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¿EN QUE DIABLOS ESTABAN PENSANDO?

 

 

ARMAGEDDON 2001

 

 

Retrocedamos en el tiempo a cuando el año 2001 era el lejano futuro en vez del año pasado. Bueno, no tan lejano, sólo a diez años vista, en 1991. Por aquel entonces estaba de moda hacer un crossover entre el mayor número de series posibles todos los años. DC, que llevaba un año sin hacerlo, y tenía mono, pensó una idea original: Ya que tenían que hacer un crossover, y tenían anuales con los que no sabían que hacer, ¿porqué no juntar ambas cosas? Bueno, vale, no fue idea de DC, Marvel lo había hecho con la Guerra de la Evolución y Atlantis Ataca en los años anteriores, pero al menos en DC no iban a hacer otro crossover más aparte. Bueno, acabaron haciendolo, pero esa es otra historia. El caso es que en este crossover al menos no interferirían con la serie regular.

 

Las cosas empiezan a torcerse un poco con la premisa de la saga. Para mostrar que la saga iba a ser importante, en vez de causar efectos a toda la línea como Crisis o Legends, lo que haría sería transformar a un personaje. En este caso, un héroe DC en activo pasaría a convertirse en un supervillano. Parecía un poco rádical, y estas cosas nunca sientan bien a los fans del personaje, pero si se hacía con sentido, tal vez podía funcionar. El problema viene con que tenía que ser un héroe en activo, y de los que participaban en el crossover, lo que disminuía bastante las opciones. Probablemente no podía ser ningún héroe con serie propia, por razones obvias, a menos que fueran a hacer un relanzamiento de la serie, pero eso se sabría de antemano. Por lo cual las opciones se disminuían a los componentes en activo de alguno de los grupos que participaban en la saga. Y dado que ningún componente de los Nuevos Titanes o LEGION aparecían en la portada del nº1 de Armageddon 2001, las opciones se reducían a miembros de una de las Ligas de la Justicia que no tuvieran serie propia. ¿O no?

 

Pero no adelantemos acontecimientos. La saga empieza con Armageddon 2001 Nº1, un número de 64 páginas que presenta la historia, escrito por Archie Goodwin y dibujado por Dan Jurgens. En ella nos presentan un futuro que viene a ser una versión light del 1984 de Orwell, con una sociedad vigilada por un Gran Hermano omnipresente, el misterioso Monarca, que lleva controlando el mundo desde el 2001. Nuestro protagonista, Matthew Ryder, es un tipo normal que comienza a rebelarse contra el sistema cuando decide buscar información sobre el mundo antes del Monarca, en concreto sobre los superhéroes que dejaron de existir cuando él llegó. Tras investigar, Ryder acaba deduciendo que Monarca tuvo que ser uno de los superhéroes, que acabaría aniquilando a todos los demás. Todo esto le lleva ante la presencia del Monarca, que necesita un conejillo de indias para un experimento de viaje en el tiempo, para poder extender su dominio hacia el pasado, y asegurarse de que nadie impide su acceso al poder. Ryder acaba sometiendose al experimento y siendo su primer superviviente, y gracias a la magia la ciencia del Universo DC, acaba obteniendo habilidades sobre la corriente temporal y otros poderes genéricos, transformandose en Waverider. Una vez en su destino, 1991, decide descubrir quien será Monarca, analizando los posibles futuros de los héroes DC.

 

Vale, aquí empieza la cosa a fastidiarse. El futuro está bien ambientado, aunque ese tipo de futuro ya está algo visto. La idea de un héroe decidiendo acabar con el crímen convirtiendose en dictador, y para ello eliminando toda oposición, incluyendo a los demás héroes no es mala, aunque resulta bastante increible que un solo hombre haya logrado todo eso. No se nos explica como, pero se espera que cuando revelen su origen se explique. Pero su idea de viajar en el tiempo... ¿para qué? El tiempo es inmutable, no va a conseguir nada cambiando el pasado. Y el plan de Waverider es también muy inteligente: Pudiendo viajar en el tiempo, en vez de viajar a 2001, ver quien es Monarca y como asciende, y viajar al pasado para impedirlo (que no cambiará su futuro, pero bueno, tal vez no lo sepa), se queda en 1991, un año completamente aleatorio, y se dedica a ir buscando uno por uno a todos los superhéroes, y analizar sus posibles futuros. No se le ocurre que quizá el héroe aún no exista, o que quizá se equivoque de futuro.

 

Total, que las visiones de Waverider continuan en los anuales de ese año, que, para los curiosos, son, según el supuesto orden: Superman Anual Nº3, Batman Anual Nº15, Liga de la Justicia America Anual Nº5, Action Comics Anual Nº3, Flash Anual Nº4, Hawkworld Anual Nº2, Nuevos Titanes Anual Nº7, Detective Comics Anual Nº4, Aventuras de Superman Anual Nº3, L.E.G.I.O.N.'91 Anual Nº2, Halcón y Paloma Anual Nº2 y Liga de la Justicia Europa Anual Nº2.

 

En general, estos anuales sirvieron para que los equipos creativos pudieran pasar un rato divertido imaginando cuales podían ser los posibles futuros de sus personajes, sin tener que preocuparse por las consecuencias. La premisa de la saga no tenía nada que ver con la historia de ninguno de los anuales salvo una excepción y las dos o tres páginas donde salía Waverider como narrador. Lo que hacía que la saga no fuera necesaria para leer los anuales, y como veremos ahora, tampoco hacía falta lo contrario, así que el único motivo de la saga, como siempre, era atraer las ventas de los coleccionistas de crossovers. Al menos aprendieron la lección y años más tarde hicieron anuales con premisas similares sin necesidad de saga unificadora.

 

En cualquier caso, siguiendo con el argumento, viendo la lista podemos observar dos cosas. Lo primero es que personajes como Superman o Batman tienen varias series, y por tanto varios futuros distintos. Lo que quiere decir que Waverider no ve el futuro de los personajes según desemboca en su propio futuro, sino sólo un futuro posible. Es decir, que cada vez que mira a un héroe, ve un un futuro distinto, y hay infinitas posibilidades, por tanto, es infinitamente improbable encontrar quien será Monarca en su futuro por muchas veces que lo mire, ya ni te cuento si los mira y los descarta como suele hacer él. Razón extra para haber viajado a 2001 en vez de 1991, y razón de más por el que el planteamiento de esta saga es completamente inútil.

 

Y segundo, que justo el anual de la LJE es el último anual antes del final. Dado que los anuales suelen no tener nada que ver con la historia, no podría significar nada... ¿o quizá sí? Es probable que Monarca fuera de la Liga. Además, fijandose en Monarca, se veían unas cuantas cosas. Monarca lanzaba rayos de energía. Tenía los ojos azules. Controlaba el mundo de manera ordenada, casi militar. ¿No había un miembro de la LJE con esas características? ¿Cuya serie acababa de ser cancelada, siendo importante pero dejandole libre para lo que le pudiera pasar? ¿Qué en la última saga de su serie había descubierto que era mucho más poderoso de lo que creía, y había intentado rehacer el mundo para hacerlo más ordenado?

 

Efectivamente. Desde el principio, estaba pensado que Monarca era realmente el héroe conocido como Capitán Átomo, ex-militar al que un experimento transformó en un ser de energía cuántica, que había tenido cierta importancia en los años anteriores, y era líder de la LJE. Tenía cierto sentido, tenía antecedentes, puestos a transformar a alguien en villano, no era tan mala elección. Era obvio. El problema es que era demasiado obvio. Todo el mundo lo adivinó meses antes de que terminara la saga. En algunas revistas y publicaciones fue destripado, de manera que la mayor parte de la gente que sabía un poco ya sabía el final, ya sabía la gran sorpresa.

 

¿O no? Porque DC, a la vista de la situación, en vez de asumir que habían puesto demasiado fáciles las pistas y se les había escapado, decidieron rizar el rizo. A pesar de las pistas, a pesar de tenerlo todo preparado y hasta parte del número y del epílogo escrito, decidieron cambiar el final en el último segundo. A pesar de que el número de LJE posterior a Armageddon 2001 (que acabó saliendo antes del final) daba pistas bastante obvias sobre el Capitán, y que el anual de LJE terminaba justo antes de ver el futuro del Capitán, él ya no era Monarca. Entonces, ¿quién era?

 

Armageddon 2001 Nº2 tenía guiones de Archie Goodwin (la parte que iba a ser del final original) y de Denny O’Neil, sustituyendo a Goodwin en el último momento para realizar el cambio de cualquier manera. En las primeras páginas tenemos lo que habría sido el origen del Capitán Átomo como Monarca, como única solución de un hombre viejo y poderoso a un futuro deshumanizado que le ha quitado a su familia. Es un buen comienzo... y entonces la historia comienza a irse a pique.

 

Para empezar, a pesar de los parecidos, el Capitán Átomo no es Monarca. En ese momento, el verdadero Monarca aparece, habiendo seguido a Waverider en su viaje en el tiempo, y aprovechando la visión de Átomo como faro para llegar al presente. En ese momento, Waverider se da cuenta de que no sabe quien es Monarca, porque sólo ha visto algunas de las posibilidades, pero siempre hay otras infinitas posibilidades, y por tanto no ha descartado a nadie. Porque de repente se da cuenta de esto en vez de al principio, o al menos cuando vió a Superman por segunda vez, como hicimos todos, no se explica. La historia comienza a descarrilar.

 

Y entonces descubrimos quien es realmente Monarca. Y resulta que es Hank Hall, Halcón. Recordemos que Monarca lanzaba rayos de energía. Halcón no tiene poderes energéticos. (Vale, podía ser la armadura, pero Halcón no tiene capacidad para construir algo así, ni es su estilo) Monarca impone el orden. Halcón era la encarnación de un Señor del Caos, y su manera habitual de enfrentarse a cualquier problema era pegarle hasta que cayera. Monarca tenía los ojos azules. Halcón tenía los ojos marrones. Por favor, si el anual de Halcón y Paloma transcurría en un futuro con Monarca y dejaba claro que Halcón no podía serlo. Y aunque lo fuera, no podía haber personaje que se pareciese menos a Monarca. Si hasta tenían el color de ojos distinto, que era el único dato que sabíamos seguro de Monarca. Pero claro, había que cambiarlo, y como la serie de Halcón y Paloma había sido cancelada durante ese años, eran los únicos personajes del crossover que estaban libres para ser las víctimas del apaño. Demonios, Paloma habría sido mucho mejor Monarca, encajando con más requisitos que Halcón. Pero al diablo con la lógica. A estas alturas la historia ya ha descarrilado y se precipita hacia un acantilado.

 

Pero como si no fuese bastante mala la idea, el desarrollo es aún mejor. Monarca abduce a Halcón y Paloma, y para provocar a Halcón, mata a Paloma como si nada. Halcón se enfada, y mata a Monarca. Pero resulta que todo formaba parte del plan de Monarca, que lo había preparado todo para que ocurriera así, y que Halcón se convirtiera en el nuevo Monarca. En este punto la historia se estrella a altas velocidades contra una montaña.

 

Bien, esto es realmente estúpido. Para empezar, aunque me tragara que tiene algún sentido que Monarca vaya viajando por otros tiempos para crear Monarcas en otros pasados, que no lo tiene, esto es terriblemente estúpido por parte de Monarca, ya que aunque creará un Monarca para esa línea temporal, dejaría su futuro sin un Monarca que lo rija, lo que no encaja en absoluto con un maníaco del control como él. Si tanto interés tiene en crear un Monarca en otra dimensión, al menos podría buscar una manera que no implicara morir. Se intenta justificar vagamente diciendo que Monarca recordaba que había pasado así, lo que es imposible, porque Monarca fue creado en el 2001, no en 1991 como este nuevo Monarca.

 

Peor aún, la motivación de Halcón para convertirse en Monarca es tan absurda como inexistente. O sea, ve a la persona más importante de su vida ser asesinada por un villano... ¿y decide ser como él? ¿Eh? ¿A que viene eso? Porque en vez de, no se, dedicarse a cazar a todos los villanos como Monarca para que esto no vuelva a pasar (como ya hizo cuando murió su hermano), decide ponerse la armadura del tipo al que acaba de matar, y seguir su plan de acabar con todos los héroes, algunos de los cuales son sus amigos, desafía toda lógica. Y como logra descifrar los planes de Monarca, la manera de usar los sofisticados controles de su armadura, o como hacer las cosas que hace a continuación, como construir la mayor bomba del mundo (cuando nunca había tenido ningún conocimiento científico) se dejan a la imaginación del lector. Siendo caritativos, quizá todo esto venía en el casco, y pasa a su cerebro cuando se pone la armadura. Pero esta explicación no viene en ninguna parte del comic.

 

El resto del número es seguir con la estupidez de la primera manera que se le ocurre al guionista. Resulta que la mejor manera que se le ocurre a Monarca de matar a todos los héroes del mundo es crear una mega-bomba, ponerla encima de Metrópolis, y retar públicamente a todos los héroes del mundo a que vayan, o la detonará. No creo que haga falta explicar lo estúpido que resulta esto. Que pasa, ¿va a contar personalmente si están los 200 o más héroes de DC antes de detonarla? ¿Cree que los héroes van a quedarse parados y dejar que los mate en vez de intentar detenerle ya que son muchos más, mucho más rápidos y tienen poderes mucho más versátiles como telepatía o supervelocidad? ¿No aprendió nada de su tiempo como héroe?

 

Por supuesto, los héroes se ven aquejados por la misma falta de sentido común que Halcón, y deciden asistir en masa al encuentro sin, no se, planear una manera de derrotar a Monarca antes de que ponga en peligro a algún inocente o a ellos mismos. No, su plan es atacarle todos en masa, en plan Secret Wars II, y dejarle que escape para detonar la bomba. Je, no me extraña que el Monarca del futuro con algo más de preparación los matase a todos, si son tan inútiles. Finalmente, aparece el Capitán Átomo, y como se siente responsable, y ya tenían previsto en la LJE que no sobreviviera a la saga, se sacrifica usando sus convenientes poderes energéticos para detener la explosión y desaparecer en un estallido junto a Monarca. Por supuesto, siendo un estallido, nadie debería creerse que están muertos, y menos que nadie el Capitán Átomo, que ha sobrevivido a la explosión y ha sido transportado al pasado (pese a que en sus anteriores apariciones las explosiones lo enviaban al futuro), pero aparentemente se lo cree. Animalito, no sospechaba que habría una secuela.

 

Bien, señores, todo el número es francamente estúpido. No sólo porque se meen en todo el concepto de Halcón y Paloma, un genial concepto de Steve Ditko modernizado en una buena serie por Karl y Barbara Kesel, cargandose sin remedio a los personajes. Es que lo hagan para una historia tan mal concebida, tan ilógica, y tan demostrativa de cómo no deben hacerse los comics: Dictados por la editorial.

 

El suplicio no acabaría aquí. Habría una secuela, escrita por el nunca decepcionante Jurgens (nunca se espera nada bueno de él, nunca decepciona), con las aventuras de Capi Átomo y Monarca (ahora actuando como el Monarca del futuro de buenas a primeras) viajando por el tiempo y luchando con/contra aliens. Capitán Átomo volvería al presente, sin haber sufrido ningún cambio después de todo esto. Al menos los fans de un personaje respirarían aliviados. Vendría otra secuela, afortunadamente sin Monarca, protagonizada por Waverider y multitud de superhéroes. Waverider, desgraciadamente, sería adoptado por Jurgens, que estaba encantado con sus convenientes poderes que le permitían sacar a sus personajes fácilmente de cualquier situación, y aparecería cada vez que hubiera una historia vagamente relacionada con el viaje en el tiempo, normalmente contradiciendo su propio origen.

 

Lo peor vendría cuando Monarca volvería convertido en algo llamado el Existente, y provocaría el que fue probablemente el peor crossover de DC (¿Creías que este era malo? Ya verás, ya), y uno de sus momentos más bochornosos, Hora Cero. Después, afortunadamente, pasaría al limbo hasta hace un par de años donde muy justamente Geoff Johns lo mataría en SJA. (Y el público se vuelve loco de emoción). Para terminar de arreglarlo, en una serie también meritoria de varios premios a las malas ideas, Justicia Extrema (y ya el título dice lo mala idea que es la propia serie), volvería a aparecer el Monarca, y se terminaría revelando que Monarca sí que era el Capitán Átomo, pero este no creía que era quien creía que era, en una historia enormemente confusa, y, para que negarlo, estúpida.

 

Pero todo esto puede ser fruto para futuras entrega de esta sección. Mientras, que quede de manifiesto con este ejemplo los peligros de los argumentos impuestos editorialmente, y de los terribles cambios impuestos editorialmente que pueden dañar irreversiblemente una historia. Y ya puestos, de los peligros de los crossovers. Queda dicho.

 

 

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