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¿EN QUE DIABLOS ESTABAN PENSANDO?

 

 

Contest of Champions

 

 

Este artículo va dedicado a Alfredo, de manera retroactiva.

 

Contest of Champions (Concurso de Campeones) pasó a la historia por ser la primera serie limitada que hizo Marvel (3 números), en 1982 (aunque no llegó aquí hasta el verano del 89, como especial de Marvel Héroes), y por ser la mayor reunión de héroes Marvel, diablos, de superhéroes en general, hasta esa fecha. También pasó a la historia por tener una de las mayores cagadas de la historia moderna del comic, pero me estoy adelantando.

 

Es cierto que esta miniserie, a diferencia de los comics de entregas anteriores de la sección, no tiene una enorme fama de ser horrible. Y la verdad es que tampoco la merece mucho, porque muy mala, lo que se dice muy mala, no es. Pero claro, esta sección no se trata de comentar las peores series o etapas de la historia. Nos quedaríamos atascados en la Marvel de los 90. No, hay muchas series horriblemente malas que no tienen nada divertido que reseñar. Son malas en general, pero no hay nada que te haga señalar y decir: “Mira eso, es completamente ridículo, ¿en que diablos estaban pensando?” Esto es lo contrario. No es insultantemente mala, pero tiene cosas que hacen que quieras lanzar el comic a una hoguera.

 

Lo peor, es que tenía un buen equipo creativo. Estaba dibujado por John Romita Jr antes de que empezara a dibujar a las personas como bloques, lo que siempre es positivo. Y estaba escrito por Bill Mantlo, que habitualmente era un buen guionista. (Pobre Bill, van dos veces en esta sección, cuando hay guionistas que lo merecen mucho más) Encima, con ayuda argumental de Mark Gruenwald, que llegó a ser muy buen guionista, y Steven Grant, tres cuartos de lo mismo. Debería haber sido algo bueno. Debería.

 

El comic estaba pensado para ser, basicamente, diversión para fans de los superhéroes Marvel, nada más. Básicamente, una excusa para ver equipos de héroes Marvel pegandose unos contra otros con la justificación más simple. El tipo de cosa que es inmensamente divertida cuando tienes 10 años. (Y hay que decir que en muchos aspectos es superior a otro proyecto similar y muy posterior, Marvel vs DC) Nada de malo en eso, en principio.

 

La historia comienza cuando vemos como uno a uno (o muchos a muchos, porque además de los grupos, los héroes aparecen curiosamente agrupados por parejas o trios en situaciones casuales) todos los héroes de la Tierra son abducidos por exigencias del guión, digo, por un par de esos seres cósmicos con poderes que sirven para todo. En este caso, uno es el Gran Maestro, que es la opción obvia, pues su función siempre es meter a superhéroes en jueguecitos como excusas para peleas, y su oponente, aunque no se descubre hasta el final, es la Muerte. Como ambos se aburren mucho, no se les ocurre nada mejor que hacer que coger 12 héroes cada uno, y enfrentarlos de cuatro en cuatro.

 

La verdad es que Contest of Champions parece fanfiction. Más que una historia, es una colección de escenas de los guionistas jugando con los personajes. Tener reunidos a todos los héroes Marvel habidos y por haber (de esperar, teniendo en cuenta que Mantlo y Gruenwald eran dos de los mayores expertos en rebuscar personajes que ha tenido Marvel). Las escenas con los personajes agrupados según similaritudes, diciendo frases obvias. Grupos de personajes Marvel pegandose unos contra otros. Y por supuesto, personajes nuevos de creación propia totalmente ignorables intercalados con personajes de verdad. Parecía un juego hecho en una conversación entre fans más que otra cosa.

 

¿He dicho personajes nuevos? Oh, si. En la competición tenemos 12 personajes de los grandes, de los importantes. Pero los otros 12... por alguna razón, decidieron que lo idoneo sería sacarlos de distintos paises. Así pues, teníamos a gente como Sasquatch, Capitán Britania o Fuego Solar, que no eran excesivamente conocidos, pero aún era algo dentro de lo normal. También a dos de los Supersoldados Soviéticos que el propio Mantlo había creado, que bueno, podría pasar. Pero luego venían 8 participantes más de nueva creación. Que no habría sido tan terrible si no hubieran sido tan irremediablemente cutres.

 

Porque, claro, si tenemos 8 personajes, cada uno de un pais, por supuesto, cada uno tiene que derivar su nombre, poderes y aspecto del folklore, tradiciones o emblema de su pais. Por tanto, el héroe australiano era un chamán aborigen con una bramadera y poderes derivados de las creencias típicas de esta gente. La heroína irlandesa, por supuesto, se llamaba Trébol, iba vestida con un traje de emblema de tréboles y tenía poderes de buena suerte. El héroe árabe iba vestido con turbante, babuchas y una alfombra y cimitarra mágicas, claro. La heroína israelí se llamaba Sabra, otro emblema típico, y llevaba un traje blanco con una estrella de David. El héroe chino era el Hombre Colectivo (no, en serio), llevaba una camisa basada en la bandera china y obtiene sus poderes de la fuerza de todo el colectivo chino. Como hay muchos, es muy fuerte. El francés era Halcón Peregrino, tenía un mal acento y practicaba sabate (Batroc con alas, lo que faltaba). Y así todos. Parecían salidos de una parodia o del cuaderno de un chaval que hace sus primeros intentos. Eran bastante patéticos, la verdad.

 

Entonces comienzan los combates. La mayor parte de la interacción entre compañeros de equipo es intercambiar muestras de desprecio debido a sus nacionalidades o sexo. Muestra de la enorme complejidad de representación de distintos estereotipos nacionales en esta miniserie. Por supuesto, los estereotipos nacionales no hacen otra cosa que hacer referencia a su nación o cultura de la manera más burda posible. Las batallas continuan de manera más o menos decente, con diálogos profundos, como describir lo que un personaje está haciendo, o explicar que el Caballero Árabe y Sabra no se llevan bien porque uno es árabe y la otra judía.

 

El primer combate lo gana Daredevil, por el equipo del Gran Maestro. El segundo combate lo gana el Caballero Árabe, por parte de la Muerte. El tercer combate lo gana la Cosa, por parte del Gran Maestro. Y el cuarto y último combate... un momento, ¿cuatro combates? Y digo yo, ¿y si sale un empate, que es bastante probable? ¿No habría sido mucho mejor hacer un número impar de combates? Habría evitado problemas. Porque aquí teníamos al equipo del Capitán America, por parte del Gran Maestro, y al de Tormenta, por parte de la Muerte. Al final, Trebol, que forma parte del equipo de Tormenta, y por tanto, de la Muerte, gana el combate. Bien, entonces, ¿por qué la narración dice que el combate lo ha ganado el Gran Maestro, evitando así un empate? ¿Por qué la historia continua como si el Gran Maestro hubiera ganado?

 

Por el amor de Dios, tres guionistas, varios editores implicados, ¿¿y ninguno se dio cuenta de que habían contado mal quien se llevaba los puntos por los combates?? ¿Nadie se dio cuenta de que se habían equivocado al asignar los equipos? Es estúpido. Condenadamente estúpido. El comic no era terriblemente malo (tampoco muy bueno), pero la cagada del final es de premio. Para la historia.

 

Otra cosa que también es difícil de explicar es porqué hubo una segunda miniserie de Contest of Champions 18 años después, con muchos más héroes y más peleas, y con menos estereotipos raciales y fallos de aritmética básica, aunque seguía siendo igual de absurda. La historia del Contest of Champions original continuaría 5 años después del original en unos anuales de Vengadores, con una historia similar pero mucho menos tonta. Y los héroes presentados en la miniserie fueron algunos rescatados del olvido (maldito Lobdell), ignorados o masacrados (gracias, Gruenwald, Nicieza). Y para colmo, la miniserie fue reeditada en un tomo en Forum hace un par de años, como si no hubiera otra cosa menos tonta. Y en ninguno de las dos ediciones publicaron la parte más interesante, que era un prototipo del Marvel Handbook, o sea, fichas de los personajes, que al menos le daba algo de valor a la historia.

 

Moraleja: Si quieres escribir una historia como si tuvieras 10 años, escribela como si tuvieras 15. De lo contrario, te saldrá como si tuvieras 4, sin saber contar siquiera.

 

 

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