fácil como sea) con el público y Natasha en juego. El primer acto fue Luthor presentandose y quitandoselo todo al héroe, el segundo fue tener a los héroes recuperandose mientras Luthor extiende su plan, y el tercero ya es el conflicto entre ambos. El catalizador, por supuesto, es la burrada que hace Lex en este número. La cosa es que son un par de escenas impactantes muy divertidas de leer, en plan horror o humor negro, y juntan dramáticamente varias de las historias de la serie. Obviamente, eso es lo que pretenden los guionistas, pero es dificil de saber que pretende Luthor dentro de la historia. ¿No iban a caducar los poderes más o menos ahora, de todas maneras? ¿Realmente le conviene la mala fama que le va a dar esto al Proyecto Hombre Común? ¿Es una manera de tener a la gente enganchada a él para que les asegure de que no va a volver a pasar? ¿O es simplemente una rabieta? Porque eso le haría más malvado, pero menos efectivo como villano. En cualquier caso, además, sirve como punto de inflexión para Natasha también, en una escena que si te fijas un poco, sabes que es más de lo que parece, de manera escalofriante, aunque poco sutil. Waid escribe toda esta parte, excepto una escena escrita por Johns donde vemos las reacciones de los superhumanos que aún estaban activos (¿aunque no se supone que Gardner está en el espacio durante 52?), incluyendo otra alineación más de los Jóvenes Titanes (dejando clara la identidad de uno de ellos) y poniendo también en su lugar otra parte de esta historia. Por último, Morrison continua la Odisea en el Espacio, que después de varias semanas repitiendo lo mismo sin avanzar nada, ahora es cuando empieza lo importante, con uno de esos planes descabellados propios de Adam Strange, aprovechando a Lobo. No es mucho, pero es prometedor para la semana que viene. El dibujo en teoría iba a ser otro deleite de Phil Jimenez como invitado, para celebrar la gran historia, pero desgraciadamente sólo dibuja las primeras páginas, que, por supuesto, son maravillosas. Pero es sustituido, a media escena, encima, por Dan Jurgens, y la diferencia es brutal. El resultado es que Jurgens, que ya de por si es normalito (aunque no tanto como en el complemento de los primeros meses) quede más cutre en comparación. No es un número tan exitoso como prometía, pero si que da la sensación de que las cosas se ponen serias. Recomendado (7)

 

52 Nº34: La portada es una idea original, pero algo engañosa. Rucka continua con la agonía de Question, pero se pasa. Una cosa es tener a un personaje muriendose de una enfermedad terminal, eso es drama, pero páginas y páginas de eso no es dramático, es morboso, porque no aportan nada excepto sufrimiento, por mucho que narre Montoya. Sigue teniendo buenos guiños a la serie de O’Neil, si es que el traductor los conserva. Johns tiene el esperado combate entre el Escuadrón Suicida y la Familia Adam y… bueno, tenemos cinco villanos que han aparecido Un Año Después y uno de tercera que no, en el Escuadrón SUICIDA, enfrentandose a la familia de un tipo que tiende a destripar gente. Te puedes imaginar lo que pasa. Es una pelea chula a medio camino entre el estilo del Escuadrón clásico y el de SJA/esta trama, y aparte de la acción, al final la sensación es que la tragedia que se veia venir está empezando a ocurrir, y nada va a impedirla, haciendo que uno se sienta muy mal por los pobres protagonistas. Lo demás es Waid avanzando la Balada de John Henry en todas sus vertientes: Vemos un poco más como interactuan Infinity Inc en su vida privada (aunque no obtengan mucha profundidad precisamente, y haya alguna inconsistencia) y la pelea entre Natasha y su tío llega a una inflexión, usando de manera astuta a unos personajes con serie propia que aún no habían participado en la serie (ni en España, pero eso es por prejuicios personales del editor). La relación con el misterio de Supernova realmente no avanza nada, pero la escena que trata el tema era algo que tenía que pasar, y muestra lo bruto que es Luthor. Y todo eso contribuye a la escena final (en una página extra) que es parte de la secuencia de Año Nuevo (el tiempo real esta vez está muy bien llevado… la última escena es la cuenta atrás del fin de año) que acaba de manera que deja claro que todo va a cambiar en la serie a partir de ese punto, y las cosas se van a poner serias de aquí en adelante. Al menos una revelación o avance impactante en cada número de aquí al final, ahora que ya estamos en el último tercio. Buen dibujo de Bennett, aunque flojea algo en la segunda mitad. El origen esta semana es de Zatanna, que resume decentemente de donde viene y de que va el personaje, aunque haya detalles más importantes que se deja en el tintero más que las cosas que no se deja… como la tontería de Crisis de Identidad. El dibujo es de Bolland, que estaría bien si no fuese una excusa para dibujar pin-ups de Zatanna en plan modelo en vez de viñetas que cuentan algo. Recomendado (7)

 

52 Nº33: Como no podía ser de otro modo, toca número de Navidad, con todos los temas habitualmente asociados con esas historias: Familia, milagros, nostalgia, abrirse a los demás, y soledad si no lo has hecho. Además, vemos lo que están haciendo todos los protagonistas en estas fechas, que de paso sirve para actualización de todas las tramas ahora que está terminando el segundo acto. Bueno, menos Booster Gold, porque está muerto, y Magnus, porque está en proceso de desintoxicación. Por tanto, es uno de los números donde contribuyen todos los guionistas. Morrison escribe una secuencia donde vemos a todo el Universo DC celebrando las navidades, incluyendo momentos apropiados para personajes tradicionales, y repasos a lo que están haciendo diversos personajes durante el año, enlazando con cambios que se han visto en la serie o Un Año Después. Entre ellos se encuentra un secundario de la serie, y los viajeros espaciales, en un momento muy bonito que deja claro quien es el Odiseo en su historia. Rucka nos sigue contando el deterioro de Question, que realmente es doloroso de ver, pero sirve para seguir avanzando la historia de Montoya, que realmente es la protagonista. Además, como muestra la portada tan navideña, también continua el desarrollo de Batwoman, integrandose medio oficialmente en la Batfmilia. Y vemos la Navidad en Gotham, viendo lo que está haciendo otro entrañable personaje. Johns, por su parte, continua con la Familia Adam, que tiene un desarrollo importante, que simboliza el enorme cambio que ha sufrido Black Adam a lo largo de estos meses. Desgraciadamente, la escena también muestra la que se les va a echar encima, tanto mediante un par de señales sutiles ominosas, como de la presentación final, que promete un conflicto muy chulo en su futuro, muy bien elegido. Por último, Waid sigue la historia de Ralph Dibny, que empieza su Tercer Acto (el primero fue lo del Culto de Connor, el segundo las lecciones del Casco del Destino, y ahora toca el ritual final, completando este viaje a los infiernos que son los reinos mágicos de DC) de manera que tiene un aspecto tan trágico como intrigante. Y Luthor demuestra lo realmente malvado que es, otra vez, pero esta vez se supera. De paso, nos metemos un poco más en su mentalidad, que no es nada nuevo, pero siempre es interesante. Y queda claro que en esta serie, Luthor realmente ocupa el papel tradicional del demonio: No sólo como malvado, sino como embaucador, que te ofrece algo aparentemente gratis, pero que realmente tiene un precio mucho más caro de lo que puedes imaginar. (No es algo único de esa trama, la lucha contra la tentación es algo que está en casi todas las de la serie: Booster cayó en la tentación del camino fácil a la fama y pagó por ello; Ralph está siendo continuamente tentado para recuperar a su mujer, y la historia va sobre si la rechazará, o si al menos hará un buen trato; Black Adam va de rechazar la tentación de la oscuridad a favor de la esperanza; Montoya la tentación de la desesperación de la botella tras un trauma; y tanto Veronica Cale como el Hombre de Plutonio son símbolos de las tentaciones de Will Magnus, pero ya veremos que pasa cuando uno no elige la tentación a propósito sino le obligan. Y si, ya se que soy pesado con estos análisis temáticos, pero para una serie que se deja analizar en condiciones…)

Esta semana la comparten dos dibujantes, y ambos tienen pinta de haberse hecho con prisas: El del eterno suplente Thomas Derenick en las escenas de Morrison, Johns y la mitad Question de Rucka es decente, pero el de Joe Prado (que ya colaboró en Rann-Thanagar) en las de Waid y Batwoman es horroroso. Termina el número el orígen de uno de los personajes importantes no mencionados en la historia principal, el Detective Marciano. Es un buen resumen de la versión actual de su origen, diciendo sólo lo básico, aunque sufre de que en su estado actual, en vez de mencionar su estado atemporal como uno de los héroes más estables, valiosos y multiusos de DC, mencionan lo de su miniserie actual, que será olvidado en breve y no es buena idea. Al menos el dibujo de Mandrake, su dibujante definitivo (dibujó su serie de hace unos años) hace que queden relativamente bien hasta las pintas que lleva ahora. Recomendado (7)

52 Nº32: Resulta irónico que estos Siete Dias en el Tibet (je), que son de los pocos números predominante sobre el Magical Mistery Tour de Ralph Dibny, no estén escritos por Mark Waid, que ha escrito todas las escenas del personaje hasta ahora (y las que le quedan), sino por Grant Morrison. Supongo que porque usa a parte de los Diez Grandes, que son creación suya, y entran dentro de su jurisdicción. El número es relativamente convencional para la serie y el autor, un argumento muy básico de “viaje a un retiro espiritual”, con escenas de acción y moralejas incluidas. Casi no se nota el toque Morrison, aunque la presentación del Consumado Médico Perfecto si que tiene su gracia, así como el final de esta parte de la busqueda, que manda a Ralph, de manera ominosa y misteriosa, al último tercio de su historia. Morrison también escribe una escena de la Odisea en el Espacio que también es convencional, y realmente sólo repasa cosas que ya sabíamos hasta ahora, aunque lo haga con gracia. Lo más llamativo es la escena de Johns, sobre sus Jóvenes Titanes durante 52, reminiscente de lo que le solía pasar tradicionalmente a la Legión de Superhéroes. Muchas coñas, cameos e información sutilmente introducida, pero eso si, cualquier intento de hacer una cronología del grupo juntando toda la información que han dado queda imposible. También avanza con una de las tramas de la serie, de manera que era de esperar en cuanto dos personajes aparecieron en la lista de Titanes del año perdido, pero no de la manera que se podía esperar. El final es tan esperanzador como descorazonador, según como lo leas. El dibujo es de Pat Oliffe, y es bastante bueno. Señalar el bonito homenaje a Neal Adams, que es apropiado, ya que diseñó el lugar donde transcurre la historia principal. El origen esta semana es del nuevo Blue Beetle, que resume su origen y situación normal muy bien, que aquí es fácil, porque el personaje aún no tiene más. Buen dibujo de su diseñador y primer dibujante de su serie, Cully Hamner. ¿Para cuando la serie, Planeta? Es de las mejores de DC, muy claramente. Recomendado (8)

52 Nº31: La portada en plan cartel de cine es engañosa: En el interior no aparece la nueva encarnación de los Estrellas Oscuras, para eso hay que esperar a la miniserie de los Hombres Omega que no se si llegarán a publicar aquí. Tienen que ver con la historia del número, así que probablemente fue algo que planearon pero al final no pudieron meter. Lo que si tenemos, ya que es el número donde la Odisea en el Espacio más explora la parte espacial de DC, son referencias a los estados Un Año Después del Capitán Cometa y el Cuerpo de Linternas Verdes, viendo algunos de los cambios que se han producido, o en un caso, viendo el cambio en si. Aparte de eso, es la presentación a lo grande de la Dama Estigia, que suena como si Grant Morrison fuese un fan del Rock de finales de los 70. Y la verdad es que, diseño aparte, es muy similar a la idea de Daemon en la última temporada de Reboot: Una Dama que realmente es una infección que viaja de sistema en sistema corrompiendo a sus habitantes para que la adoren y mueran por ella. Los enormes cubos que caen del cielo a tierra son lo que hace que parezca más que una coincidencia. En cualquier caso, le pega al tema de las distintas religiones malvadas de 52: El Culto de Connor sería un engañabobos, y la Religión del Crimen sería malvada, pero al menos prometía libertad aparte de felicidad: Esta es todo lo contrario, promete felicidad a cambio de renunciar a todo, como una exageración grotesca y cósmica de las religiones reales. La historia de presentación, a decir verdad, es bastante evidente desde el principio, y cumple el estereotipo de “los aliens son iguales que los terrestres, pero cambiados de color”, pero tiene toques que la salvan de la mediocridad, notablemente en los personajes ya establecidos. Tanto la llamada desesperada del Capitán como la reacción de los Guardianes le dan a la historia el toque terrorífico y de impresión que necesita, con un par de declaraciones que impactan. La presentación en sí de Estigia es bastante impactante también, con un diseño original. En otras historias, Waid avanza de alguna manera las tres suyas. Primero, vemos más sobre Infinity Inc, y sus relaciones interpersonales lejos de las cámaras. Algunas son graciosas de dinámica habitual de supergrupo adolescente, pero se presenta un subargumento bastante más original y repelente… que, por otro lado, se podría haber visto venir dado el nombre nada sutil que le dieron al personaje. Luego, Ralph se toma un respiro entre paradas en su tour para cerrar un par de cabos sueltos de su primer acto, de manera bastante convincente. Y entonces enlaza con el misterio de Supernova, cerrando también otro par de cosas y dejandolas vista para sentencia: Es una de las intersecciones más divertidas entre argumentos, al chocar un misterio con un detective. El resultado es una de esas escenas donde un personaje ha resuelto el misterio y se chulea de ello frente al lector a base de dar pistas oscuras muy difíciles de interpretar si no sabes la respuesta, y que probablemente ayudan tanto como confunden. (tampoco ayuda que una de ellas esté mal traducida) Es divertido, de todas formas, siguiendo el estilo de jugar con los lectores de la serie. Dibuja Batista, que hace algunas escenas de la devastación espacial muy buenas, y también algunas bastante expresivas de vuelta a la Tierra.

El origen esta semana es de Robin, al que Batista dibujará dentro de poco, aunque esto esté hecho por su dibujante actual, Freddie Williams. Es un resumen bastante buena de la historia e ideas centrales del personaje. Muy Recomendado (9)

52 Nº30: Como la portada inspirada en pintura medieval indica, el número está dedicado enteramente a Batman y su mundo. Por un lado, tenemos a Morrison presentando su tesis sobre Batman, y explicando cual fue el punto de inflexión del camino transformativo que sufrió durante el año perdido, para pasar del amargado oscuro desmoronado del final de Crisis Infinita al héroe vital y centrado que tenemos Un Año Después. La tesis es una de esas ideas metaficticias geniales de Morrison que explican lo que ha pasado dentro del comic en función de lo que ha pasado fuera, y lo hacen una historia sólida y consistente. El proceso es un ritual bastante básico, pero que queda bastante bien, sobre todo porque Batman ha tenido elementos de esas mitologías desde hace décadas. Además, Morrison continua su particular cruzada de revivir olvidadísimos y cutres conceptos y hacerlos maravillosos, que tiene en esta serie y otras, y esta vez riza el rizo, haciendo una nueva versión del “personaje más cutre muerto en Crisis en Tierras Infinitas”, el Hombre de los Diez Ojos, que queda bastante potable. Demostrando que no existe personaje que no pueda hacer bien, mientras haya una idea debajo. Conectando esta historia de manera bastante orgánica con una de las tramas de 52, está otro personaje relacionado, que también vemos lo que ha hecho este año. Por supuesto, la historia es la de Questoya, que es la que transcurre en Gotham y con personajes murciélago. En este número, tras la victoria de hace dos semanas, Rucka lleva a la historia por un sitio mucho más oscuro y trágico. Pero a cambio, otras cosas empiezan a ir mejor y parecer prometedoras, como equilibrio y parte del ciclo de la vida. Aparte, buen diálogo, una pelea que no está mal, y un nuevo elemento al final que puede o no ser lo que parece. Muy buen dibujo de Bennett, sobre todo en las peleas y expresiones, que tienen más detalle de lo que se suele esperar. El origen esta semana es de los Hombres de Metal, dibujado por el autor de su próxima miniserie, Duncan Rouleau. Resume bien la esencia del grupo y algunos de los detalles (aunque alguno falta). El dibujo es un poco raro y deforme, pero más o menos le pega a unos personajes tan raros como estos. Los nuevos diseños (que debutarán presumiblemente en esta serie) son menos elegantes que los clásicos, con detalles que no ayudan, aunque al menos resulta menos raro verlos en el estilo de Rouleau, al tener nuevo diseño. Muy Recomendado (9)

52 Nº29: La edición recupera la periodicidad para coincidir con la semana de la SJA, aunque eso hace que el cartel de la portada resulte irónico. Los rótulos de abajo están en plena forma, mientras tanto, con un genial “Egg Fu: ¿Comida o Amenaza?” y una pista de que algo anunciado en la pizarra pasará alrededor de Año Nuevo. En cuanto al interior, es un Especial Acción de Gracias, siguiendo con las fechas reales, que se extiende en cuestión de cronología y temas a las dos historias de hoy. Es especial porque son 22 páginas de historia principal sin complemento. Y como la última vez, la primera historia es sobre la publicidad de Infinity Inc y el Proyecto Hombre Común, sólo que esta vez se centra en contrastarlo con los personajes que era más evidente que reaccionaran ante el nombre, es decir, la Sociedad de la Justicia. En parte es el número que nos dice lo que está haciendo el grupo durante 52, pero es algo decepcionante. En parte porque todo el rollo sobre ver a la Sociedad desbandada no encaja bien con lo que hemos visto de ellos Un Año Después, y de la mayoría de miembros no se menciona porque han dejado de acudir a las reuniones. Queda forzado, vaya. Eso si, los tres veteranos están muy bien escritos, y Johns avanza su nueva serie mencionando el nuevo status quo de otro de los miembros, y enseñarnos la reacción del héroe que más se ve afectado por el nuevo Infinity Inc, juntando todos sus avances recientes y mostrando lo mucho que ha madurado. De paso, se nos muestra que la caradura de Luthor no conoce límites, se explica un poco como ha podido quedarse con aquella marca registrada, y se ponen más de manifiesto los defectos de la idea de Hombre Común, independientemente de que haya sido creado por el diablo. Se establece una diferencia de opiniones sobre el heroismo, que es el centro de este subargumento, y se lanza un desafio para antes del final de la serie. Obviamente, el tema de Acción de Gracias, aparte de que transcurre en uno de los desfiles típicos, es sobre la SJA como familia descarriada, e Infinity Inc como usurpadores de esa familia. Por último, Waid hace un epílogo a esta parte, enseñandonos como se están preparando los buenos oficiales de esta historia, y dando una gran revelación que le da un gran giro que probablemente explotará en unos 5 números.

La otra parte del número es Morrison contandonos la Cena de Acción de Gracias más demencial de la historia, en la Isla de los Científicos Locos, que forman una especie de familia al margen de la sociedad ellos solos. Aparte de algunas escenas ciertamente desternillantes y la explicación del nombre Egg Fu (el nombre tradicional de villano de Chang Zu, nuestro huevo homicida mutante favorito), se avanza bastante la trama, con una mayor explicación de que están haciendo y que está detrás de Intergang, mayor desarrollo de algunos científicos (Cale puede haber cambiado desde Wonder Woman, pero su papel de seductora malvada es genial) y un tipo de tragedia muy poco usual pero que a estas alturas, ha sido vendida tan bien que resulta tan terrible como si fuese uno de los tipos de maldad más convencionales. Claro, que dado que uno de los temas de 52 y de Morrison es sobre que la locura no es necesariamente mala, es probable que al final resulte que los malos se han hecho más daño a si mismos que otra cosa. Aparte, el diálogo brilla, como siempre. Y el dibujo es de Batista, y también es impresionante, tanto en las olas de superhéroes voladores, como en la cena de supercientíficos y comida mutante. Eso si, un fallo de coordinación, un secundario reaparece con un aspecto completamente distinto al de su presentación, ooops. Muy Recomendado (9)

52 Nº28: La portada a lo National Geographic tan chula muestra que una de las historias de este número es la continuación de la peculiar trama de Tornado Rojo, que no está claro a cual de las 7 historias de la serie pertenece, aunque la última página da una pista de hacia donde va a ir, y el hecho de que Morrison escriba esas partes. Está claro ya que esta parte va a ser una de esas historias curiosas donde un objeto va pasando por varios sitios y aventuras aleatorias hasta llegar a un objetivo final, que supongo estará relacionado con los/las 52. Esta parte es una aventura medianamente divertida, sobre todo por la manera de terminar tan atípica que tiene y la manera de llevar los diálogos y situaciones de Morrison, pero no más. Luego, lo de Questoya continua lo de la semana anterior, con el retorno a la parte principal de la trama, que avanza de manera más o menos esperada. Lo más interesante es la casi confirmación de hacia donde va a ir Montoya al final de la historia, aunque ya estaba bastante claro. Por último, la Odisea en el Espacio reaparece un par de meses, ya que la duración de los viajes entre galaxias se usa para demostrar el paso del tiempo real y distribuir la historia de manera distinta a las otras, es decir, aparecer varias semanas seguidas y luego desaparecer unas cuantas más en vez de ir alternandose. Esta vez se acercan a una de las dos amenazas entre las que estaban la última vez que los vimos, y se aprenden cosas interesantes sobre ambas, aunque las revelaciones sobre la Cabeza Esmeralda de Ekron son un poco confusas y necesitarían más explicación. Aparte de eso, es una pelea-persecución divertida, con algunos toques graciosos, sobre todo gracias al humor exagerado de Lobo y de “esto me supera enormemente” de Animal Man. Un número algo decepcionante para ser en buena proporción de Morrison, pero aún así es superior a la media de comics. El dibujo es Drew Johnson en su última suplencia antes de pasar a hacer alguna en Wonder Woman, y es decente, aunque la persecución espacial podría haber sido algo más clara. Eso es parte culpa de Giffen, claro, que es el que hace los bocetos. El origen esta semana es, muy curiosamente, el de Catman. Y es curioso porque pese a ser un personaje poco conocido, ser tradicionalmente un villano y ni siquiera aparecer en esta serie, sale entre los orígenes de los héroes más importantes de DC. Es un testamento a la habilidad milagrosa de Gail Simone de hacer maravillas a partir de cualquier cosa. El orígen, por supuesto, sólo dedica media página a su encarnación original, y el resto es al viaje de recuperación que sufrió en Villanos Unidos, con el mismo dibujante muy bueno, Dale Eaglesham. Recomendado (7)

52 Nº27: Empezamos la segunda mitad con un número con muchas revelaciones. La parte con menos revelaciones es la de portada, de Mark Waid, que continua el Magical Mistery Tour de Ralph Dibny. Por un lado, el tour tenía que tratar a uno de los personajes místicos más importantes de DC, el Espectro, y de paso contar lo que estaba haciendo este año (básicamente, esperar a que empezase su miniserie de Un Año Después) pero sin meterse en los líos de su nuevo anfitrión humano. Desde luego, lo presenta bien, dejando clara su cuasi-omnipotencia, sentido de la justicia y humor cruel. Pero por otro, se trata a otro personaje místico, que de paso (aunque de manera confusa y estúpida, no es que sea culpa de Waid) tiene una historia pasada con Ralph que había que tratar tarde o temprano. Y por malas que sean las historias en las que se basan, la escena donde se trata es demoledora y cruel, pero a la vez sirve para demostrar que Ralph no ha caido del todo en la dureza hacia la que parecía ir. Así que este número sirve de inflexión para el personaje, y de paso lo manda a cruzarse tal vez con otra historia. De paso, también sirve para explicar una de las muchas inconsistencias internas sin explicación de la historia en la que se basa. Luego, en lo de “El Tiempo Está Roto”, Johns explica por fin la causa de dicha ruptura, que resulta ser la opción más evidente, pero lo importante son sus implicaciones. También se dice quien es el enemigo de Skeets, por si alguien no lo tenía claro aún, cual es su objetivo, y porque nadie más puede detenerle. Mejor aún, se continua de la aparición de Waverider de la semana pasada, y se le da algo interesante que hacer por primera vez en su existencia. Todo ello en una escena con buenos efectos imaginativos con el tema del tiempo, muchos guiños a detalles anteriores, y un ritmo muy chulo. Por último, Rucka suelta una bomba de revelación en su Questoya, que explica la motivación de cierto personaje hasta ahora, y deja bastante claro de que va realmente la historia, confirmando algo que se veia venir. Es algo bastante dramático, pero tratado de la manera dura y sin dramatismos que suelen tener tanto Rucka como estos personajes. Además, otras partes de la trama también avanzan bien, una coincidencia sonora da para una idea apropiada, y los fans de la vieja serie de Question se alegrarán de ver a Richard Dragon y a Tot en acción. Y en todas las historias se usa de alguna manera el aspecto de tiempo real de la serie, aprovechando lo bueno. El dibujo es otra vez de Shawn Moll, en su última colaboración como invitado ya, y los distintos entintadores le dan aspectos distintos al dibujo en cada escena. En algunas sigue siendo bastante a lo Mahnke, en otras más duro o más fantástico, según. A veces queda bastante bien, pese a ser novato. El origen esta semana es de Canario Negro, pese a que aún no ha salido en la serie. No es mal resumen de su vida, aunque se salte varios aspectos de su larga historia, el más chocante el de toda su relación con Flecha Verde. Supongo que eso ayuda a definirla más como su propia persona y no como un adjunto a otro héroe, pero aún así es raro. El dibujo, desgraciadamente, es de Chaykin, que aparte de no tener ninguna conexión con el personaje, últimamente no es muy bueno, y menos dibujando mujeres. Así que el dibujo es cutre, chapucero, a veces feo, y demuestra sus fetiches. Muy Recomendado (10)

52 Nº26: La portada imita películas de terror de los 50, y ciertamente en algunos sentidos es muy apropiado. Como indica el título, llegamos a mitad de la serie, y es tan buen momento como cualquier otro para repasar. Lo del Tiempo Está Roto tiene al personaje principal muerto y se ha convertido en un extraño duelo entre Skeets y su verdadero y bastante obvio adversario. La Balada de John Henry tiene a Luthor expandiendo su Proyecto Hombre Común y ganandose el amor del público mientras Acero forma una resistencia para demostrar que Luthor está equivocado en todos los sentidos. El misterio de Supernova se reparte entre ambas. El Magical Mistery Tour tiene a Ralph Dibny aprendiendo sobre magia en distintos lugares. La Familia Adam se ha formado en Kahndaq y trata de cambiar el mundo mientras este se pone cada vez más en su contra. Question sigue entrenando a Montoya de cara a detener a Intergang antes de que su religión del Crimen domine el mundo. La Odisea en el Espacio está ocupada huyendo de no uno sino dos villanos cósmicos para volver a casa. Y en la Isla de los Científicos Locos, el Profesor Magnus intenta no construir super-armas como los demás. La serie empezó poco a poco, pero ya están todas las historias bien metidas en cosas chulas y avanzando.

En cuanto a este número, es otro de esos que abarca casi todas las tramas, y además, de forma más o menos conectada. Empieza con Rucka escribiendo la divergencia de la Familia Adam y Questoya, después de 10 números de trama conjunta, aunque seguirán estando conectadas, al tener a Intergang como villano común. Tiene narración bonita de Montoya, la aparición de unos secundarios que alegrarán a viejos fans de Question, en un sitio que alegrará a fans de otra vieja serie, en una situación que suena interesante. Luego la Familia Adam continua su camino en una escena de Johns, que resulta irónica en su conexión con otra de las tramas. En cualquier caso, la escena es otra muestra de uno de los objetivos secundarios de 52: Recuperar y reinvindicar viejos conceptos olvidados, y hacerlos divertidos y geniales sin perder de vista la idea divertida en la que se basan. Si en el número anterior había una versión nueva de Egg Fu, aquí aparece por primera vez desde los 70 la Familia Sivana. A decir verdad, son un chiste chorra bastante obvio, pero para un número son divertidos, y su actitud respecto a la otra familia, la versión negra de sus archienemigos, es una maravillosa mezcla de locura y arrogancia snob. Además, el festival Fawcett no termina ahí, ya que se presenta un nuevo personaje en una escena entrañable, que no hace más que reforzar la idea de la Familia Adam como reflejo de la Marvel. En esa misma escena, además, se avanza de paso algo lo del Tiempo Está Roto, con un aviso intrigante en forma de reaparición de cierto personaje muy apropiado para la historia. Conectado con esto via Sivana está una breve escena en la Isla de los Científicos Locos, que es un raro caso donde no está escrita por Morrison, y un rarisimo caso de Rucka escribiendo algo que no es Questoya. Se comprende, sin embargo, cuando vez que la escena únicamente está para introducir en la serie a un personaje que Rucka creó en una serie anterior, y como el Equipo 52 es muy respetuoso con la jurisdicción de personajes entre ellos, es su manera de pasar el relevo, digamos. Aparte de eso, la escena es un chiste bastante malo, aunque Morrow lo lleva a un nivel exagerado que tiene cierta gracia, sobre todo porque es aterradoramente posible. Por último, la escena no conectada es de Waid, y continua con las ramificaciones de lo que pasó con el Proyecto Hombre Común hace un par de semanas. Además, si entonces se veia un anuncio del programa de Jack Ryder, aquí se usa en serio de manera muy apropiada, enlazando con el reciente tomo de Creeper, pero mejor que allí, la verdad. Aparte de eso, es un resumen de la Balada de John Henry hasta ahora, enumerando los pros y contras del PHC, que sabemos que son irrelevantes porque Luthor es malvado, y eso hace que Natasha sea más idiota de lo que debería. Aún así, es una buena idea para una escena, y Ryder realmente se merece un puñetazo, que es la idea. El dibujo de Oliffe es muy efectivo, desde la alegría en las caras de Montoya y Osiris al principio y final, hasta todos los gags visuales en la cena, programa de TV e isla de científicos solitarios.

Esta semana el origen es conjunto de Hawkman y Hawkgirl, y resume bien la versión de Johns del origen de los dos personajes, de manera tan elegante que jamás dirías que hace 10 años nadie lo comprendía. El dibujo del anterior dibujante de Hawkman y actual de 52, Joe Bennett, es muy bueno. Muy Recomendado (9)

52 Nº25: Como la monada de portada muestra, esta semana toca número de Halloween, siguiendo el ritmo de tiempo real. Y es un número especial, porque usa un formato que sólo se usa en este número y más o menos en el final: El número está dividido en 4 capítulos de 5 páginas, cada uno con un guionista y dibujante distinto, dedicado a una trama. Todas las historias, eso si, están conectadas por una temática halloweeniana, de monstruos, brujos y cosas que no deberían entrando en la Tierra, aprovechando los Tiempos Liminales del título. La historia de Johns tiene a la Familia Adam siguiendo una mención del mes pasado, teniendo una escena de acción divertida con una versión moderna de un personaje Fawcett (monstruoso, por supuesto), igual que ellos, que los desarrolla más, y recupera a otro par de personajes para la historia. Además, Osiris tiene una frase graciosa. Dibuja Dale Eaglesham, y lo hace muy bien, como aperitivo a la colaboración entre ambos en un par de meses. Waid continua el Magical Mistery Tour de Ralph Dibny, con un relato con moraleja sobre la regla principal de la magia mencionada la semana anterior. Además de para dejarla clarisima (y ojalá los demás guionistas la sigan, aunque es poco probable), sirve para explorar distintos personajes mágicos de DC y su estado actual. La historia es bastante predecible y obvia, eso si. Al menos usa bien a uno de los 7 Soldados, aprovechando su nuevo status quo al final de la miniserie. El dibujo es de Phil Jimenez, como el número anterior, y hace un desarrollo maravillosamente detallado del infierno y otras cosas horribles. Rucka, por su parte, escribe una de las extrañísimas ocasiones una escena que no es de Questoya. En teoría es de la Balada de John Henry, presentando un nuevo elemento para Infinity Inc el día de Haloween, pero realmente es un prólogo a su serie de Jaquemate, siguiendo lo que pasó en el número anterior. No está mal, pero la idea ya la sabes si has leido la serie. Al menos, se aprovecha para explicar algo más sobre la SJA en 52, y se enlaza con la trama oficial. Curiosamente, el par de villanos que sale viene de la historia de JSA Clasificado que escribió su mujer, y les lleva a una aparición precisamente en Jaquemate. Dibuja Pat Oliffe, y lo hace bien.

Por último, el número empieza y termina con Morrison, y se nota por el diálogo hiperbólico y genial, y la avalancha incesante de ideas, nada más empezar. La primera escena no parece ser de ninguna de sus tramas habituales, aunque se podría decir que está relacionado con que ahora escriba Batman, aunque al final se descubre la conexión, con varias, de hecho. Básicamente, presenta tanto al malo central de varias historias (explicando más o menos como ha vuelto desde su última aparición, aunque no su aparición Un Año Después) como más desarrollo de la Biblia del Crimen que se vio hace un par de semanas, y es simplente una idea genial tras otra, en una escena que es una burrada, con cameos de varios villanos de cuarta de Batman. Y el final desvela uno de los misterios de la serie y… es una revelación tan demencial, tanto si conoces al personaje en encarnaciones anteriores o no, que tienes que admirarla. Es decir, DC está lleno de conceptos absurdos, y Morrison, en vez de ignorarlos o tratar de hacerlos serios y “realistas”, abraza lo absurdos que son, y demuestra que no sólo sirve eso para hacerlos divertidos, sino que se pueden hacer historias de verdad con ellos sin sacrificar lo que los hace chulos. Además, hay un par de avances para un par de tramas que aunque se podían venir, ahora se hacen explícitos, y dan la sensación de que van a poner las cosas muy mal para los protagonistas. Esa parte la dibuja Bennett, y capta bien la visceralidad y el genio que tiene que tener. El origen esta semana es de Nightwing, y como no, lo dibuja el que diseñó esa identidad, George Perez, y es tan perfecto en ese sentido como se puede esperar. El orígen no empieza mal, pero al final resulta absurdo que no mencione sus importantes etapas en los Titanes, y sin embargo, dedique un cuarto de página a un ridículo subargumento actual que por mucho que se empeñe DiDio en forzarlo por la garganta a los lectores para que piensen que es importante, en un par de años nadie lo recordará, porque no es importante. ¿Por qué los demás orígenes no mencionan subargumentos actuales y este si, que ni siquiera es de su serie? Muy Recomendado (10)

52 Nº24: Este es un número un tanto particular de 52, que realmente es el idea al que todos los números de la serie deberían aspirar, porque todo lo bueno que puede tener la serie, lo tiene. Por un lado, es un extraño ejemplo de una historia que en vez de ser varios cachos de los distintos subargumentos, es principalmente una sola historia completa, que abarca y avanza tres de las tramas, pese a que en principio no está claro si pertenece a alguna, y apenas aparecen personajes principales de alguna de ellas. Escribe Waid, así que te puedes imaginar que tramas son: La del Tiempo está Roto nos empieza a contar el siguiente paso de una de las partes implicadas, la de la Balada de John Henry explica en que punto está ahora mismo el Proyecto Hombre Común y le da la razón al protagonista sobre el tema de su historia, y el Magical Mistery Tour también resume la idea central de la historia y de la nueva magia de DC. Además, hay un subargumento aparte, de Johns sobre la nueva Familia Adam, que la presenta ominosamente en sociedad, y añade no sólo unos posibles enemigos, también unos muy peligrosos enemigos seguros. Pero es que aparte de ser una historia muy bien estructurada que avanza las historias, también hace maravillosamente no sólo la misión de visitar a distintos personajes durante el año (y presagiar lo que les pasará Un Año Después), sino de explorar en general el Universo DC, y de paso, añadir un montón de elementos simplemente chulos o guiños geniales. Porque realmente, este número responde a una enorme lista de cosas que se pedían sobre la serie, pero de manera que queda natural para la historia y no forzado. Enlaces con el status quo Un (medio) Año Después de Flecha Verde (incluyendo un guiño al autor que tuvo esa idea la primera vez), Firestorm y Creeper. Explicación de porque no ha habido una Liga de la Justicia durante este año. Explicación de donde ha estado el Detective Marciano en lo que llevamos de año, y porque empieza a tener la actitud que tiene después. Explicación del cambio que ha sufrido Jaquemate entre Crisis y la serie regular. Mención de 7 Soldados, aunque sea para contradecirla un poco. Aparición del siempre genial Ambush Bug, simultaneamente haciendole guiños y burla al lector y a los personajes. Explicación de a que venía el Superjefe hace un par de semanas. Un epílogo necesario y emotivo a cierto elemento de Crisis. Una emotiva conmemoración a todos los miembros de la Liga de la Justicia que han muerto, con una confirmación de una baja en Crisis (si apuras mucho la vista) y una nueva de un personaje bastante odiado. El esperado regreso de uno de los mejores equipos de DC, siguiendo por fin un subargumento que Johns presentó hace tiempo, con muy buenas perspectivas. Múltiples gags visuales y de diálogo basta