| free hosting image hosting hosting reseller online album e-shop famous people | ||
![]() ![]() |
||
CRITICAS
RECONSTRUCTIVAS: RETROSPECTIVA 2007
Hola a todos. Otro año termina, y
blablabla, introducción pesada. Todos tenemos mejores cosas que hacer que
aguantar un rollo, y total, ya me voy a extender más abajo con muchas cosas,
así que sentaos comodamente y bienvenidos a este monstruo donde analizaremos
que ha sido el 2007, y como impedir que se repita.
En España, este ha sido el año de Guerra
Civil y de Crisis Infinita. Una de ellas salió en orden, la otra no. Una fue un
insulto a la inteligencia y la otra no. También ha sido el año en el que ambas
editoriales han puesto sus ediciones en paralelo a la edición americana, y han
sacado un número inaudito de reediciones. En general, ha sido en el que han
mostrado las cartas que tenían. Panini más o menos ha hecho lo mismo que el año
anterior: Una edición sólida de las series más famosas, estropeada en algunos
casos por su puñetera manía de juntar cosas que no tienen nada que ver. Una
edición aleatoria de las series menos famosas. Y ocasionales reediciones de
clásicos y de cosas populares recientes, en formatos discutibles. Lo de Planeta
es más extraño, porque por cada cosa que parece que van a hacer
maravillosamente, encuentran una manera de cagarla: Ponen las series
principales en paralelo, pero entonces deciden publicarlas en extraños formatos
bi o trimestrales. Sacan series nuevas en tomo, pero sólo sacan algunas, y no
necesariamente las mejores y más importantes. Publican series menos populares…
cuando no publican algunas de las mejores de misma o más popularidad/ventas
originales. Publican 52 semanalmente… excepto que muchas semanas no llega a la
mayoría de sitios. Se publican muchisimas reediciones de material antiguo… pero
muchas de ellas son cosas discutibles en vez de cosas más populares y/o
mejores. Y así. Por su parte, Norma continua estableciendose como una
alternativa (cara, eso si) con mucho material interesante, mitad de Wildstorm,
viejo y nuevo, mitad una gran selección de comics buenos de independientes,
tanto actuales como antiguas. Otras editoriales pequeñas hacen cosas similares
en menor medida, como siempre.
En Estados Unidos, el nombre del juego
son los crossovers. Parece que volvemos a los viejos malos tiempos donde las
ideas provienen del editor, que en la mayoría de ocasiones, no tiene ni
puñetera idea (por algo no son guionistas) y se extienden a jorobar a las demás
series metiendolas en el crossover o dirección estúpida de turno. Entre
Guerras, Aniquilaciones, Complejos, Dias y Cuentas Atrases, muy pocas series se
han librado este año. Y la diferencia entre una historia generada por un editor
y una por un guionista ha quedado brutalmente clara este año en DC: La Guerra
del Cuerpo Sinestro en las series de Linterna Verde, que es básicamente una
historia de Geoff Johns, ha sido una maravillosa historia para los personajes
implicados, muy bien hecha para una historia de acción, que se ha extendido el
tiempo y el espacio necesario y nada más. Cuenta Atrás, por su parte, que es
una idea macabra de DiDio que se extiende no sólo a 52 números sino a una plaga
de miniseries y crossovers, todo con ideas que vinen de arriba, ha sido una
mierda casi sin falta. Más les vale a las editoriales darse cuenta de esto, ya
que Sinestro no sólo ha tenido buenas críticas, sino que comparativamente, ha
tenido mejores ventas que CA. Con suerte, se darán cuenta de esto en DC, aunque
nunca se sabe. Desgraciadamente, en Marvel no ha habido nada comparativo, y
seguirán teniendo al editor y sus lacayos destruyendo los conceptos centrales
de sus franquicias como han hecho este año, porque siguen vendiendo.
Esa es una de las principales
diferencias entre las dos, por cierto. En Marvel, los “cerebros pensantes”
lanzan sus absurdos edictos y acaparan las series famosas y populares, haciendo
que sean todas horribles que van en direcciones de las que más adelante se
arrepentirán, mientras el verdadero talento está en las series que la propia
Marvel ignora lo más posible, a menos que sea para jorobarlas con crossovers.
Poco a poco ese talento se va afianzando, pero mientras el control esté en los
Bendis, Millars y Loebs del mundo, por no hablar de la Quesadilla de turno,
dificilmente va a hacerse algo bueno, especialmente si se empeñan en dictar
direcciones cada vez más tontas para sus series (ver lo que está pasando ahora
mismo en Spiderman) En DC es casi lo contrario: El talento (básicamente, los
guionistas de 52 y poco más) hace las series más populares, mientras que casi
todas las demás están a merced de las tonterias del Didiota de turno, con el
desastre que le acompaña. Siempre, estas tonterias editoriales, con muertes
gratuitas, resurrecciones igual de gratuitas, oscurecimientos, revelaciones
absurdas, “nada volverá a ser lo mismo” y demás gilipolleces que deberían
haberse quedado en el pasado. Y así vamos.
En cuanto a lo que no es lo de siempre,
las dos grandes al menos lo intentan. Marvel intenta potenciar su línea para
todos los públicos (decente pero sin más), sus recopilaciones (que nunca han
ido mejor), su línea para adultos (que deja que desear) y buenos esfuerzos en
traerse material a adaptar de fuera del comic, tanto novelas como videojuegos.
DC por su parte, además de sólidas reediciones, se esfuerza en llegar a nuevos
públicos jóvenes con su nueva línea Minx (éxito de crítica si no otra cosa), su
línea de manga e incluso Vertigo, que no es lo que fue antaño pero se mantiene
con sus éxitos moderados. Un caso aparte es Wildstorm, que tiene poca o ninguna
razón de ser, tras la marcha del artífice de su penúltimo relanzamiento, y
ahora mismo es indistinguible de la linea DC tradicional, sólo separada por
motivos históricos. Poco futuro tiene, con otro relanzamiento en ciernes.
La nueva dirección en la que las
editoriales se tienen que expandir, y han empezado este año, es Internet, con
dos direcciones opuestas. Marvel ha optado por ofrecer una selección de su
material antiguo en su página web por un módico precio, mientras que DC lo que
hace es ofrecer material nuevo gratuito, con la gracia de ofrecer la
posibilidad de que cualquiera (aunque eso es discutible) publique como parte de
esa línea Zuda. Ambas son ideas positivas, aunque aún tienen que trabajarse
más. Otras editoriales están haciendo cosas similares, y suele ser loable,
porque tarde o temprano el futuro pasará por ahí, al menos en parte.
Una de esas editoriales es Dark Horse,
que este año ha tenido dos grandes éxitos, que apropiadamente representan un
par de tendencias que se vuelven cada vez más importantes. Una de ellas es el
retorno de las licencias, normalmente de series de TV, pero esta vez con el
añadido de ser continuaciones más o menos oficiales de las series, muchas veces
con la participación de los creadores originales. IDW está montando su nicho a
partir de eso (aparte de sus series de autor semipopulares), aunque el modelo a
seguir es la nueva temporada de Buffy en Dark Horse. La otra es la inundacion
de guionistas de otros medios. El mayor éxito nuevo este año ha sido una cosa
curiosa, el cantante Gerard Way, pero la mayoría siguen siendo guionistas de
cine y TV. Como en otros años, pero de manera cada vez más exagerada, los más
famosos en su campo llaman mucho la atención y luego son incapaces de actuar
profesionalmente y entregar las cosas a tiempo, mientras que los demás… bueno,
hay de todo, en la misma proporción que los guionistas de siempre. La cosa es
que con la huelga de guionistas americanos que no parece terminar, es fácil que
el año que viene aumente aún más el número que se pasa a los comics.
Por lo demás, como en los últimos años,
los comics son cada vez más prominentes en la cultura popular
y más aceptados, fuera de la mentalidad insular de los fans
tradicionales, mientras que un público joven y variado de nueva generación sigue
aumentando, aunque se decante sobre todo por el manga. Al igual que el año
pasado, la película basada en comics que más ha calado no ha sido una de las
tradicionales, sino el 300 de Frank Miller, aunque las secuelas de Spiderman y
4F al menos han tenido cierto impacto. Veremos que pasa el año que viene, con
películas Marvel y DC que vienen con mucha fuerza, como Batman o Iron Man,
mientras que la película “independiente” ya no es de clásicos como Moore o
Miller, sino el Wanted de Mark Millar.
Por último, recordar a los caidos este
año, que ha sido especialmente funesto para el mundo del comic: Marshall
Rogers, Arnold Drake, Tom Artis y Mike Wieringo, a todos se les echará de menos
y se les recordará por sus grandes obras durante muchos años.
Y ahora, pasamos al repaso de las series
de este año:
52
Nº1-33 tuvo a Geoff Johns, Mark Waid, Greg
Rucka, Grant Morrison, Keith Giffen, Joe Bennett, Chris Batista, Eddie Barrows
y Pat Oliffe, entre otros dibujantes. Poco se puede decir de esta serie, que no
diga todas las semanas: Esta haciendo algo bastante distinto de lo que se suele
hacer en el comic americano, y en general está muy bien, enlazando diferentes
historias que exploran el universo DC y a varios personajes bastante chulos, en
general de manera muy bien hecha, con momentos directamente brillantes.
Claramente el mejor experimento del año, y una de las series más agradecidas de
leer del mercado.
Astonishing X-Men Nº1-9 tuvo a Joss Whedon y John
Cassaday, con Destrozado y la primera mitad de Imparable. Astonishing X-Men
volvió este año con el comienzo de la segunda mitad de la etapa de Whedon, y…
al menos no fue tan malo como la segunda saga. Pero se nota que es un comic
escrito en el apogeo de la absurda moda de “escribir para el tomo”, con una
historia que leida de un tirón queda más o menos bien, pero leida mes a mes es
interminable. 6 números dedicados a una sola pelea se hacen eternos, porque en
un mes la historia literalmente no avanza, y si son 13 meses (si todo va bien,
que no va a ir) dedicados a una sola historia continuada, ya es demasiado.
Especialmente si la historia no es especialmente sólida, es una chorrada
espacial con una pelea que no sirve para nada y que se basa en historias de
Morrison, pero contradiciendolas completamente porque no entendió el final. En
general, es una historia que simplemente no es propia de ser la serie “principal”
y de tener atascados a los personajes durante 4 años, no es más que un
pseudo-homenaje curioso a otros tiempos de la Patrulla-X, con muy buen dialogo
y dibujo, muy bien montado, pero muy poca historia y que no es para tanto. Y ya
veremos cuando termina, porque aún quedan dos números inéditos en EEUU, que lo
más seguro es que no lleguen a tiempo, porque En Panini No Aprenden.
Batman
Vol.1 Nº8-12 y Vol.2 Nº1-7 tuvo a David Lapham y
Ramón Bachs, a Judd Winick y Doug Mahnke, a Paul Dini y Don Kramer, a Grant
Morrison y Andy Kubert, y a John Ostrander y Tom Mandrake. Hubo, a saber:
Ciudad de Crimen, Bajo la Capucha, Reunión Familiar, Franquicia y Todo Lo Que
Hacen es Vernos Matar, que junto con el anual forman toda la la historia del
retorno de Jason Todd, Batman e Hijo, Fachada, el primer caso del Acertijo como
detective, un encuentro con Hiedra Venenosa, el team-up Acertijo-Pingüino, Grotesko,
el retorno del Dr. Fósforo y el paseo de Robin con el Joker. Muchas cosas para
Batman este año (y eso sin contar las sagas de Juegos de Guerra, Crímenes de
Guerra y Un Año Después, publicadas en tomo aparte), que cambió bastante este
año. Terminó la etapa de múltiples series indistinguibles y los
supercrossovers, y terminó el Batman como cretino antisocial, y en general,
terminó el Batman de los 90, que ya tocaba, y francamente, cosas como la mierda
de últimos crossovers y sagas, con muertes y resurrecciones para llamar la
atención, y que ni siquiera se molestaron en tener un final, demostraron lo
gastado que estaba. La nueva dirección de Batman es lo mejor que ha tenido el
personaje en años, con una encarnación equilibrada, una vuelta a los orígenes
muy lograda por parte de Robinson, y dos monstruos encargandose de él, como son
Dini y Morrison. Dini por un lado hace las historias sueltas, pequeñas pero
generalmente muy agradables, donde repasa y renueva un poco al panorama de
secundarios, mientras que Morrison lanza sus grandes ideas, que de momento no
han terminado de cuajar, pero al menos se nota una energía que el personaje no
tenía hace mucho. No es todo perfecto, y realmente DC debería organizarse mejor
para no tener que sufrir varios números de relleno en ambas series, pero en
general va bien.
Capitán
America Nº15-26 tuvo a Ed Brubaker,
Steve Epting y Mike Perkins. Tuvimos el Especial 65 Aniversario de vuelta a los
40, el número dedicado a Pecado y Calavera, Curso de Colisión (con el Soldado
de Invierno), la Guerra Relámpago del siglo XXI (con Union Jack), los
crossovers con Guerra Civil incluido el especial muertes de invierno, y la
muerte del protagonista. Este ha sido el año donde ha muerto el Capitán
America. Realmente, ¿Qué más se puede decir? Cuando los mejores momentos del
año no han incluido en general al protagonista, sino han sido los tejemanejes y
visiones retorcidas de los villanos, es comprensible que Brubaker quiera
matarlo. No sabe escribir héroes, no sabe escribir personajes como el que tiene
encargado, y por tanto la mitad de las veces lo escribe como su soldado duro
genérico que es todo lo contrario de lo que es, la otra mitad lo hace aburrido.
Y las partes de los héroes en esta serie son bastante aburridas, números y números
y más números de superagentes a oscuras enfrentandose a lacayos genéricos y
persiguiendose unos a otros, eso ha sido el 75% de este año. Y la mayoría de
las veces sin mucha gracia. Ocasionalmente hay algo más divertido, algún pedazo
de caracterización, algún robot o superhumano para que no todo sea pelearse con
Hydras y mierdas así, pero en general, es una serie que es alta en atmósfera,
baja en diversión, desarrollo o ideas. Y francamente, con un futuro en manos
del puñetero Bucky Cyborg, que no tiene particularmente ninguna personalidad
distintiva, al igual que el resto de sidekicks de esta serie, difícilmente va a
mejorar el año que viene.
Catwoman
Vol.1 Nº1-5 y Vol.2 Nº1-3 tuvo a Ed Brubaker,
Cameron Stewart y Paul Gulacy, y Will Pfeiffer, Pete Woods y David Lopez. Tuvimos el viaje por las
ciudades del UDC, lo del culto de Beti-Ma, el reencuentro con Batman, la
historia con la Sociedad, la historia con Zatanna y el fin de Máscara Negra, los
Sustitutos con el Año Después, y Sólo es una Película, con el Film Freak. Catwoman
volvió para quedarse este año, pero gracias a la extraña publicación este año
(29 números en un año, nada menos) le ha pasado de todo. Terminó la etapa de
Brubaker, que fue perdiendo con el paso del tiempo. Primero un viajecito por DC
que fue divertido pero alejó a Selina de los puntos fuertes de la serie, y
luego un cambio de tono y dibujo que los perdió casi del todo, aunque aún
tuviera un par de números buenos antes del final. Y después la llegada de
Pfeiffer, que basandose en lo que había hecho Brubaker, hizo la serie suya con
nuevos secundarios y villanos, y poco a poco se fue haciendo bastante
divertida. Tuvo sus altibajos, sobre todo cuando se vio obligado a meter un
absurdo crossover con Crisis de Identidad con una revelación bastante dañina
para el personaje que fue ignorada lo más posible, pero la serie pudo
recuperarse Un Año Después, y sigue siendo una buena serie de acción callejera
orientada más a dar golpes y aventura que tiene mucho enfoque en los malos, que
a pegarse con elos. La dirección actual de Selina como madre es problemática,
ya que ese tipo de cosas tienden a no durar, y de hecho, no ha durado retirada
ni una saga, pero ya veremos. De momento tiene un lugar único, con personajes
bien desarrollados, buen dibujo y un vistazo al aspecto más callejero de los
villanos y cuasi-héroes.
Cuatro
Fantásticos Nº7-18 tuvo a Joe Michael
Straczynski (con intervención al final de Dwayne McDuffie) y a Mike McKone, con
Roberto Aguirre-Sacasa y varios, y Dan Slott y Andrea DiVito en el complemento.
La serie principal tuvo el enésimo combate entre la Cosa y la Masa, Guerra
Civil, y el número de aniversario. En los complementos tuvimos el final de lo
de Nicholas Scratch, a los Richards entrometiendose en problemas de civiles, la
limpieza del satélite de Planeta Hulk, el final de Cuatro, el especial
aniversario de Reed y Sue, el especial con la cena de Reed y Muerte, a la Cosa
y amigos en Mundo Asesino, adoptando a Mandíbulas y volviendo a la Calle Yancy.
Ha sido el año donde la serie regular se ha ido a la mierda con todas las
letras. JMS no empezó muy bien el año pasado, pero este ha sido todo un
continuo crossover con ideas muy malas, que había que verlo para creerlo. ¿Tres
números de pelea absurda Cosa-Masa que termina con un chiste malo como
justificación de Planeta Hulk? ¿Dos números donde Muerte persigue un martillo
que sabemos no va a poder levantar y que viene anunciado como prólogo a un
crossover con el que no tiene nada que ver? ¿Reed Richards: Fan del
MacArthismo? ¿Qué mierda es eso? Esta es fácilmente una de las peores etapas de
la serie, que sólo viene aliviado un poco por el hecho de que ha sido breve. Afortunadamente,
McDuffie ha arreglado en un par de números buena parte de lo que hizo su
predecesor, así que el año que viene pinta mejor. En cuanto al complemento,
Cuatro terminó sin pena ni gloria, más o menos como había empezado. No será
recordada. Los especiales han sido un soplo de aire fresco, y es patético que
sean mucho mejores que las series regulares. Al igual que la serie de la Cosa,
que es toda la diversión y caracterización que debería tener una serie de los
4F. Ojalá publiquen los números que quedan con el relanzamiento de la serie
este año.
Doom Patrol Nº15-20 fue de Morrison y
Richard Case, y tuvo la historia del Sombrío Mr Evans, el retorno de la
Hermandad del Dadá, el número de homenaje a Lee/Kirby, el número dedicado a
Rebis, la gran saga final con la revelación del Jefe y el apocalipsis del
Candilero (incluyendo un número en la mente de Cliff) y el epílogo con Crazy
Jane. La obra maestra de Morrison terminó este año, con Planeta metiendole el
turbo, y fue una pasada. En ninguna otra serie puedes pasar de un feudo entre
el diablo y las Patrullas Sexys a la candidatura presidencial de Mr Nadie y su
Hermandad del Dadá (donde la mayor parte del grupo se niega a enfrentarse a los
malos, con el razonamiento de que no lo pueden hacer peor que quien está ya) a
un homenaje a los 4F clásicos a un tratado de alquimia psicodélico, a la
historia personal de una esquizofrénica víctima de abuso al orígen secreto del
supergrupo al armaggedon a un número alucinatorio a un número en el “mundo real”,
muchas veces dentro de la misma narrativa. Y pese a lo que pueda parecer, no es
simplemente Morrison lanzando ideas raras, si lees bien, es una sola historia,
de desarrollo personal de todos los personajes, y de rechazo de la asignación
de status quo/orden/cordura como bueno y lo demás como malo, que es toda una
serie de ideas que están por debajo de todas estas historias, que llegan a una conmovedora
y preciosa conclusión en el número de epílogo. Y además, es un comic de superhéroes
surrealista y delirante que también funciona genialmente como historia de acción
con mucho humor. Una de las mejores cosas de Morrison, y del año, fue un
acierto que Planeta por fin lo publicara.
Daredevil
Nº11-22 tuvo a Bendis y Maleev terminando su
etapa en enero, y a Brubaker y Lark el resto del año, con Lapham y Dillon como
complemento unos meses. Tuvimos el final de los Archivos Murdock, a Daredevil
en la cárcel, el número sobre Foggy Nelson, y el paseo de Daredevil por Europa,
más la historia de Daredevil vs el Castigador. Ha sido el año de presentación
de Brubaker, que ha hecho más o menos lo que se esperaba de él: Una sólida
serie de thriller relativamente realista y toques de género negro. Ciertamente
una mejora amplia respecto a Bendis, ya que los números se pueden leer como
unidades de historia de por si en vez de cachos de una historia mayor en la que
pasa nada, los diálogos son más naturales, y precisamente para compensar la
lentitud y aburrimiento de la etapa anterior, la segunda historia es una
aventura internacional de altos vuelos en vez de quedarse a oscuras en el
barrio como los tres últimos años. Brubaker también logró engañar al público
haciendo creer que la muerte de Foggy Nelson era una de las muchas muertes
gratuitas que tanto le gustan, cuando era un engaño. Aunque lo más importante
es que, como era inevitable, ha devuelto a Daredevil a su status quo
tradicional, porque era imposible seguir contando historias suyas como
personaje reconocible en otro caso, que es lo que pasará con todas las ideas
para llamar la atención que está haciendo Marvel. Al menos Brubaker ha sabido
sacar una buena historia de eso, a diferencia de otros. Lo normal es que el año
que viene siga en la misma linea, pero ya con un status quo establecido. De la
miniserie de complemento, en cuanto menos se hable, mejor, relleno inútil.
Flash Nº14-19 tuvo a Geoff Johns y
Howard Porter, y Joe Cavalieri y Val Semeiks. Tuvimos el Perfil de Villano de Ola
de Calor, el crossover con Wonder Woman, la Guerra de Villanos, el número en la
montaña, y el final con Vandal Savage. Este fue el final de Wally West como
Flash, y se fue todo lo alto. La serie tuvo muchas buenas etapas en sus 231 números,
pero la mejor probablemente fue la de Johns, terminando en una guerra entre
varias facciones de villanos (que sin duda eran lo mejor de la etapa,
convertidos en los más complejos e interesantes de DC) que ataba prácticamente
todos los cabos sueltos de la etapa y la dejaba en un gran final. Lástima los números
de relleno que endosaron al final. En cualquier caso, una buena despedida para
estos últimos 20 años, y de momento, lo último bueno del personaje, porque el
relanzamiento deja mucho que desear, lo que va a desembocar en un relanzamiento
sucesivo este año, con el regreso de un viejo guionista. Johns va a volver a los
Villanos, además, así que al menos tienen claro por donde hay que retomar las
cosas.
Green
Arrow Especial Nº3-6, Nº1-4 tuvo a Judd Winnick, Tom
Fowler, Ron Garney y Scott McDaniel. Speedy se une a los Jóvenes Titanes, la familia
Flecha al completo se enfrenta a Ladrillo y Drakon, el Dr. Luz da mucho la coña
en Caminando Hacia la Luz, Oliver se convierte en alcalde y se enfrenta a
Exterminador, libran muchas peleas contra lacayos, y nos cuentan que hicieron
durante el año perdido. Winick nunca fue particularmente bueno en esta serie, y
encima se nota su cada vez mayor degeneración como guionista. Los primeros números
del año, centrados en sus personajes, de manera relativamente divertida, aún
estaban bien. Pero después vienen algo así como mil números con el Doctor Luz
siendo malvaaaaaaado (y sabes que es malvado, y que Winick es moderno y molón
porque menciona violar cada tres frases) en una saga en la que no sólo se dan
mil vueltas, al final ni siquiera tiene un enfrentamiento final con Luz, sino
que le suple otro villano en el último momento, y entonces se corta para pasar
un año después sin explicar que pasó. Si, se explica 6 números después, pero
para entonces la no-explicación de cómo Oliver ha sobrevivido a dos flechas a
través del pecho ya importa poco. La nueva dirección del personaje como alcalde
de Nueva Orleans, er, una Star City en plan desastre es buena, pero Winick la
trata con su simpleza y falta de sutileza habitual, y luego al final degenera
en peleas absurdas contra monstruitos, o un feudo con Exterminador que le quita
al personaje toda complejidad o rastro del personaje original. Encima, el
dibujo de la serie no se ha recuperado de la marcha de Hester. El año que viene
toca otro relanzamiento, desgraciadamente, también es con Winick, así que
dificilmente va a mejorar.
Green Lantern Especial
Nº2-5, Nº1-4 tuvo a Geoff Johns, Carlos Pacheco, Ethan Van Sciver e Ivan Reis.
Tuvimos Sin Miedo que era contra un Manhunter, la historia con los gremlins y
varios villanos, la de Mongul y Flecha Verde, la del Hombre Tatuado y Batman,
la Venganza de los Green Lanterns con los Manhunters, y Se Busca: Hal Jordan,
con todo el mundo. Si el año pasado relanzaron al personaje con Renacimiento,
este es el año en el que se ha establecido. La serie regular empezó algo
flojita, pero conforme ha ido avanzando, y se han ido introduciendo subtramas,
secundarios, ampliando la mitología de los Linterna Verde y mejorando los
villanos, ha quedado algo bastante chulo. Hal ha quedado como un protagonista sólido,
el tema del enfrentarse al miedo ha pasado de ser un adorno a un tema de pleno
muy bien llevado en cada saga, y Johns ha ido cogiendo diversos elementos de la
historia del personaje, y relanzandolos e hilandolos de maneras sorprendentes.
Y a partir del Año Después, los subargumentos y la acción han ido lanzandose de
manera furiosa, y por fin ha empezado a demostrar el potencial que tiene. De
todas maneras, por divertido que haya sido el retorno de los Linternas
perdidos, los reencuentros con Batman y Flecha Verde o ver a Hal Jordan
pegandose con todo y con todos sólo con sus santos cojones, lo mejor del año ha
sido la presentación del Cuerpo de Sinestro, que explotará el año que viene
para convertirse en la saga del año, no ya en DC, sino en general. Buen momento
para ser fan de la serie.
JLA Vol.1 Nº7-9, Vol.2
Nº1-4
tuvo a Kurt Busiek y Ron Garney, a Geoff Johns, Allen Heinberg y Chris Batista,
a Bob Harras y Tom Derenick, y a Brad Metzler y Ed Benes. Tuvo las Reglas del
Sindicato, con el Sindicato del Crimen, Crisis de Consciencia con la Sociedad
Secreta de Supervillanos, Mundo sin la Liga de la Justicia, con la Llave, el
nº0 de repaso al pasado y futuro, y el principio del Camino del Tornado, con el
retorno de la Liga. JLA es otra serie que sufrió muchos cambios y relanzamiento
con Crisis. El enfoque de grandes sagas de acción que llevaba vigente desde que
la relanzó Morrison hace 10 años se acabó (o al menos quedó recluido en JLA
Clasificado, más abajo), así como la línea de equipos creativos rotativos que
tenía desde el último par de años. Los dos primeros fueron decepcionantes para
autores de tanta calidad, con el primero siendo demasiado largo y retro, y el
segundo demasiado dependiente de otras historias que no son precisamente
buenas, como Crisis de Identidad. Al menos tenían sus momentos, no como el
tercer tomo, que cumplía el increible logro de depender completamente de Crisis
Infinita para existir y contradecirla por completo, y en general era un epílogo
estúpido e innecesario a una serie que acabó en la saga anterior. Pero el
relanzamiento no ha sido mucho mejor, con un encargado que simplemente no sabe
escribir, que volvió a los personajes absolutamente imbéciles en CdI, y se cree
que escribir con mucha narración lenta, llamar a todo el mundo por su nombre y
tener lloriqueos continuos son sustitutos de caracterización, y lanzar ideas
tontas de fanboy puede justificar que la historia no tenga ningún sentido. En
lo que llevamos de saga, los tres héroes principales se sientan en una mesa a
actuar como mañacos mientras varios otros personajes se mezclan en un complot
bizantino orquestado por Solomon Grundy, de entre todo el mundo, y Tornado Rojo
imita a Visión hace 30 años, pero en coñazo. DC ha tenido mejores y peores relanzamientos
tras Crisis, pero este es el más decepcionante.
Jóvenes Titanes Vol.1 Nº15-19,
Vol.2 Nº1-4 tuvo a Geoff Johns, Mike McKone y Tony Daniel. Terminó Titanes
del Mañana, hubo crossover con Crisis de Identidad, Luces Fuera con el retorno
del Dr. Luz, la historia con Kestrel, los crossovers con Crisis Infinita, los
Nuevos Jóvenes Titanes y Titanes Alrededor del Mundo. Las diversas crisis
provocaron muchos cambios en la serie. La serie perdió su rumbo y se convirtió
en una cara B de los crossovers durante la mejor parte del año, y para terminar
perdió a la mitad de su alineación. Aún así logro hacer algunas historias
buenas con todo eso, pero fueron las menos. Un Año
Después hubo nueva alineación, con la idea de que ha habido muchas otras que no
hemos visto, y al igual que en otras series, eso la revitalizó, con muchas
ideas para los personajes, y una dirección más clara. Aún así, a la serie le
falta un poco para llegar al nivel de Johns en otras, y no le ayuda en absoluto
haber reemplazado a McKone por Daniel, del que lo mejor que se puede decir es
que es mejor que los tipos que ponen para sustituirle. El dibujo realmente daña
a esta serie, que con mucha acción y nuevos diseños de personajes jovencitos
debería brillar claramente, y no ser una sucesión oscura de personajes en poses
raras mal garabateados. El potencial está ahí, pero no está claro si va a poder
salir en la última saga que le queda a Johns, Titanes Este, o lo que venga
después, que serán más crossovers, me temo.
Jóvenes Vengadores
Nº10-12
tuvo a Allan Heinberg y Jimmy Cheung, con el final de la nueva guerra
kree-skrull, o algo. Básicamente, la temporada terminó, y poco más se puede
decir, porque fuera cual fuera la calidad (que fue una historia de superhéroes
competente pero sin más, y basado en estupideces como que la Visión sepa mágicamente
que Hulkling es el hijo crecido mágicamente de Capitán Mar-vell y la emperatriz
skrull en su romance que nunca existió más que en la mente del guionista) se ve
eclipsada por el hecho de que no hay más serie. No hubo en 2006 (a menos que
cuentes una miniserie basura sin el equipo creativo de verdad), no ha habido en
2007, y aunque habrá en la primera mitad de 2008, será de relleno sin Heinberg
tampoco, porque está demasiado ocupado con culebrones en TV, y Quesada no le va
a decir que eso no es profesional, por supuesto. Da igual que sus ideas para
una guerra kree-skrull ya no valga con todo lo que está pasando con las
especies en otras serie, o que los personajes pasen
por cambios sin su creador, o no se exploren sus conexiones obvias con otros
personajes. En serio, en algún momento habrá que ser realista y continuar una
serie con potencial artístico y económico, en vez de esperar eternamente a que
su creador cumpla sus compromisos, porque no es una serie de creador, usa
personajes muy entrelazados con otros, que ni siquiera son idea suya.
Legión de Superhéroes
Nº1-4 y Supergirl y la Legión de Superhéroes Nº1-8 tuvieron a Mark Waid y
Barry Kitson. Fue un primer año con la amenaza de Lemnos y Terror Incognita, el
número de homenaje a Crisis, la llegada de Supergirl, el número de Camaleón
como detective, y más reacciones varias a Supergirl. Este ha sido el año en el
que la Legión ha vuelto a España, con un relanzamiento de cero que ha tenido sólo
un éxito moderado. La idea ha sido no repetir lo de siempre, sino meterse en
historias de ciencia-ficción nuevas. Desgraciadamente, los personajes dejaban
mucho que desear, con una veintena que, después del primer año, apenas tenían 4
o 5 personalidades diferentes, siendo generosos, y en general sólo actuando
como mocosos. La premisa de la serie y el primer año era interesante, pero la historia
no lo era tanto, y sólo se salvaban las escenas de Brainiac 5 y poco más. Con
el Año Después, y la serie regular Planeta y la llegada de Supergirl, la serie
se ha vuelto más convencional, con mayor desarrollo de los personajes, aunque
siguen siendo una masa poco definida, con buenos momentos individuales y
algunas ideas buenas, pero en la que el todo es menor que la suma de las
partes. Veremos que pasa cuando el equipo que relanzó la serie se marche, si
esta encarnación tiene alas o no.
Lobezno Nº13-24 tuvo a Daniel Way y
Steve Dillon, a Marc Guggenheim y Humberto Ramos, y a varios otros. Tuvimos el
final de Origenes y Finales, la historia en el pais en guerra, la primera saga
de Orígenes, Vendettas con Guerra Civil, el número de epílogo con las
resurrecciones de Logan, la historia donde salva a gente de Hydra, el especial
Navidad, y el comienzo de Salvador, con Rojo Omega. Ha sido variado, eso no se
le puede negar. Lobezno ahora ha pasado a ser un cajón desastre que ha incluido
dos series regulares y algún especial, y dado que la serie principal es una
antología ahora mismo, eso explica tanta variedad. No es buena variedad, me
temo: Lo único bueno este año, y ya es triste, han sido un par de los
especiales. El resto ha sido penoso: Entre la escabechina de continuidad de intentar
revelar miles de secretos oscuros irrelevantes y tontos mientras no pasa nada
en el presente excepto peleas tontas de Orígenes, hasta la chorrada de Guerra
Civil donde Lobezno se enfrenta a bichos amorfos y se regenera a partir de su
esqueleto porque el más allá no le deja morir o alguna sandez similar, la serie
no se ha cubierto de gloria precisamente. Y con Loeb, el único guionista que es
capaz de hacer parecer bueno a Way, escribiendo una saga el año que viene, no
puede sino ir a peor.
Manhunter Nº2-10 tuvo a Marc Andreyko,
Jesus Saiz y Javier Pina. Se presentó a Dylan el sidekick, tuvimos el juicio
del Ladrón Sombra, la historia con el cazador de Manhunters, el origen del
traje, la aventura con el padre malvado de Kate, el juicio del Dr. Psico, el
enfrentamiento con Sweeny Todd, el nuevo juicio de Wonder Woman, y cancelación,
al menos de momento. Poco se puede decir de Manhunter que no se haya dicho ya:
Es una mala serie, con una protagonista desagradable y poco original, acción
mediocre, masacre total de todo pobre personaje que pase de invitado por
Andreyko no se molesta en documentarse, gran desconocimiento de las leyes en
las que se supone que basa el alter ego de la prota, villanos bastante cutres
en general, y encima mucha actitud de “mira que mayor que soy porque masacro
gente y digo cosas de adultos” cuando la serie está ausente de cualquier
contenido minimamente complejo. Una serie que estará mucho mejor cancelada
definitivamente, y que el guionista se quede en Hollywood donde ese tipo de
chorradas están más cómodas.
New X-Men Nº17-28 tuvo a Craig Kyle,
Chris Yost, Mark Brooks y Paco
Nightwing Nº1-2 tuvo a Marv Wolfman,
Dan Jurgens y Jamal Igle. Tuvimos la historia de Raptor, y la de los Novios. Nightwing
se empezó a publicar este año, casi por primera vez en España, tras un par de
etapas muy desafortunadas que muy sabiamente han quedado inéditas. Para
arreglarlo, le dieron la serie al creador del personaje, que junto a un par de
dibujantes competentes y sólidos, está haciendo historias de superhéroe sin
poderes (pero aún así metido en cosas superhumanas, no particularmente
callejeras) decentes, con un personaje central bien hecho, pero no
especialmente inspiradas. No se puede decir que esté mal, sobre todo después de
las historias anteriores, pero no es una serie con una razón particular de
existir.
Nuevos Vengadores
Nº13-24
por Brian Michael Bendis, Mike Deodato Jr, Oliver Coipel y bastantes otros. Vimos
lo que le pasó a Spiderwoman, el retorno de Ms Marvel, el Colectivo, la boda de
Cage y Jones, los crossovers con Guerra Civil dedicados a Vengadores sueltos, y
el número de Ojo de Halcón. Este segundo año ha sido mejor que el primero para
la serie, pero eso no es mucho decir, no había nada que superar. Al menos ha
habido algunas historias decentes con los personajes individuales, si bien
todos los intentos de hacer historias de grupo de superhéroes (dos veces, en un
año) han sido patéticos. El grupo ha seguido sin ser un grupo, sino una colección
de gente a la que Bendis le apetecía tener, que aparecen y desaparecen según
conviene. Lo poco de dirección interesante que tenía se ha perdido con la
Guerra Civil. Y hemos asistido a enormes gilipolleces como la muerte gratuita
de Alpha Flight fuera de pantalla, el retorno de Xorn o algo de manera
incomprensible y anticientífica, y a la Bruja Escarlata volviendo únicamente
para tirarse a Ojo de Halcón. Es triste que una de las series de más éxito de
Marvel solo llame la atención por ser de las más gilipollas, pero es así. Y el
año que viene, por partida doble. Porque Bendis ha demostrado tener tanto que
decir sobre los Vengadores, que lo hará dos veces al mes. El cielo les ayude.
Outsiders Vol.1 Nº16-20
y Vol.2 Nº1-4 tuvo a Judd Winick y Matthew Clark. Este año: Cambiante y Indigo
tienen un día libre, se revela quien es el informador, Arsenal interroga al
grupo, Sabbac vuelve, la mitad del grupo es reclutada por Troia, la otra mitad
se enfrenta a la Sociedad, se meten en política africana, se enfrentan a los
clones de Cerebro y Mallah y se relajan mientras Sivana maquina. Aparte del
crossover Infiltrados en tomo aparte. Ha sido un año patético para los
Outsiders, con un Winick cada vez peor. La gracia que tenía la interacción
entre personajes se ha perdido por completo, y sólo quedan gilipolleces, una
dirección que metió a la serie en crossovers mientras contradecían otras
series, y una nueva dirección “relevante” que ha terminado por ser lo de
siempre. Ha sido un año de lo más estúpido que ha incluido a Arsenal
interrogando a todos sus compañeros menos al principal sospechoso (el androide
de misteriosa procedencia que ya hirió a sus amigos una vez, reprogrmado por
gente que no entendía bien su programación… te puedes imaginar quien resultaba
ser el traidor), a Blackfire obteniendo nuevos y mágicos poderes sin explicación
que no vuelven a mencionarse, y a Nightwing aprobando que su equipo mate gente
sin explicación. Y eso son sólo algunas de las cosas de esta pretenciosa,
juvenil (pero que se cree muy mayor), ilógica, aburrida y mal dibujada serie.
Al menos el año que viene termina Winick, pero eso no significa que el
posterior relanzamiento vaya a ser bueno.
Patrulla-X Nº13-24 tuvo a Chris Claremont,
Ed Brubaker y Billy Tan, y tuvo Estrella Errante con Rachel vs los Shi’ar, la
historia con Jamie Braddock y los alteradores de la realidad, el anual con
Tormenta, y la primera e interminable mitad del Alzamiento y Caida del Imperio
Shi’ar. Esta es una serie que va sobre la protección e integración de la raza
mutante. Por tanto, lo más lógico es cargarse a prácticamente todos los
mutantes, y acto seguido, en vez de tratar el tema, dedicarse a joder con
marcianitos durante 8 meses, y el resto del año, cosas igualmente irrelevantes.
Es una serie que ha perdido completamente el rumbo, y el echar a su creador y poner
al famosillo de turno no ha hecho nada para arreglarlo, al contrario: Después
de que Claremont incordiara varios meses con los Shi’ar, lo último que
necesitabamos era un año entero de ellos. Pero así vamos.
Pulse Nº15-16 tuvo a Brian Bendis y
Michael Gaydos, y tuvo el nacimiento de la hija de Jessica Jones. Y poco más
hay que decir: Una serie con mucho potencial, que se desperdició por completo
al convertirse en un sumidero para crossovers y los caprichos tontos de Bendis,
a cada vez peor. Muy lejano de cómo empezó el personaje cuando Alias, pero es
que Bendis también ha caido mucho en estos años, conforme se ha vuelto
comercial.
Robin
Nº1-2 tuvo a Adam
Beechen y Freddie Williams II. Batgirl se volvió mala, Robin se enroló en una nueva clase,
y tuvo un team-up con el hijo del asesino de su padre. Robin empezó a
publicarse en España aprovechando la nueva dirección tras Crisis, y ha sido un
ejemplo de cómo a veces aceptar cualquier cosa es peor que quedarte en casa. Es
decir Beechen es un guionista con potencial, y el último par de números lo
demuestran. El número con Capitán Boomerang está bastante bien, evitando los tópicos
melodramáticos y las peleas tontas. Pero si tu primer trabajo para DC es
ejecutar una idea absurda proveniente del editor idiota de turno, donde vuelves
villano porque sí a un personaje querido que se acaba de quedar sin serie, y
encima no te molestas en dar una explicación coherente o una caracterización
que no sea “bwa-ha-ha, soy malo”, pues es normal que la gente te odie y pienses
que eres un chapuzas. Y probablemente esa sea la impresión que se le quede a
Beechen, porque ha seguido escribiendo a la carta para editores. Mientras
tanto, Robin sigue siendo un comic de Robin, decente para fans, pero que no va
a impresionar a nadie más.
Runaways Nº1-9 tuvo a Brian K Vaughan,
Adrian Alphona y Mike Norton. Este año: Karolina se va con un skrull, el viaje
a la Costa Este, el número dedicado a Molly, el retorno del Orgullo en
Supervisión Paterna, las consecuencias en Vive Deprisa, y el final de la etapa
en Muerta Significa Muerte. La mejor creación de Marvel de la década (título
provisional, pero no parece que hayan muchos contendientes) volvió para
terminar su etapa original, que será la que pase a la historia como ejemplo de
etapa entera memorable. Este año fue más o menos lo mismo que la última vez:
Algunos de los personajes mejor desarrollados de Marvel, diálogo desternillante
y de lo más creible, muchos giros impresionantes, y momentos que duelen de lo
dramáticos que son. Se pasó por todo, desde estrellas invitadas con mucho
humor, hasta un número dedicado a la fugitiva más pequeña, pasando por grandes
sagas que lo cambian todo, historias de superhéroes más convencionales e
historias donde apenas se pega un puñetazo. Por cada vez que algo parecía
fallar ligeramente, venían dos cosas que te recordaban porque es una de las
mejores series del mercado. Buena suerte al equipo creativo, que sin duda estarán
muy cotizados. Esta serie sin ellos, sin embargo, no va a tener la misma serie:
Whedon, siendo Whedon, se empeña en no terminar sus miseros 6 números, y lo que
viene después no promete nada.
Solo Nº4-7 tuvo números dedicados
a Howard Chaykin, Darwyn Cooke, Jordi Bernet y Mike Allred, trimestralmente.
Como el año pasado, Solo ha continuado siendo una antología de lujo,
permitiendo a distintos dibujantes flexionar sus músculos creativos y hacer
cosas diferentes, básicamente lo que les de la gana. Este año hemos tenido dos
tipos distintos de número: Los más tradicionales de Chaykin y Bernet (con ayuda
de varios guionistas, ninguno particularmente bueno), donde hay varias
historias serias de distintos géneros, alguna con la presencia obligada de
personajes de DC. Y lo más desternillantes de Cooke y Allred, que son un canto
de amor a DC y a los comics, llenos de cosas divertidas, y de historias
geniales sobre los personajes clásicos, sin calentarse la cabeza sobre
canonicidades o continuidades. Ambos enfoques son válidos, de todas maneras, y
es una serie que bien vale la pena.
Spiderman
Nº3-14 ha tenido a Joe Michael Straczynski y
Ron Garney, a Peter David y Mike Wieringo, y a Roberto Aguirre-Sacasa y Angel
Medina, entre otros dibujantes. Terminó el Otro, hubo prólogos, crossovers y
efectos secundarios de la Guerra Civil y el desenmascaramiento, la historia de
la obsesionada con Spiderman, la historia con los luchadores mejicanos, la del
Duende 2112, la de los tres Mysterios, la del libro de Deb Whitman y el Buitre,
los enemigos de Spiderman aliados contra él, y la trilogia de las mujeres de
Spiderman. Ha sido el año del permacrossover, en otras palabras, con muy pocas
excepciones. Empezando con un crossover estúpido e inutil entre las rtes
series, y de ahí a la horrible Guerra Civil, la serie principal no ha tenido un
solo mes sin crossover, lo cual sólo indica lo terriblemente mal que van las
cosas en la línea (y el año que viene va a ser más o menos igual, encima). La
pena es la serie de Peter David, que se ha esforzado en tratar de contar sus
historias tradicionales pero bien hechas de Spiderman mientras tiene que lidiar
con chorradas supremas venidas de arriba como la horterada de traje de Araña de
Hierro, que Spiderman se desenmascare porque sí, o que se convierta en un
fugitivo por llevar la contraria a su amo fascista. Es trágico que historias
tan divertidas y que usan tan bien a viejos secundarios y villanos (y alguno
nuevo) se vean afectadas y relegadas a un segundo plano por las tonterías
pensadas por un comité de anticerebros, pero así van en Marvel. En cuanto a la
tercera serie… no ha sido muy buena ni necesaria, la verdad, pero comparada con
la principal, tampoco se puede criticar mucho. De todas maneras, a las series
secundarias de Spiderman les queda un año nada más, asi que ya da igual.
Superman
Vol.1 Nº10-14 y Vol.2 Nº1-7 tuvo a Brian
Azzarello y Jim Lee, a Greg Rucka, Matthew Clark y Karl Kerschl, a Mark
Verheiden y Ed Benes, a Kurt Busiek y Carlos Pacheco, a Fabian Nicieza y Pete
Woods, y Geoff Johns, Richard Donner y Adam Kubert. Tuvimos, coge aire: El
final de Por el Mañana, toda la saga de Ruina, incluidas interrupciones de Mr
Mxyzptlk, la historia de Roca Negra, los crossovers con Crisis Infinita, De
Vuelta a la Acción, el número de presentación de Un Año Después, la primera
mitad de la Caida de Camelot, la historia de la señora que creia que Superman
era un ángel, el principio de Último Hijo, y el anual retro. Al igual que con
Batman, muchos cambios en Superman, y faltan varios tomos extra por aquello de
la Crisis y darse prisa. Tuvimos las últimas historias del Superman de Byrne,
que a estas alturas era un quejica insoportable que no actuaba, y con un orígen
cambiado a cachos, que en general fueron bastante malas pese a los intentos de
Rucka. Y tenemos las primeras historias de la nueva dirección, con un Superman
mucho más similar al de la Edad de Plata, con muchas más raices kriptonianas (y
cosas presentes, incluso, cada vez más) y elementos alienígenas en sus
historias, pero sin quitar el desarrollo de sus secundarios en estos años.
Parece una buena combinación, aunque obviamente no se puede contentar a todo el
mundo. El caso es que ahora el enfoque es en Superman como alien, con dos sagas
que se han eternizado por varios problemas de autores que van sobre eso: Una
sobre su influencia como alienígena, otra sobre el retorno o presentación de
nuevos elementos kriptonianos, con distintos grados de éxito: Busiek sabe
escribir a Superman y su papel en el Universo DC, y si bien sus historias no
reinventan la rueda, son muy agradables de leer. Mientras que Johns y su
antiguo jefe intentan armar la gorda, y lo unico que hace es un mal remedo de
películas y viejas historias que se lee en un suspiro y no aporta nada. Y además,
ambas historias van a sufrir un montón de interrupciones y relleno, y hasta
mitad del año que viene las etapas no se recuperaran con su siguiente saga
(pese a que estas dos sagas no habrán terminado aún) Aún así, pese a esas
cagadas, Superman vuelve a ser interesante, que ya es algo.
Superman/Batman
Vol.1 Nº13-18 y Vol.2 Nº1-3 tuvo a Jeph Loeb con
Carlos Pacheco y Ed McGuiness, y Mark Verheiden con Ethan Van Sciver. Estuvo
Poder Absoluto con viajes en el tiempo y dimensiones alternativas, y Con una
Venganza, con… más viajes en el tiempo y dimensiones alternativas. Tras eso, el
número sobre Superboy y Robin, el de Power Girl y la Cazadora, y la saga actual
con la Roca Negra. Esta es la serie de los antiguos guionistas de Superman
continuando las ideas más absurdas posibles. Básicamente, descontando dos números
sueltos, este año ha ido enteramente de lanzarle a Superman (con Batman de
ayudante casi irrelevante) todo tipo de situaciones y personajes, sin importar
que tenga sentido o que forme una historia coherente. Al menos al final Loeb
dejó de tomarselo en serio y fue una chorrada graciosa, pero con Verheiden la
serie ha vuelto de pleno a ser meramente estúpida. Y con Van Sciver fuera de la
serie, ni siquiera estupideces bonitas. No es de extrañar que el año que viene
vaya a pasar a ser una antología: Al menos cada guionista tendrá su oportunidad
para contar tonterías irrelevantes.
Ultimate
Fantastic Four Nº16-21 tuvo a Mark Millar y
Greg Land, y Mike Carey y Pasqual Ferry. Terminó Presidente Thor, terminó una
etapa con Terrible, tuvimos el anual con el Hombre Topo, y la Guerra de Dioses.
Ha sido un año con un cambio muy marcado para la serie. Terminó la etapa de
Millar, que fue claramente una remezcla de elementos clásicos, con mucha
imaginación, pero muchas veces muy mal montada, cayendo en fallos de
principante. Y entonces llega Carey, y no se cubre precisamente de gloria. El
anual fue divertido y más parecido a lo que uno podría esperar de alguien que
viene de Vertigo, pero la primera saga, 6 números de homenaje al Cuarto Mundo
de Kirby, son demasiados para gastar en una historia que no se sabe bien a que
viene, aunque sea técnicamente competente, y no son precisamente buenas ideas
como versiones Ultimate de Thanos o los kree. Veremos si el año que viene sale
con algo mejor, pero el mayor problema es que salga mejor o peor, la línea
Ultimate está viendose muy eclipsada por sus contrapartidas originales, y eso
no pinta nada bien para estas series.
Ultimate
Spiderman Nº10-20 tuvo a Brian Bendis y
Mark Bagley, como siempre. El año fue lo de Marta Plateada, lo de Masacre, lo
de Morbius, el anual con el Castigador, la saga del Clon, y el principio de
Ultimate Knights. Más importante, fue el año donde se pilló a la edición
americana y tuvo que pasar a bimestral, y el último año que tendremos por
completo a Bagley, que se va al final de la saga actual. Por lo demás, ha sido
lo de siempre para esta serie: Caracterización muy sólida y divertida en la
identidad secreta (Peter y Kitty estuvieron absolutamente adorables a principio
de año), buena acción, y versiones de las historias y personajes originales. Este
año, aunque tuvo versiones de personajes ancillares tradicionales de Spidey como
Marta Plateada y Morbius, o personajes con los que pega como los Marvel Kngihts
o el anti-Spiderman Masacre, ha estado marcado sobre todo por la versión
Ultimate de la saga del clon, que celebró el nº100 cambiandolo todo, y
desvelando que todo lo que creiais estaba equivocado… para luego explicar que
no, que en algunas cosas si estabamos en lo cierto. En cualquier caso, fue un
desmadre en el que Bendis tiró el resto, y si que cambió el panorama, reuniendo
a Peter con MJ, desvelando la identidad secreta a la Tia May por fin, y
presentando una serie de personajes que acabarán volviendo a salir tarde o
temprano. Por lo demás, continua siendo la serie que demuestra que Bendis no es
un desperdicio total, que ya es bastante.
Ultimate
X-Men Nº6-11 por Robert Kirkman, Ben Oliver y
Tom Raney. Este año tuvimos Fenix?, Magico, el anual con Rondador Nocturno, y
Cable. Aquí Kirkman ha demostrado que debería quedarse con sus series de creación
propia, porque sus intentos de escribir para Marvel no están a la altura. Son
una mezcla de ideas muy poco originales, remedos de historias que no fueron
buenas la primera vez, cosas que no se sabe bien a que vienen, y cosas que
desde el principio cualquiera debería saber que son buena idea: ¿Ultimate
Grizzly? ¿En serio, Kirkman? Este año tuvimos la enesima revisión de lo que es
el Fenix que al final no ha dejado claro nada ni hecho nada nuevo. Se presentó
a un personaje nuevo en plan Mary Sue, que luego resultó ser a propósito, pero
que no sirvió para nada porque todo el mundo se quedó como al principio.
Rondador resultó estar loco así de repente. Se presentó a Ultimate Cable como
una versión futura de Lobezno, de entre todas las cosas. Y se recupera lo de “Xavier
está enamorado de Jean” unas páginas antes de cargarselo. Es difícil saber a
que viene todo esto, y da la sensación de que Kirkman se está inventando todas
las ideas que le parecen chulas que se le ocurre sin
mucho ton ni son. En cualquier caso, hay poca dirección, pocas buenas ideas, y
es muy mala señal para la serie y la línea que a nadie parezca importarle, ni
para bien ni para mal.
Ultimates
2 Nº4-9 por Mark Millar y Bryan Hitch, tuvo
Grand Theft America que era la última saga, más el anual de los Ultimates
suplentes y el del Capi y el Halcón contra Arnim Zola. Y fue lo que se podía
esperar: Tras varios intentos, por fin Millar y Hitch lo hicieron bien, y les
salió una película de acción chula y exagerada muy bien hecha, y tremendamente
divertida, que ataba bien todos los temas de la serie, hasta donde llegan. El
climax lo hacía demasiado pronto, y el último número quedaba como un epílogo
con mucha acción de postre cuando ya te has atiborrado antes, pero aún así, fue
satisfactorio. Los anuales fueron absolutamente innecesarios, incluido el de
Millar, pero tampoco son particularmente ofensivos. El caso es que tras
demostrar que por una vez saben como hacerlo, en Marvel van a cagarla
destrozandolo todo y dandole el siguiente volumen de Ultimates a dos que no
tienen ni idea. El equipo creativo de esta serie se pasará a 4 Fantásticos, a
ver si la hacen número 1. Eso es lo probable, las dudas serán si realmente será
buena, y si Hitch sufrirá los mismos retrasos (o si quieres ser cínicos, cuando
empezará a sufrirlos)
Wonder
Woman Nº14-19 tuvo a Greg Rucka, Drew Johnson y
Rags Morales. Termnó la invasión del Olimpo, el crossover con Flash, las Puertas
de Bronce, la calma antes del Proyecto OMAC, las consecuencias de esto con
Diana entregandose al tribunal internacional, Maratón que fue el crossover con
Crisis y la desaparición de la Isla Paraiso, y más crossovers con Crisis con el
final de la etapa y el repaso a su relación con Superman. La etapa de Rucka
terminó este año, y con ella esta encarnación de Wonder Woman, tanto la serie,
como la versión de Perez que no es de la misma generación que Superman y
Batman. Dio para unas cuantas buenas historias, con una buena visión de la
prota y su mundo mitológico y político, aunque el exceso de crossover y la
controvertida historia de Diana matando a Maxwell Lord (aquí en tomo aparte,
como todo) descarrilaron un poco la serie. Aún así, ha quedado una buena etapa,
y la nueva, que ha tenido muchos problemas de retrasos (por eso aún no se ha
empezado a ver aquí) lo va a tener difícil para estar a la altura.
X-Factor
Nº3-14 tuvo a Peter David, a Dennis Calero y a
Pablo Raimondi. Resolvieron el primer caso contra Investigaciones Anomalía,
Siryn fue secuestrada en un número y recibió la noticia de la muerte de su
padre en otro, se explicó la situación de Layla Miller, se cruzó con Guerra
Civil, hubo enfrentamiento definitivo con IA, fueron al psiquiatra, y Madrox
empezó a recoger sus dobles perdidos. Muchas cosas en un año para esta serie
recién estrenada, lo cual es una buena señal de que tiene cosas que contar, y
mandar a la mierda a la moda de las historias estiradas. Una mezcla extraña
entre comic negro y de superhéroes, con el tema mutante de trasfondo, ha sido
una de las mejores series este año, con la habitual mezcla de David de humor,
drama, ideas originales y muy buen desarrollo de personajes. El primer año
estuvo estructurado alrededor de un conflicto con unos detectives opuestos, y
entre eso y crossovers no pudo usar mucho su supuesta premisa de una agencia de
detectives, pero se nota que PAD está más interesado en el juego entre los
personajes más que otra cosa. Y aunque se nota que es una serie de Madrox
primero, de Layla, Monet y Theresa después, y de los otros casi nunca, no se
puede negar que lo que se hace con ellos va mucho más allá de lo que se suele
hacer en estas series, y la secuela del famoso número del Doc Samson es una
muestra. Con los problemas de dibujante solucionados al reclutar al excelente
Raimondi, y una nueva dirección (en realidad una vuelta a la original) más sólida,
el segundo año de esta serie promete aún más, y de momento está cumpliendo.
X-Men
Nº13-24 tuvo a Peter Milligan y Salvador
Larroca, y Mike Carey y Chris Bachalo. Este año fue el final de Arresto
Domiciliario con los Mazentinelas Z, Lo que Lorna Vio, la Sangre de
Apocalipsis, Super Novas, el anual con el retorno de Éxodo y los Acólitos, y el
comienzo de Infección Primaria. Dos etapas firmemente separadas este año:
Primero el final de la de Milligan, que fue más de tratar ideas de otros que
las suyas propias raras, y casi mejor porque la revelación de que lo que vio
Lorna fue una especie de Doop fue algo que no tuvo gracia y al final no sirvió
para nada, mientras que la historia de Apocalipsis, aunque en teoría más
convencional, le sirvió para tomarselo con su particular sentido del humor, y
el resultado fue un Apocalipsis más tragable de lo que casi siempre ha sido. La
resurrección no fue buena idea, como no ha sido prácticamente nada en su etapa,
pero al menos tuvo sus puntos buenos, e hizo bien algunos cambios en los
personajes. La otra mitad tuvo una desconexión terrible, ya que parecía una
serie completamente distinta, y al llegar Carey personajes desaparecen sin
explicación o cambian totalmente motivación, y la serie se convierte en un
desfile de personajes cutres de los 90 (¡Lady Mente Maestra! ¡Los puñeteros Acólitos
y Exodo! ¿Centinela-Prime?) y personajes nuevos que no
son demasiado inspirados (seis números enfrentandose a algo que es como los “memorables”
Neo, pero con un origen copiado de una idea de Morrison reciente) con una
alineación que al menos es curiosa. Carey tiene ideas, eso no se le puede
negar, pero no todas son buenas, la dirección, tal y como hay, es discutible
(de nuevo, es otra que les tiene de superhéroes genéricos, porque su dirección distintiva
está masacrada editorialmente) y el dibujo confuso de Bachalo no ayuda nada. Veremos
que pasa el año que viene cuando la serie se dirija hacia un crossover.
Ahora, series que se han publicado en
tomos, con cierta regularidad:
Ángel
Caido, por Peter David, David Lopez y JK
Woodward, tuvo un número sobre Asia Menor, un número en Furors, el final del
affair entre Lee y Juris, la llegada de Sachs y Violens, la llegada de Jude con
el origen del Ángel Caido, el flashback a su época en el desierto, la llegada
de Siroco y la misión por el ciego. Esta serie causó una buena impresión el año
pasado, y esta la ha mantenido. Terminó el primer volumen, y sin retraso, Norma
empezó a publicar el segundo, y aunque pasaron años entre ambos (en realidad y
en la serie) y cambió bastante el estilo de dibujo, se mantuvo con su mezcla de
humor negro, personajes complejos y duros, y reflexiones aún más duras. Todo en
una ciudad con su propio ambiente y mitología y relaciones muy complejas. De lo
mejor que ha hecho David, vale bien la pena, porque es realmente una serie
suya, que sabe por donde llevarla, y no parece gastarse después de más de dos
años.
Authority, por Ed Brubaker, Tom
Nguyen, Garth Ennis, Carlos Ezquerra, John Ridley y Ben Oliver, les tuvo enfrentandose
a un ataque desde dentro, perdiendo el control de Estados Unidos, desbandandose
y reuniendose para detener a Bendix, y a Midnighter haciendo equipo con Kevin
de nuevo. Lo más reseñable de la Autoridad este año fueron las reediciones de la
serie original, porque de lo demás poco bueno se puede decir. Brubaker demostró
que no le salen muy bien los comics de superhéroes normales, porque su
miniserie era un batiburrillo de viejas ideas bastante flojo. La novela gráfica
Humano por Dentro tenía ideas originales pero no salían muy bien. Y la mini de
Kevin era buena, pero no era realmente de la Autoridad, como no lo es tampoco
la nueva serie de Midnighter de Ennis. La verdad es que con lo mal que está
yendo Wildstorm, quizá sea hora de dejar descansar a la propiedad y admitir que
su tiempo ha pasado, porque no han producido mucho más, y no va a ir a mejor.
Escuadrón
Supremo, por JMS, Dan Jurgens, Gary Frank, Marc
Guggenheim y Paul Gulacy. Tuvo a Hiperion viajando al futuro tras enfrentarse a
varios superhumanos nuevos, a la creación del Escuadrón Supremo y sus primeras
misiones en Africa, y un conflicto entre Hiperión y Halcón Nocturno. Y fue el
año en el que la serie se fue al infierno cuesta abajo y sin frenos.
Straczynski se ha deteriorado mucho, pero lo de esto no tuvo nombre. No es que
lo que escribió fuera malo: Está lejos de Supreme Power, o de la serie
original, ya puestos, con menos complejidad y más como una serie de superhéroes
con toques maduros, pero no es eso. Es el hecho de que el “relanzamiento” de la
serie ha significado sacar miniseries basura irrelevantes, una miniserie
importante anunciada igual que las irrelevantes, y un relanzamiento que se ha
visto cortado a mitad de historia, porque al guionista no le ha dado la gana
continuar, y se ha ido sin avisar dejandola cortada. Es el colmo de lo
antiprofesional para alguien con tantas pretensiones de hacer siempre lo
correcto como Straczynski, y es lo de siempre en la Marvel actual, que
prefieren dejar colgados a los lectores sin avisar en vez de hacer su trabajo y
asegurarse de que publican las series cuando toca aunque eso signifique cabrear
a sus niños mimados, porque no tienen otro nombre. Esto es antiprofesional, y
es una tomadura de pelo, y se merece que si la serie continua algún día, se le
mande a la mierda. Para terminar de arreglarlo, en Panini dejaron un número
suelto en el último tomo que a saber si se publica, porque son así de listos.
Ex
Machina, por Brian Vaughan y Tony Harris, tuvo
a Hundred como parte de un jurado, descubriendo la verdad sobre la muerte de su
padre, los problemas con la manifestación en contra de la guerra, el ladrón
vestido de bombero, y el episodio dedicado a Bradbury. Este segundo año no ha
sido tan impresionante para la serie como el primero, con una fórmula (hay un
criminal misterioso en la ciudad que hay que cazar mientras el Alcalde trata
algún tema político, y uno de los argumentos enlaza con su pasado como superhéroe
o sus poderes) que se repite bastante cuando no debería, y unas tramas que no
avanzan mucho mientras Vaughan usa demasiado algunas muletillas. Sin embargo,
cuando sale bien, es una serie muy buena sobre política y las consecuencias de
tus actos, con un misterio que es de lo más intrigante. Veremos si el tercer
año se recupera o sigue una pauta descendente, que aún no haría que fuese mala.
Exiliados, por Chuck Austen, James Calafiore, Tony Bedard y Mizuki Sakakibara
tuvo el origen de Nocturna, Destello en el tiempo con la muerte de Arma-X,
Ganaros las Alas en el Universo Marvel, el número con el Hombre Imposible, el
Gran M con el Mímico malvado, lo del Planeta Viviente, el número de efecto
mariposa y Escalofrío en la Noche con Kulan Gath. Dejando a un lado las tonterías
del primer tomo que en cuanto antes se olviden, mejor, este año ha tenido la
llegada de Bedard a la serie que estará hasta casi el final de la serie. Y ha
mantenido esencialmente la misma fórmula de siempre, de meter a los protas en
What Ifs y sacar de ahí historias de superhéroes convencionales. Decentemente
hecho, pero nada reseñable, aunque parece que al menos va en la dirección de
mover un poco la premisa de la serie, que ya toca.
Fábulas, por Bill Willingham y Mark Buckingham, tuvo el retorno de Chico Azul
a las Tierras Natales, la llegada de las Fábulas orientales, la Balada de
Rodney y June, y la novela gráfica de las 1001 Noches. Un buen año para Fábulas,
donde se revelaron gran parte de los secretos de la serie, desde la identidad
del Adversario hasta lo que pasó con los 7 Enanitos, pasando por los orígenes
de la bruja y el príncipe rana. Aparte de eso, ha tenido grandes historias, que
han abarcado desde la acción-aventura hasta la historia de amor, pasando por
cuentos tradicionales y política-intriga. Una de las gemas de Vertigo, año tras
año.
Ghost Rider, por Devin Grayson,
Trent Kaniuga, Garth Ennis, Clayton Crain, Daniel Way y Mark Texeira, tuvo a
Johnny Blaze como héroe de moteros, como fugitivo del infierno contra un ángel,
y como cazador de demonios. Tres tomos este año del Motorista Fantasma
(renombrado en inglés por manias estúpidas de Panini, ya que todo el mundo le
conoce por el nombre traducido) para aprovechar el tirón (o algo) de la película,
cada uno de su padre y de su madre. Primero uno rescatado de hace unos años del
que menos se hable, mejor. Y luego dos de una especie de vuelta a los orígenes
(aunque ignoren, bueno, prácticamente todo lo anterior del personaje) que
relanzan al personaje para los tiempos modernos. La idea de tenerle como
fugitivo del infierno (tras el trato en su origen) cazando facetas de Satán no
es mala, pero las historias, una de Ennis sin ganas, y otra de un inepto como
Way, no han sido nada que haya que pregonar mucho. Aún así, dados los destrozos
que ha hecho Marvel con muchos de sus personajes, supongo que tener una serie
que al menos mantiene la gracia básica del personaje ya es bastante.
Gotham
Central, por Greg Rucka, Ed Brubaker, Michael
Lark y Kano. Tuvimos
Corrigan, sobre el poli corrupto, el crossover con Juegos de Guerra, la
historia de Josie Mac, Keystone Kops con el Dr. Alquimia, el número sobre el poli
corrupto y Hiedra Venenosa, Robin Muerto, el crossover con Crisis Infinita, y
Corrigan II con la marcha de Allen y Montoya y la cancelación. Gotham Central
volvió para terminar su andadura, y lo hizo dejando alto el listón, con una
buena mezcla entre un policiaco y los elementos del Universo DC que usaba,
desarrollando bien a algunos de los protas más memorables. Ni siquiera la
marcha de parte del equipo creativo original ni los crossovers pudieron
estropear una serie que fue muy buena de principio a fin. Y como todo lo bueno,
se ha acabado, pero las aventuras de los dos protas lanzados al estrellato
continuan en Espectro y 52.
Hawkman, por Jimmy Palmiotti,
Mick Gray, Joe Bennett y Chris Batista, tuvo una asociación de villanos contra
Hawkman, el retorno de Aguila Dorada, incordios con OMACs, y la Guerra
Rann-Thanagar. El duo más mediocre (por no hablar que menos sabe documentarse,
o ya puestos, contar) de DC, Graymiotti, tomó Hawkman, y la llevaron hasta la
cancelación como sólo ellos saben: Con una larga y estirada saga donde Hawkman
parecía morir, un personaje olvidado resucitaba, se cambiaba todo lo que se sabía
de él dos veces de manera que el resultado no tenía ningún parecido con el
original (por lo tanto, no se sabe a que narices viene resucitarle) y de paso
demuestra que no saben lo que hacen, al tener a un personaje de la misma edad
que Nightwing naciendo durante un crossover de finales de los 80, muchos años
después de su primera aparición. Ese es el tipo de ideas estupidas de Palmiotti
y Gray, eso si, con personajes siendo muy duros, para que parezca que mole. El
crossover siguiente era más o menos igual, pero en el final si que lo hicieron
bien, demostrando que a lo mejor la clave es tenerles haciendo ideas de otros
donde no puedan cagarla mucho pensando. Lo mejor de la etapa fue el dibujo de
los dos futuros dibujantes de 52, eso si.
Héroe al Cuadrado, por Keith Giffen, JM
DeMatteis y Joe Abraham, tuvo culebrón entre los cuatro protagonistas, al Capitán
Valor dandose cuenta de que las reglas en su nueva dimensión son distintas, y
varios orígenes. El nuevo trabajo de Giffen y DeMatteis tiene el mejor
equilibrio entre comedia y drama que han conseguido, y aunque el diálogo
graciosillo aún irrita a veces, esta vez tienen una idea de fondo muy buena, y
unos personajes que funcionan como personajes de verdad aparte de los chistes.
El resultado es una serie bastante agradable en la que se nota que han madurado
como duo creativo, y que es una pena que no tenga una periodicidad más normal.
Hulk, por Daniel Way, Greg
Pak, Carlo Pagulayan y Aaron Lopresti, tuvo a Hulk en un satélite,
estrellandose en Sakaar, y organizando un levantamiento entre los gladiadores
de ese mundo hasta llegar a derrocar a su Rey Rojo. Planeta Hulk fue una de las
sorpresas agradables de este año. Surgiendo de la imnundicia (una horrible idea
basada en el malísimo Illuminati de Bendis que se basa en no entender al
personaje ni mucho menos a sus amigos, y un prólogo inutil por uno de los
peores guionistas de Marvel), con una premisa que viene desde arriba, Pak ha
logrado montarse una historia que si bien no es muy original (básicamente es
Espartaco con aliens, y ya se hizo una vez), funciona muy bien para el
personaje, y le deja tratar sus temas de una manera original, y hacer violencia
con sentido. Al menos es una base sólida para el crossover del año que viene,
Guerra Mundial Hulk, que si es como esto, será típico pero bien hecho, que ya
sería una amplia mejora respecto a los de los últimos años.
Hulka, por Dan Slott, Paul Pelletier, Juan Bobillo y Rick Burchett. Tuvo el
torneo de lucha galáctico, la historia de Titania, el cierre y relanzamiento de
la serie, la historia con los viajes en el tiempo y el juicio de Hulka, el capítulo
en Boulder, el juicio de Starfox, Guerra Civil, Dos Pistolas Kid y los lobos, y
el número dedicado a Andy Imposible. La serie empezó a publicarse con bastante
regularidad este año, para compensar lo que tardó en salir, y ha sido uno de
los puntos brillantes de Panini. El segundo tomo fue genial, incorporando
elementos de varias series antiguas y recientes en una historia a la vez
graciosa y profunda con los protagonistas, y el relanzamiento estuvo a la misma
altura, mezclando derecho fantástico con buena caracterización y mucho ingenio.
La combinación del crossover estúpido de turno que interrumpe las tramas y una
historia larga que no terminó de cuajar (lo de Starfox, 5 números para
contarnos que no es un violador, acusación que sólo existía en el cerebro de
Slott porque había malinterpretado sus poderes) hicieron que el último par de
tomos perdieran energía, pero sigue siendo una de las mejores series, y de las
que más se nota que están bien construidas a largo plazo. No es de extrañar que
Slott se haya convertido en un guionista a seguir, y hasta en Marvel se hayan
dado cuenta. Sólo quedan dos tomos suyos en la serie, eso si, y el primero no
pinta particularmente bien.
Invencible, por Robert Kirkman y Ryan Ottley, tuvimos secuelas de la revelación
sobre su padre, dimensiones alternativas, apocalipsis, romances universitarios,
orígenes y viajes a otros planetas. A diferencia de la bazofia que hace en
Marvel, aquí Kirkman demuestra que sabe escribir, con una serie que en
principio no es muy original, pero que sabe hacer giros imaginativos y con
mucha frescura a la idea de un superhéroe novato de segunda generación, en un
mundo de superhéroes idealizado bastante bien desarrollado. No sólo no se le
acaban las ideas, sino que con las sucesivas revelaciones sobre el padre de
Mark, la serie sigue cambiando de dirección y desarrollandose. Y la parte de su
doble vida en la Universidad es de las veces que mejor se ha hecho. Una serie
que se merece más publicidad de la que tiene, pero que se agradece que se
publique aquí aún así.
Iron
Man, por Daniel y Charles Knauf y Patrich
Zircher, tuvo al protagonista controlado por un villano por enésima vez, antes
de tenerle hecho un fascista en Guerra Civil. Iron Man recuperó una
periodicidad este año, desgraciadamente, no vino acompañada de calidad. Los Knauf
no parecen tener ideas nuevas para el personaje, sólo reciclar las mismas que
guionistas sin ideas llevan teniendo hace tiempo (añadir aún más retcons a su
origen, y tenerle como villano voluntario o involuntario, con su armadura
controlada o duplicada). Con Guerra Civil, sin embargo, toca una idea tampoco
nueva, pero menos vista: Tenerle como villano, lo cual no pinta tampoco bien.
Francamente, tras GC, es imposible no verle como un dictador de lata odioso, y
un equipo creativo que no lo ha hecho bien hasta ahora, lo tiene cuesta arriba
para arreglar eso.
Jaquemate, por Greg Rucka y David Saiz, tuvo el conflicto con China y las armas
ocultas, el nombramiento de nueva realeza, la historia del Escuadrón Suicida, y
la de Peón 502. Una de las mejores series que ha salido de Crisis Infinita, es
Rucka haciendo lo que se le da bien, una serie de espías, con la acción,
intriga y politiqueos del género, pero con elementos superhumanos y de la
historia del Universo DC añadidos. El resultado es una serie que empezó algo
lenta, pero que mejora para convertirse en un híbrido único y bastante bueno,
que le gustará a fans de ambos géneros.
JLA Clasificado, por Warren Ellis y
Jackson Guice, Gail Simone y Jose Luis García-Lopez, Steve Englehart y Tom
Derenick, tuvo los Nuevos Mapas del Infierno, la Mujer Hipotesis, la saga
perdida de la Liga de Detroit, y su continuación en el presente. La antología
sobre la LJA es una buena idea, permitiendo a cualquiera hacer su buena
historia con los héroes icónicos de DC sin más consideraciones. Desgraciadamente,
este no ha sido su mejor año. Sólo una buena historia, la de Simone, que
demuestra que la manía que le tienen en Planeta es completamente absurda,
porque fue una historia de la LJA de las que no se suelen hacer, buena sin
tener que reinventar la rueda. Mientras, Ellis hizo una historia terriblemente
lenta y estirada y sin mucha imaginación, y Englehart en vez de hacer una
historia sobre la LJA, la hizo sobre la alineación mas
cutre de su historia, que estuvo a la altura de su fama, es decir, patética.
Desgraciadamente, de todas las sagas que quedan hasta la cancelación, sólo un
par suenan bien, así que habrá que ser selectivos.
JSA tuvo a Geoff Johns, Don Kramer, Keith Champagne, Paul Levitz y Rags
Morales. Viajaron a los 50 a enfrentarse a Per Degaton en JSA/JSA, a Kahndaq a
enfrentarse al Espectro y Eclipso en Venganza Negra, se enfrentaron a un OMAC,
Troia reclutó a algunos de ellos, se enfrentaron a Mordru y a duendes de la
Quinta Dimensión, Stargirl salvó a Libery Belle, Power Girl tuvo un flashback de
Tierra-2 durante Crisis Infinita y se enfrentaron al Caballero Fantasma Un Año
Después, antes del relanzamiento. Un año variado para esta serie. Empezó con
una saga bastante buena dentro de su estilo habitual, y luego los crossovers la
sacaron de quicio, entre verse obligada a ser una cara B de Crisis Infinita, y
tener que ponerle suplentes a Johns que estaba ocupado con Crisis y 52. El
resultado fueron algunos números buenos mezclados con números bastante
mediocres, o en idea o en ejecución. Tres números para hacer demasiado,
incluyendo matar a dos protas en 6 páginas, y luego 6 números en los que no
pasa nada importante, eso no es. Afortunadamente, el relanzamiento de la serie
por Johns e Eaglesham parece que vuelve a la serie a sus mejores momentos, y
dará que hablar el año que viene.
JSA
Clasificado por Geoff Johns, Amanda Conner,
Jen Van Meter, Pat Oliffe, Stuart Moore, Paul Gulacy y otros, tuvo el origen de
Power Girl, la historia de la Sociedad de la Injusticia, la Caida y Alzamiento
de Vandal Savage, al Dr. Medianoche contra los ladrones de organos y a Hourman
vs Bane. La segunda serie de la Sociedad es una antología, y como tal, cada
saga es completamente distinta. En este primer año, al menos ha tenido equipos
creativos bastante llamativos, y todo han sido historias que parecen tener
cierta razón de ser e importancia, y no son sólo de relleno. Eso no quiere
decir que todas sean buena, la de Savage acabó degenerando en una tontería,
pero en general han sido bastante buenas, sobre todo la primera por Johns.
Desgraciadamente, el año que viene la serie ya degenera en una colección de
historias de relleno, que era de temer.
Majestic por Dan Abnett, Andy
Lanning, Neil Googe y Georges Jeanty, tuvo enfrentamientos con las Coda,
revelaciones sobre la política e historia kherubin, y un enfrentamiento final
con todos ellos. Esta es una serie que pasó sin pena ni gloria entre los
sucesivos relanzamientos de Wildstorm, que trataba a ratos ser una serie de
superhéroes de la vieja escuela, a ratos una historia de ciencia-ficción
demasiado basada en continuidad generosamente olvidada de Wildcats. Fue
mediocre durante su mayor parte, y empezó a sacar ideas originales sobre el
origen de la raza de Majestic y su papel en ella demasiado tarde. No es de
extrañar que fuera cancelada, y que la serie no sólo fuera ignorada en vida,
haya sido completamente ignorada después sin explicación. (Majestic moría al
final… reaparece vivo sin explicación poco después en otra serie)
Ms Marvel, por Brian Reed y Roberto
de la Torre, tuvo a Ms Marvel enfrentandose al Nido, a Traveller, y siendo
fascista en Guerra Civil. Esta es una serie escrita por alguien cuyos únicos créditos
son ser amigo de Bendis, sin ninguna razñón de ser excepto ser una serie de
superhéroes genéricas, y con una protagonista cada vez más repelente que
empieza con una motivación de querer ser famosa en vez de una heroína, y
continua transformandose en una fascista que le pega palizas a la gente delante
de sus hijos por no firmar un papel. Lo grave es que no está escrita de manera
que pensemos que Ms Marvel tiene unos defectos tremendos que superar, sino que
lo está haciendo bien. Aparte de lo horrible que es la protagonista, son
historias mediocres de superhéroes que lo único que hacen es hacer bulto, y no
es algo que necesitemos.
New Excalibur, por Chris Claremont,
Frank Tieri, Michael Ryan y James Calafiore, tuvo al grupo formandose y
enfrentandose a una Patrulla-X malvada y al Rey Sombra, al Rey Negro, a Cámara
convirtiendose en algo extraño, un viaje a Camelot contra dragones, al
Juggernaut reencontrandse con Cyttorak, y a Nocturna teniendo un infarto. Esta
serie tuvo la negra, porque sólo tiene una razón de ser: Contar historias genéricas
de Chris Claremont, con una premisa y personajes intercambiables. Y entonces
Claremont se pone enfermo, y tienen que suplirle con historias de relleno
durante un tercio del año. El resultado es una serie que se pasa un montón de números
jodiendo con control mental y héroes poseidos (por ser Claremont) para dar paso
a historias de relleno. Un desastre, vamos, sólo apto para muy fanáticos
mutantes. No es de extrañar que el año que viene toque cierre y reconversión.
New Thunderbolts, por Fabian Nicieza y
Tom Grummett, tuvo enfrentamiento con los Vengadores, el retorno del Escuadrón
Siniestro, el retorno del Barón Zemo, el número dedicado a Joystick, los
crossovers con Guerra Civil, la guerra contra el Gran Maestro, y el final de
una era. Ha sido un año triste para Thunderbolts. Cada vez que la serie parecía
recuperar la gracia de la primera etapa, pasaba algo: Un nº100 decepcionante,
crossovers y finalmente, tener que echar a todo el mundo para dar paso a una
nueva dirección, eclipsaron el buen trabajo con un buen puñado de personajes de
tercera, la multitud de subargumentos bien entrelazados, y diálogos con mucha
chispa. Una serie habitualmente buena y una delicia para fans de los viejos
personajes e historias modernas, que se va a ir a la mierda por la puñetera
Guerra Civil, y el poner un concepto completamente distinto en una serie que ya
funcionaba bien. Pero bueno, los Thunderbolts se han recuperado de cosas
peores, así que vete a saber lo que puede pasar.
Pantera Negra, por Reggie Hudlin,
Scot Eaton y Manuel Garcia tuvo a ninjas, a la boda de Pantera y Tormenta, la
luna de miel con Tour Mundial, y los crossovers con Guerra Civil. De las pocas
series Marvel que ha mejorado este año, no ha llegado a ser buena, pero se ha
notado mejora con un mayor enfoque de política internacional, que aunque
simplista, no es Guerra Civil y ya es algo. La idea de la boda, completamente
gratuita, y forzada por la garganta de los lectores como la mejor y más
maravillosa idea pese a que son dos personas que apenas se conoce y sin nada en
común excepto ser negros que repentinamente se han convertido en una pareja
feliz, es de un estúpido que asusta, y las historias para justificarla no
fueron buenas. Pero una vez pasó, al menos Hudlin ha aprovechado para tener un
T’Challa algo más serie e historias algo menos tontas, aunque sea un poco.
Muchos de los otros personajes, incluida Tormenta, no están bien escritos, pero
al menos la idea del Tour Mundial ha sido potable. No es una serie
recomendable, me temo, pese a todo.
Siete
Soldados tuvo a Grant Morrison, Simone Bianchi, Cameron
Stewart, Frazer Irving, Freddie Williams II, Yanick Paquette, Doug Mahnke y JH
Williams III. Básicamente, siete héroes detenían la invasión de los Sheeda sin
ni siquiera encontrarse, y de paso se revelaba una serie de conexiones entre
ellos que abarcaba miles de años. La mejor miniserie del año sin duda, todo un
evento de Morrison donde mezclaba géneros, continuidad del universo DC, e
inventaba una manera nueva de contar historias, en una serie de historias
interconectadas divertidisimas y que daban para leerlas y releerlas, con un
gran elenco de dibujantes. Si la Crisis Final es tan buena como esto, tendremos
el crossover definitivo.
Sleeper, por Ed Brubaker y Sean
Philips, tuvo el final del duelo entre Lynch y Tao con Holden Carver de por
medio. A diferencia de sus trabajos en Marvel, esto si que es Brubaker haciendo
lo que sabe hacer bien: Un montón de tipos oscuros y amorales vestidos de negro
y con pistolas puteandose los unos a los otros. Eso es esencialmente lo que
sabe hacer Brubaker, y los intentos de ponerle a hacer otras cosas sólo lo
demuestran. En cualquier caso, cuando lo hace bien, lo hace bien, y esta
segunda mitad de Sleeper ha sido una lectura tensa y a varios niveles, donde
nunca sabias de que lado estaba cada personaje, ni por donde iban a salir en
cada capítulo, con muchos giros bien preparados, y muchas burradas adecuadas.
El próximo trabajo de este equipo creativo será del mismo género, pero sin
superpoderes, que será más original, pero igual de apropiado para ellos.
Supergirl, por Jeph Loeb, Greg
Rucka, Joe Kelly e Ian Churchill, tuvo a Supergirl enfrentandose a muchas
estrellas invitadas, a Luthor, a pseudokriptonianos, y vete a saber cuantas
cosas más. Independientemente de lo que pienses de la idea de una Supergirl,
tener una adolescente con superpoderes da para un hueco en la alineación de
series DC. Sin embargo, no han sabido aprovecharlo, y la serie de momento es
bastante patética, entre el abominable dibujo explotativo y antianatómico de
Churchill, las historias vacias de Loeb, la multitud de estrellas de invitadas
en vez de argumento, la incomprensibilidad de las últimas historias, las ganas
de jorobar un origen simple con revelaciones absurdas, y la falta de
desarrollar como Dios manda a la protagonista. Es triste que con el empuje que
le han dado a Supergirl que la ha hecho importante, no hayan podido aún hacer
algo bueno con ella.
Y: El Último Hombre, por Brian K Vaughan y
Pia Guerra, tuvo Muñecas de Papel con la periodista descubriendo a Yorick, la
Hora de Nuestra Muerte con el duo Hero-Beth, Botones con el orígen de 355, 1000
Máquinas de Escribir con la historia de Ampersand, Dragones en el Kimono con la
llegada a Japón, el Hombre de Hojalata con el orígen de la Dra. Mann y Gehenna
con la vida y milagros de Alter. El penúltimo año de esta gran serie ha
dedicado casi más tiempo a flashbacks que a desarrollo en el presente que se
deja para el último año. El caso es que, como puedes esperar de alguien que se
ha convertido en escritor principal de Perdidos, son flashbacks que aportan
bastante y quedan muy bien. Y aunque la primera historia larga no era gran
cosa, la historia en Japón ya recuerda más a los mejores momentos de la serie.
Así que es de esperar que el final de la serie el año que viene esté a la
altura.
En
cuanto a miniseries, no es un formato que se use mucho por aquí, pero ha habido
unas cuantas, algunas llamativas: Aniquilación
fue un éxito moderado, que revitalizó el sub-universo cósmico de Marvel con
algunas buenas series e ideas para personajes, a cambio de masacrar algunos
otros personajes y viejas ideas establecidas. Crisis Infinita, por su parte, revitalizó bastante el Universo DC
entero, siendo una Crisis en Tierra Infinita para el siglo XXI y una gran saga
crossover impresionante, aunque los crossovers y especiales adjuntos no
estuvieran a la altura, y la edición española diera pena.
Capitán Atom: Armageddon
fue un
intento de relanzar el Universo Wildstorm a base de quitarle su unicidad
enlazandolo con el Multiverso DC y usando a los personajes Wildstorm como
estrellas invitadas que demostraban que no valían la pena relanzarlos si son así
de aburridos. Fray fue un spin-off
futurista de Buffy, que tenía su gracia aunque se basara en ideas muy vistas,
gracias al buen hacer de Whedon.
Civil War fue un montón de mierda
que cada vez iba a peor, y del que deberían avergonzarse todos los implicados.
Pero no es nada comparado con Civil War:
Primera Línea, que probablemente gana el premio a peor serie del año: Entre
los paralelismos nada sutiles con hechos históricos para darse importancia, el
tener a Tony Stark organizando un plan maquiavélico e incomprensible para
traicionarse a si mismo y obtener poder matando gente, a Bola Veloz relanzado
como Penitencia el superhéroe emo masoquista y el Capitán America avergonzado
por defender las libertades civiles en vez de saber quien ha ganado Operación
Triunfo, tenemos un comic que bate todos los recordos de subnormalidad, y manda
a Paul Jenkins a la categoria de los Austen y Loebs de incompetencia.
Cuarto Mundo de John
Byrne
fue rescatar algo que no valía la pena, porque era un guionista acabado dandole
vueltas nostálgicas aburridas a unos personajes de los que no tiene nada que
decir. Demon, sin embargo, al menos
tenía a Garth Ennis divirtiendose con el personaje, aunque no sea una de sus
mejores obras.
Eternos relanzó a los
personajes, y no estaba mal, aunque era algo lenta y poca cosa, sobre todo para
ser de Gaiman. Justice League Elite
fue un follón casi incomprensible con personajes cutres y mala actitud que ha
pasado desapercibido y aún no entiendo porque Planeta lo publicó.
Justicia es un proyecto retro de
Alex Ross que es una versión ligeramente sofiisticada y entretenida de los
Superamigos vs la Legión del Mal. Titanes
fue recuperar una joya pequeña, uno de los mejores relanzamientos de la
franquicia, con diálogos desternillantes e interacción entre personajes que
realmente parece la de un grupo de amigos que se han criado juntos.
X-Men: El Fin Libro
Tres: Hombres y Hombres-X gana el premio al título más largo del año, y fue Claremont
haciendo sus cosas de siempre por última vez (de momento) con un batiburrillo
de conceptos tontos mal mezclados en una historia que dificilmente cumple el
objetivo de ser una última historia de la Patrulla-X, y que desde luego no
merecía 18 números. X-Men: Genesis
Mortal fue un pequeño desastre, una miniserie que sólo servía para matar
gratuitamente a un personaje, cambiar arbitrariamente a Xavier, presentar a un
villano nuevo sin personalidad, y encajar una serie de retcons innecesarios,
todo de manera muy burda.
En
cuanto a los tomos, ha habido de todo, auténticas maravillas, auténticas
bazofias, y todo lo de en medio, como siempre. Muchas reediciones con todo eso
también. Ya sabes como va.
Ha
sido un año largo y duro. Ha sido el año en el que el Cuarto Muro ha cumplido
su 5º Aniversario, y donde me he demostrado a mi mismo, y a todos, que he
podido hacer un año entero sin faltar a la periodicidad ni desaparecer. Personalmente,
tuve unos primeros meses muy malos, pero he sabido, y he tenido la suerte de
poder estar completamente recuperado al final, e ir a mejor. Gracias a todos
los que me han leido, y sobre todo los que han gastado algo de su tiempo en
escribirme y decirme que tal lo hago. Sin vosotros, no habría seguido, tenedlo
claro. Y gracias a las editoriales y autores que aún hacen cosas buenas, pese a
todas las modas en contra, porque tampoco seguiría disfrutando de esto sin
ellos.
En
cuanto al año que viene… espero cosas buenas y malas, pero que en general, al
igual que este, el balance final sea positivo. Eso si, aprovecho aquí para
decirlo, durante el primer mes y pico, no estaré para contarlo, porque me voy a
tomar unas creo que merecidas vacaciones. Volveré, si todo va bien, en algún
momento de febrero, si puedo con todo lo que llevo atrasado, y de vuelta al pie
del cañón. Cruzad los dedos. Hasta entonces, estaré en el foro, y seguiré con
los análisis semanales de 52, que los sacaré a página propia en cuanto tenga un
momento.
Nada
más. Espero que esteis teniendo un buen año, y saber de vosotros a lo largo del
año. Nos vemos, pasadlo bien.