| free hosting image hosting hosting reseller online album e-shop famous people | ||
![]() ![]() |
||
Bueno, ha sido divertido.
Hola a todos. Bienvenidos a estas reseñas. Esta
semana, entre otras cosas, las novedades de Norma. No es la primera vez que voy
la mañana del viernes a ver las novedades de Norma después de no dormir durante
varios días, aunque esta vez ha sido un tanto decepcionante. No es una remesa
muy buena. La última vez, al menos estaba uno de los primeros números de
Transmetropolitan.
La gran novedad en EEUU de las últimas semanas
es el primer número de Crisis de Identidad, la miniserie estrella de
este verano en DC, escrita por el novelista Brad Metzler (el de la Misión del
Arquero de Flecha Verde). Y... bueno, está muy bien escrita, muy emotiva, y en
general muy buen uso del Universo DC para los que les guste la interacción
entre héroes y demás. El problema es la idea central de la historia, que es una
nueva edición de un tópico horrible y en general una mala idea que sólo parece
servir para cargarse un buen elemento del Universo DC. ¿Es que no había otra
manera mejor de hacer lo que quiere contar Metzler con esta historia? ¿Aunque
no fuera tan dramático? Habrá que ver si la miniserie es tan maravillosa como
para compensar la mala idea de su fundación.
Mientras, en Marvel, aparece casualmente una
miniserie que se llama Disco de Identidad. Pura coincidencia, estoy
seguro. No tiene mucho en común, aparte de que las identidad secretas forman
parte de la premisa. En cuanto a la historia... ¿habeis visto Sospechosos
Habituales? Pues lo mismo, pero con supervillanos. Y no estoy muy seguro de la
interpretación de algunos de ellos. Sigo preguntandome como le dan nuevos
trabajos a Robert Rodi en Marvel cuando no parece tener ni ideas nuevas ni
vender demasiado, ni ser especialmente bueno.
Hablando de coincidencias, tanto en Marvel como
en DC sacan series sobre un trio de brujas. La de DC tiene pinta de ser una
colección de estereotipos del antiguo Vertigo con magia, góticos y demás. La de
Marvel, Brujas, es otra colección de estereotipos, aunque puede
resumirse en “Los Ángeles del Dr. Charlie Extraño”. Pero sin gracia. Con tres
mujeres de distintas series Marvel como las protagonistas, reinventadas para
ser jovencitas tontas con trajes que enseñan el máximo posible. Y encima dibujo
de Deodato. Es casi tan malo como suena.
En el otro extremo del espectro de
caracterización femenina tenemos la nueva serie de Mary Jane escrita por
Sean McKeever, que ya demostró que puede escribir muy buenas series de adolescentes
en Centinela y algunas series independientes. Y en efecto, parece una buena
serie de adolescentes normales, con el añadido de que Spiderman aparece de vez
en cuando. Obviamente, entre el género y el estilo de dibujo vagamente japonés
(pero bastante bueno, todo hay que decirlo), esta claro que está destinado a
venderse en tomitos en las librerías para competir con el manga en el sector
femenino adolescente. Desde luego, dudo que venda mucho al lector medio de
Marvel, así que espero que funcione la otra iniciativa. Ah, y por si alguien lo
pregunta, transcurre en su propia continuidad, que no es ni la de Marvel, ni la
Ultimate ni la de la película.
Más novedades derivadas de Spiderman: OTRA
miniserie del Doctor Octopus. Y van tres. Ya se que la película es un
éxito, pero esto es pasarse. De todas maneras, esta tiene una ventaja sobre las
otras, y es que no es “Spiderman vs Octopus, toma 357”, es el origen del
personaje. Y aunque previsible, está bien contado, con buen dibujo de Kaare
Andrews. Así que quizá no sea tan ignorable.
Siguiendo con gente que tiene demasiadas series,
tenemos Ultimate Cuatro Fantásticos, con su nuevo equipo creativo:
Stuart Immonen dibujando igual de bien que siempre, y Warren Ellis, que vuelve
a los superhéroes con el rabo entre las piernas. Le está bien empleado. En el
lado malo, siendo Ellis y Ultimate, la historia está estirada y no pasa casi
nada. En el lado bueno, lo poco que hay de historia está muy bien, y demuestra
más ideas nuevas que sus predecesores, que acabaron contando lo mismo de
siempre, pero más despacio. Quizá aún logren justificar la existencia de la
serie.
Hablando de gente que se cree muy mayor para los
superhéroes (como cuesta a veces conectar los comentarios), tenemos el nuevo
proyecto de Howard Chaykin, una renovación de los Retadores de lo
Desconocido de DC que, francamente, conserva el nombre y poco más. Esta vez
son un grupo de especialistas anti-sistema que se alian para luchar contra los
millonarios que controlan el mundo. Lo desconocido esta vez son teorías de la
conspiración, vaya. Lo bueno es que Chaykin deja atrás unos cuantos de sus
tópicos, especialmente el de meter sexo obligatoriamente en cada número. Lo
malo es que no deja otros de sus tópicos, como el de hacer que todos sus
protagonistas sean cretinos repelentes que se creen más chulos que nadie. O
creerse que está descubriendo algo nuevo con sus conspiraciones. No es tan malo
como algunos de sus últimos trabajos, pero sigue sin hacer nada que no hiciera
mejor cuando era famoso hace muchos años.
Y terminamos con algo que si que es nuevo y
bueno. La nueva serie de creación propia (esta vez para Wildstorm) de Brian
Vaughan, Ex Machina. Una historia sobre política protagonizada sobre el
que era antiguamente el único superhéroe del planeta. Con excelentes diálogos,
una buena premisa, muchos temas que tratar y un tono ni demasiado optimista ni
pesimista, y el maravilloso dibujo de Tony Harris (al que pronto podreis ver en
Starman si no lo habeis hecho ya) va a ser la revelación de la temporada.
Muchas novedades esta semana, ¿eh? Pasamos a las
de aquí, y muchas las podeis encontrar en capsulas aquí.
Esta semana:
Antes Conocidos Como Liga de la
Justicia
Batman: La Sombra del Murcielago
Nº1
Fábulas: Rebelión en la Granja
Antes Conocidos Como Liga de la Justicia (Formerly Known As Justice League #1-6)
Guión: Keith Giffen y JM DeMatteis
Dibujo:
Kevin Maguire
Norma (DC), 144p, 14€
Neutral (6)
A veces tienes que plantarte y aceptar que vas a
llevar la contraria a mucha gente porque tienes que hacerlo. Esta es una de
esas ocasiones.
Por cierto, que se hace difícil leer esto después
de haber leido Crisis de Identidad, pero que se le va a hacer.
Esta miniserie del año pasado es un revival de
una popular propiedad de la segunda mitad de los 80. Después de Crisis, la
serie original de la Liga de la Justicia de America fue cancelada, y relanzada
con el nombre de Liga de la Justicia (después Liga de la Justicia
Internacional) con los mismos autores de esta miniserie. Lo curioso del asunto
era que realmente esa “Liga de la Justicia” no tenía nada que ver con la LJA
original, en vez de los héroes más importantes y poderosos del Universo,
acabaron siendo un puñado de secundones. Y que la serie era una comedia más que
otra cosa. Y los primeros episodios eran una buena mezcla de humor y acción.
Pero con el tiempo se fue Maguire, la serie se dividió en Liga de la Justicia
America y Europa, y los guionistas perdieron completamente el rumbo, siendo
cada vez menos graciosos al intentar serlo cada vez más, limitandose a repetir
todo el mismo rato los mismos chistes tontos, la misma caracterización apenas
superficial, y argumentos que amablemente podemos llamar estúpidos. Se convirtió
en una sitcom de las antiguas, con todas las cosas horribles que eso conlleva.
Y después los guionistas se fueron (a no hacer nada decente por separado, pero
esa es otra historia), y sus sustitutos siguieron las series en serio,
escribiendo grupos de héroes genéricos de segunda más que otra cosa hasta que
la serie fue relanzada por Grant Morrison.
Con la moda de revivals de los 80, el año pasado
le tocó a la LJI. Se reunió al grupo creativo original (menos al mamón del
editor, afortunadamente) y a quien estaba disponible del equipo clásico, y se
les dio una miniserie de 6 números a ver que pasaba. Como la LJA está activa en
este momento, tuvieron que ponerse otro nombre, ya en coña desde el principio,
dejando claro que estamos hablando de dos conceptos absolutamente distintos. Las
buenas noticias son que se parece un poco más a los mejores números de la serie
original, y que no requiere apenas haber leido la serie original. Algunas
referencias, pero la mayoría las explican, y no te pierdes muchos de los
chistes si no la leiste. La mala noticia... bueno, si te gustó la serie original,
ninguna. Si no... luego lo explico.
Siendo esto un revival de la LJI, el argumento
de la historia realmente es irrelevante. Es una excusa para tener situaciones
absurdas más que otra cosa. Primero tenemos el típico número de reclutamiento,
esta vez de la variedad “ir convenciendo a la gente para que vuelva”. Que es
una excusa para presentar a los personajes, y explicar donde se encuentran
ahora. Sorprendentemente, no ignoran todo lo que ha pasado desde que dejaron a
los personajes (lo que sería terriblemente egocéntrico por su parte, ya que ni
los crearon a la mayoría, ni hicieron demasiado con ellos en muchos casos),
sino que usan algunos de los elementos, se toman libertados con otros, e
ignoran lo demás. Se hacen menciones al nuevo estado de Max Lord como cyborg
(se ignora la parte en la que murió y se convirtió en villano, pero mejor que
no preguntes), a los Dibny viviendo en Opal City desde Starman, se mantienen
algunas de las cosas que le han pasado a Blue Beetle en Aves de Presa, lo que
les permite tener una nueva dinámica para el duo cómico con Booster Gold (no es
tan tanto que haya madurado después de la LJI como que cuando está con ellos se
vuelve imbécil, como todos los demás, pero funciona) y se mencionan los cambios
del Capitán Átomo en la miniserie LAW, aunque sea para reirse de ellos e
ignorarlos. Muy merecidamente, ya que el aspecto dorado queda feisimo, y el
estilo retro de la miniserie era casi tan tonto como la parodia aquí. El resto
están más o menos igual (aunque Giffen y DeMatteis ignoran los propios cambios
que ellos hicieron con L-Ron de meterlo en el cuerpo de Despero, pero bueno),
con nuevas situaciones cómicas para tener chistes de presentación en el número.
Y el cambio del Capitán Marvel por su hermana (que no se llama Mary Marvel,
pero bueno, tampoco es imbécil como aquí) parece una buena idea con el Capi en
la SJA. Como presentación es aceptable.
Después tenemos el número de establecimiento,
donde aparte de la típica escena con los vecinos quejandose que no hace mucho,
tenemos la primera pelea, por llamarla de algún modo. Curiosamente, es con
personajes de nueva creación y no alguno ya establecido. Esta vez, la gracia es
que son una especie de macarras que hablan como graduados de Harvard. Como
siempre, el chiste se gasta a las dos páginas de aparecer, pero eso no quita
que sigan machandolo hasta el final. Aparte, tienen una especie de poder
vagamente definido que no llega a explicarse. No llega a funcionar. La
siguiente fase de la historia funciona algo mejor, donde usan un concepto
inventado poco antes por Johns en la SJA, que es Ruleta y la Casa. Básicamente,
es como el Arcade de Marvel, pero con público y más centrado en combates entre
héroes que en los escenarios. Aquí directamente lo tenemos en versión
gladiadorial, con héroes obligados a enfrentarse. El combate no es gran cosa,
aunque sirve más que nada para tener otras escenas luego. Mientras, hay unas
escenas medianamente divertidas con el resto del grupo encerrado esperando y
fracasando completamente en su intento de hacer algo de la situación, y otras más
estiradas con Ruleta y sus secuaces.
Finalmente, después de unas escenas de secuela
de lo anterior, que tienen un buen uso de la conexión de Beetle con Oráculo en
la colección de esta, tenemos la gran amenaza de la miniserie, por así decirlo.
Giffen y DeMatteis rescatan una de sus creaciones de la serie original, Lord
Manga Khan, que no era una mala idea: Un megalómano líder de un imperio galáctico
obsesionado con comprar y vender, con todos los tópicos grandilocuentes de ese
tipo de personajes, pero sin la amenaza, y con todo el mundo a su alrededor
siendo consciente de lo ridículo que resulta, pero siguiendole el juego por ser
el jefe. Aquí viene a por L-Ron, antiguo empleado suyo que escapó después de la
serie original, dispuesto a negociar o lo que haga falta para recuperarlo. Lo
que sigue son un montón de chistes, que dependen un poco de haber leido la
serie original, pero más o menos se pueden pillar. Manga Khan parece peligroso
pero en realidad es un chalado, y hay un gag bastante bueno donde empieza a
gustarle la idea de que le tomen como rehén. Hay chistes sobre robots actuando
como humanos que no tienen mucha gracia, y termina con una revelación un tanto
floja al final, más que nada porque es el chiste obvio. Tenemos al retorno de
otro de los personajes cómicos creados en la serie original, ahora en un nuevo
trabajo (cada vez que lo sacan desde que perdió su antiguo puesto dan una versión
distinta de él, curioso... y lleva un traje y no una armadura, así que no
parece ser de verdad), que no es tan irritante como otras veces porque no es el
centro de la historia, y por tanto su único chiste no se repite mucho. Y
tenemos la aparición de la Liga de la Justicia de verdad, en el papel de
invitados. Por supuesto, vienen para figurar, y en el papel serio. Lo curioso
es que no hacen mucho, ni aprueban ni desaprueban mucho a los “Superamigos”. Por
supuesto, todos ellos tienen un solo elemento de personalidad, y el que le
apetece a los guionistas. Lo curioso es la distribución: Superman es Superman,
J’Onn es el padre compasivo, hasta ahí normal. (Aunque el chiste de las Oreo no
lo pillarán nuevos lectores) Wonder Woman es más quejica que de costumbre, como
parte de la manía de los guionistas de caracterizar a las mújeres fuertes como
quejicas o tontas sin remedio. Lo más raro es que Batman no hace de payaso
absolutamente serio como en la serie original, sino que se toma con humor toda
la situación. No es propio de Batman, ¿pero que lo es en esta serie? Y otra
cosa rara, y una mala elección, es poner a Plastic Man como el tipo de la LJA
que no conoce el tono de esta serie, y no pilla el chiste. Ese papel le habría
venido mejor a Linterna Verde, porque si Plastic Man comprende algo, es el
absurdo. Tenerle como el serio sin sentido del humor no pega.
Pero bueno, entonces, ¿qué tal está el comic?
Pues... pse. El problema de esta miniserie no es que los argumentos sean estúpidos,
eso es normal en una comedia. Ni siquiera son las libertades que se toma con el
Universo DC; uno directamente toma todo lo que pase aquí como que transcurre en
un aura donde todo es más ridículo que normalmente, es la única manera de que
funcione. Además, las caracterizaciones de los personajes no están tan alejadas
de las de verdad en la mayoría de los casos, con las excepciones de Marvel y de
Booster Gold que vuelve a ser un inútil (y digo yo... ¿no hicieron estos mismos
guionistas una historia donde era Booster el que se volvía serio y lo dejaron
así cuando se fueron? ¿Por qué ahora es al revés? ¿No pueden ser ni
consistentes consigo mismo aunque no lo sean con otras series?). El problema es
que no es tan graciosa. De hecho, apenas es graciosa. Divertida puede, pero no
mucho más. Vienen de la escuela de comedia en la que en cuanto más, mejor. En
cuanto más tonto y ridículo sea el argumento, mejor. En cuanto más tontos
parezcan los personajes mejor. Y por supuesto, en cuantas más veces repitas el
mismo chiste, mejor. Y eso si que falla, los chistes pierden la gracia cuando
los cuentas muchas veces, y ese es uno de los problemas de esta gente. Cuentan
un chiste, funciona o no, y en vez de seguir contando más para que algunos funcionen,
repiten el mismo par de chistes todo el número (o toda la miniserie), y van
perdiendo la gracia que pudieran tener la primera vez, si es que la tenían.
Además, el diálogo no es tampoco demasiado gracioso. Puede que lo fuera en su época,
pero ahora es mucho más fácil encontrar diálogos graciosos que no suenen tan
forzados. De nuevo, se creen que tener a dos personajes repitiendo dos veces lo
mismo es gracioso, y otros truquitos que realmente no tienen gracia. Hay
algunos diálogos ingeniosos, igual que hay algunas escenas graciosas, pero no
lo que uno esperaría en algo que es solamente comedia. Si sacrificas
completamente el argumento y una caracterización creible (no ya en la que se
desarrollen los personajes, sería mucho pedir... pero es que aquí los
personajes sólo tienen una manera de hablar, una manera de interactuar entre
ellos, y poco más, son como los personajes de las comedias de un solo chiste,
igual), tienes que ser mucho más gracioso. Este humor quizá funcionaría
mezclado con partes más serias, para que las partes más absurdas tuvieran más
gracia cuando aparecieran, aparte de para tener algo por si falla el humor.
(Por ejemplo, la escena de L-Ron en el fast food del primer número ya la hizo
Priest en Pantera Negra, pero allí tenía mucha más gracia, aparte de porque
tenía diálogo más gracioso, porque jamás te lo esperarías) Pero si es todo
absurdo, ya no tiene tanta gracia, y hay pocas ideas graciosas en los 6 números
para mantener el nivel necesario de humor para mantenerlo.
No todo tiene problemas. El dibujo de Maguire ha
mejorado mucho desde sus días en la LJI, y allí ya era bueno aunque fuera su primer
trabajo. Es claro, es limpio y es bonito. Tiene una infinidad de expresiones
faciales, que muchas veces son más graciosas que los propios diálogos. Tiene
muy buen ojo para las escenas cómicas, tanto en posicionamiento de personajes y
sus expresiones como presentación y narración. Y cuando tiene que dibujar algo
que parezca algo más serio, como la pelea en la Casa, también lo hace muy bien.
Ninguna queja del dibujo.
Ojalá pudiera decir lo mismo de la historia. No
me malinterpretes, es vagamente divertido. Pero poco más. Seguramente, a los
fans de la serie original les encantará. Pero los demás, realmente, hay cosas
bastante más graciosas por ahí, y no estoy hablando sólo de comedias. A ver si
la secuela es mejor, pero lo dudo.
Batman: La Sombra del Murcielago Nº1 (Batman #575-578)
Guión: Larry Hama
Dibujo: Scott McDaniel
Norma (DC), 96p, 10’5€
No Recomendado (3)
El mes pasado terminó la etapa de Rucka en
Detective Comics, que era lo que Norma había estado publicando en su serie
mensual de Batman desde que terminaron con Tierra de Nadie. Así que este mes,
en vez de continuar con la siguiente etapa de Detective Comics, retroceden dos
años y medio para publicar los episodios de la otra serie principal, de nombre
Batman a secas, de después de TdN. Movimiento que es bastante similar a lo que
solían hacer con Spiderman en Forum en los 80, todo hay que decirlo. Sólo que como
en Norma clarifican más las cosas, tenemos una renumeración/cambio de
volumen/cambio de título para dejar claro que hemos cambiado de serie. El
título español no tiene nada que ver con el original, que era la cuarta serie
de Batman hasta que fue cancelada al final de TdN, pero supongo que se habían
quedado sin títulos más apropiados. Me da lo mismo, ya que pienso ignorar el
subtítulo en próximos meses como ya hice con el del volumen anterior.
Todo esto me parece en principio un buen
movimiento. Es mejor que la aberración de juntar series distintas y separadas
en un solo volumen, que es una lección ya aprendida por Norma. (Ojalá lo
aprendieran todos) Y aunque publicar las series de manera asíncrona puede
causar algún problema cronológico, es más eficiente que publicar dos series a
la vez, que haría que los lectores se plantearan seguir sólo una o ninguna y en
general haría que se hicieran la competencia la una a la otra, mientras que así
pueden tener una ración mensual de Batman para saciar el vicio.
El problema aquí es precisamente que publicar
esta segunda serie después no causa ningún problema cronológico. Porque en esta
serie no ha pasado nada que haya sido mencionado en la otra, porque no ha
pasado nada digno de mención. Y cuando se ha visto involucrado en cosas
importantes, es decir, en los varios crossovers entre series, esos capítulos se
publicaron en la anterior serie Norma. Todo esto le hace a uno pensar que esta
serie es un añadido superfluo que no va a aportar nada. Para eso quizá hubiera
sido preferible publicar la otra serie activa del personaje, Gotham Knights,
que tiene una buena guionista, Devin Grayson, y han pasado cosas que se han
comentado.
De todas maneras, porque una etapa sea
intrascendente no significa necesariamente que sea mala. Lo que pasa es que
aquí tenemos a Larry Hama. Hama tampoco es necesariamente malo: Sus primeros
trabajos en GI Joe no estaban nada mal para ser una licencia, y sus primeros
números en Lobezno eran hasta aceptables. Otros trabajos posteriores, como Generación-X,
si que han sido penosos. Además, su estilo me recuerda bastante al de otro bien
conocido en las series de Batman, Chuck Dixon: Basado en mucha acción, algo de
caracterización estática, y poco más. Y, efectivamente, aquí me sigue
recordando a Dixon, en sus peores momentos con Batman.
Su Batman es el héroe de acción genérico. Apenas
usa ningún elemento típico de Batman, ni a ninguno de sus villanos, ni
acompañantes ni secundarios. Simplemente hay una amenaza o problema que
requiere ayuda, y aparece nuestro Héroe Genérico, que acaba resolviendolo antes
del final del número. Es terriblemente estándar. Esto no es algo absolutamente
malo, si se hace con suficiente ingenio de manera que resulte fresco, o con
elementos que sean interesantes. Pero no, Hama prefiere contar una serie de
historias absolutamente anticuadas, que no dicen nada sobre el personaje o
sobre nada. El tipo de historias que podrían haberse publicado como números de
relleno ahora, o hace cinco, diez, quince años. No es de extrañar que durara
poco tiempo en la serie. No tenía nada que decir.
Es decir, mira las cuatro historias que vienen.
Batman y una super-agente especial se enfrentan a un fanatico patriótico que va
a volar un edificio, y Bats. Batman rescata al hijo de un rey de otro terrorista
y le ayuda a superar su miedo de los murciélagos. Son historias simples que te
puedes imaginar como van a ir desde el principio, contadas sin nada nuevo, con
diálogo exagerado y aburrido, y apenas nada de caracterización excepto que los
buenos son buenos y los malos malos. Peor es la tercera historia que tiene a
unos chorizos que encuentran sin querer la entrada de la Batcueva y son
detenidos no por Batman sino por un cocodrilo que vive en las alcantarillas y
la niña de la que cuida. No, en serio. La vieja leyenda urbana de los
cocodrilos metida en una historia de Batman, donde nos pone las defensas de la
Batcueva y a Alfred como inútiles, y con niña pequeña para intentar darle
emotividad a la historia. La cuarta historia tiene una premisa algo mejor, con
un asesino en serie siendo asustado por Batman aún sin proponerselo, pero está
igual de mal contada que las otras, y ya estás hasta las narices después de
ellas. Es un paquete malo, lo mires
donde lo mires.
Y para acompañar está McDaniel, que fue colaborador
del mencionado Dixon en los primeros números de Nightwing, y actualmente en la
“le doy 12 números máximo” Richard Dragon. Y con Hama hace lo mismo que con
Dixon: Muchas acrobacias, muchas explosiones, pero los seres humanos que dibuja
son cosas inhumanas y deformes, y bastante feas de mirar. Y no es que su
narración sea precisamente clara, que es algo que uno debería exigir de los
dibujantes que se especializan en dibujar acción. Vamos, que no sólo tiene una
historia olvidable, sino que no es ni bonito.
No es bueno, por dejarlo claro. Es la típica
bazofia que solían dar las series de Batman hace años, y que se sabía evitar.
Haced lo mismo con esto durante los pocos números que esté Hama.
Fábulas: Rebelión en la Granja (Fables #6-10)
Guión: Bill Willingham
Dibujo: Mark Buckingham
Norma (DC/Vertigo), 96p, 12€
Muy Recomendado (10)
Si hace un par de meses salió el segundo tomo de Y via Norma, y el tercero de esta serie en EEUU, ahora le toca a Norma publicar el segundo tomo de esta premiada y exitosa serie de Vertigo, la segunda en ventas (y última en vender números que serían aceptables en Marvel), Fábulas, con su segunda saga.
Como su bien traducido título indica, tenemos
una rebelión en la Granja. La Granja, por si no te acuerdas del comentario en
la primera saga, o cometiste el error de no leerla, es la ciudad en las afueras
rústicas del estado de Nueva York donde la alcaldía de Villa Fábula envía a las
Fábulas, los personajes de cuentos, que no pueden pasar por humanos. No creo
que sea mucho revelar decir que esta es la historia donde se cansan de esta
situación de aislamiento, y deciden rebelarse contra sus “opresores”. Sin
embargo, aparte de que está protagonizada por animales parlantes y que se
rebelan, no hay más parecidos con la novela del mismo nombre de Orwell. Esto no
es una sátira política, ni tiene mucho que decir sobre el tema, excepto el
comentario comunmente aceptado de que los líderes de cualquier revolución de
este tipo son gente hambrienta de poder que no se detienen ante nada para
engañar a las masas y llegar ellos a la posición que quieren eliminar.
Sin embargo, el hecho de que no sea un análisis
profundo de la naturaleza humana no significa que no sea una historia muy
buena. De nuevo, la gracia inicial es ver las versiones que ha hecho Willingham
de conocidos personajes de cuentos adaptados al mundo real y a situaciones
extrañas. Willingham no sólo se limita a ponerlos todos juntos en una situación
y a hacer bromas sobre ellos (como, por ejemplo, Shrek 2, que es bastante
graciosa, todo hay que decirlo), sino que en muchos casos extrapola sobre como
sería su situación en el mundo real, y los pone en papeles muy interesantes
para su historia. Así, tenemos a Ricitos de Oro como líder revolucionaria (con
implicaciones de bestialismo con uno de los Tres Ositos que Willingham no ha
podido evitar, pero que resulta extrañamente adecuada, especialmente con la
interpretación de los Osos como paletos del Medio Oeste que da), a los Tres
Cerditos en lados distintos de la pelea política, a Shere Khan como el villano
peligroso que es, al zorro Reynard como un rebelde leal al gobierno de Villa
Fábula (pero haciendolo por motivos más apropiados a lo que puede uno esperar
de un viejo zorro), montones de cameos de otras personajes de cuentos no
humanos famosos y no tan famosos, y una bonita referencia al cuento original de
Blancanieves (no el de los 7 Enanitos, otro, del que salió Rosa Roja). Las
interpretaciones de Willingham de los conocidos personajes son divertidas, ingeniosas
e incluso apropiadas, y son bastante para vender la historia.
De todas maneras, no se queda ahí, sino que
aparte de presentar a estos personajes, los caracteriza perfectamente. Todos
suenan distintivamente, de la manera que uno pensaría que habla un bicho en esa
situación. Puedes casi imaginarte las voces y los acentos de cada personaje por
la manera de hablar. Ricitos habla como una víbora malvada a base de retórica
lavacerebros pseudopopulista y de prometer cosas para conseguir lo que quiere (me
recuerda a otro personaje reciente, Victoria, la lider de las amazonas de Y).
Los Osos como paletos. Reynard de manera refinada pero con una caradura
asombrosa. Cada uno de los tres cerditos habla y se comporta de una manera
distinta que los hace perfectamente distinguibles. Y todos ellos actuan de
manera lógica con su situación, cada uno con unos motivos propios que
representan un bando en la rebelión. Además, las ya conocidas hermanas Blanca y
Rosa demuestran nuevas facetas de sus personalidades, consistes con las
anteriores, que demuestran fuerza e inteligencia y demuestran que son buenos
hallazgos para personajes femeninos modernos. Y un par de personajes de la
primera historia también tienen pequeñas aportaciones divertidas. (Por cierto,
es una curiosa coincidencia que tres de los personajes principales sean el
Principe Azul, Barbazul y Azulejo, y encima los tres se reunan en un coche en
esta historia) Realmente, la caracterización excelente de las historias es tan
parte del éxito de Fábulas como sus ideas para personajes. Y los diálogos son
muy graciosos en muchos momentos.
Detrás de esto, esta la historia en si, que
aunque simple y llevada por los personajes más que otra cosa, también tiene
buenos momentos. Si la primera historia era un misterio, esta es una historia
de política y guerra. Tiene una buena ambientación de misterio al principio, de
persecución desesperada luego, y de climax y satisfacción al final. Los
verdaderos motivos de Rosa Roja se mantienen hábilmente ambiguos hasta el
final. Los preparativos de la guerra son un montaje muy bueno, como la
superioridad aerea, los grupos de persecución y ataque, y todo el montaje de
las armas. Algunas de las escenas durante la rebelión son escalofriantes. El
problema de lógica con el hechizo de Weyland Smith es muy ingenioso, y una de
las pocas veces que he visto un problema así donde no se me han ocurrido
mejores soluciones que a los personajes. Lo único malo de la planificación de
la historia es que los elementos que la resuelven surgen fácilmente casi al
final, pero no es mucha trampa. Y da para muchas escenas buenas al final, donde
Willingham demuestra por segunda vez que le encantan los finales donde todo se
resuelve habilidosamente y encaja a la perfección a base de encajar elementos
en nuevos sitios como si fuera un rompecabezas. Además de tener un final de la
cuarta parte (que quedaba mejor en números sueltos, eso si) impresionante, que
abre nuevas posibilidades para la serie. En general, pocas pegas pueden ponerse
a la historia.
El dibujo en esta historia es de Mark
Buckingham, que después de la siguiente historia se convertirá en el dibujante
regular de la serie, después de que le quitaran de Spiderman para poner a la
aberración llamada Ramos. Peor para Marvel, y mejor para todos, porque aquí queda
mejor. Quizá no tan bueno como Medina, un poco más cercano al dibujo animado y
a la caricatura, pero funciona. Es capaz de dibujar a los animales que pueblan
la historia como auténticos animales en vez de antropomorfos, pero es capaz de
ponerlos en situaciones humanas sin que queden en un estilo distinto del de los
seres humanos. El efecto es que todos los personajes parece que vivan en el
mismo mundo casi realista, en vez de tener dibujos animados pegados junto a los
humanos, o todo el mundo siendo caricaturas. (Aunque si los 3 Cerditos
realmente son cerdos normales, ¿cómo construyeron sus casas en el cuento?
¿Magia?) Aparte de eso, hace buenas expresiones faciales, hace todo
reconocible, y algunas escenas de acción y tensión son muy buenas. El dibujo está
a la altura del guión.
Un comic muy bueno y recomendable, aunque seas
de los que no suelen gustarle lo que hacen las grandes compañías. Pruebalo
aunque no probaras la primera historia.
Green Arrow: Disparo Certero (Green Arrow #26-31)
Guión: Judd Winick
Dibujo: Phil Hester
Norma (DC), 144p, 14€
No Recomendado (4)
Los lectores astutos podrán darse cuenta de que entre el anterior tomo de Flecha Verde (ey, en Forum le llaman así) y este faltan cuatro números. Es comprensible: No han sido recopilados en EEUU. El nº22 era un número de relleno que no estaba mal en el que Oliver se enfrentaba a su antiguo enemigo el Conde Vértigo. Y los nº24-26 era un crossover malísimo con Linterna Verde coescrito entre Ben Raab, que pasaba a aquella serie, y Winick, que pasaba a esta.
Así que aquí tenemos a Winick (con una sola n),
que viene de Linterna Verde, donde ha hecho un trabajo bastante potable,
especialmente dedicado a la caracterización del protagonista. Ya habeis podido
verlo en Exiliados, donde también lo hacía bien, al menos al principio. Y ahora
le toca bajar el nivel de poder hasta el de héroe urbano, y tener la
responsabilidad de ser el primer guionista fijo del personaje desde su
llamativo relanzamiento, después de las exitosas pero breves etapas de Kevin Smith
y Brad Metzler.
Bueno, aparentemente, para empezar su nueva
etapa con DC, Winick ha cogido una pequeña obsesión por el personaje de Rayo
Negro. Lo cual es comprensible hasta cierto punto, es un personaje interesante,
y con cierta importancia histórica (primer héroe negro de DC, primer héroe
negro en no ser africano ni exconvicto). Además, es un personaje bastante
complejo, y con dos series a sus espaldas muy ricas y muy por delante de otras
de sus épocas, en los 70 y 90 respectivamente, gracias a la visión de su
creador, Tony Isabella. El problema es que tiene una historia muy detallada y
una mentalidad muy particular, que es muy difícil de mantener coherente con la
visión de su creador. (Que, ya puestos, es posible que fuera su dueño debido a
ciertos aspectos legales de su contrato con DC, pero eso es aparte) Y Winick,
aparentemente, pasa completamente de muchos aspectos del personaje.
Es decir, una cosa es meter a Rayo Negro a la
fuerza en las dos series que Winick escribe porque si. (A decir verdad, en
Outsiders tiene más lógica, porque era miembro de la anterior encarnación del
grupo, pero, ¿en Flecha Verde? La única conexión es que ambos son liberales y
que se encontraron una vez en la LJA) Y otra distinta es ignorar completamente
su historia y caracterización, por motivos sospechosos. Es decir, ya era malo
la tontería de Loeb y compañía de tenerle de Secretario de Educación sólo
porque es el único profesor conocido en DC (aquí intentan justificarlo diciendo
que está para “vigilar a Luthor”... si, claro, porque todo el mundo sabe que el
Secretario de Educación tiene tanto contacto con el Presidente), pero ahora
empieza a salirle una familia imposible. Aquí se menciona su hija jamás antes
mencionada que se une a los Outsiders, pese a que hemos visto la vida familiar
de Pierce en detalle antes, y no había aparecido, y dada su personalidad,
siempre había quedado claro que no tenía a nadie que dependiera de él. Y una
parte importante de la historia del número es otra introducción retroactiva,
esta vez una sobrina tampoco mencionada antes... con mucho sentido, porque siempre
se ha dicho que Rayo Negro no tiene hermanos ni otra familia.
Ahora, normalmente contradecir detalles del
pasado de un personaje no suele ser algo grave como para quejarse. Pero en este
caso no son sólo detalles, es la caracterización e idea completa del personaje.
La idea del personaje ha sido siempre que no tenía familia y que buscaba una
comunidad para suplir esa falta. Si ahora se empieza a sacar retroactivamente
familias reales, se contradice completamente su historia. Claro, que eso no es
lo peor que se le hace al personaje. Al final de la historia, Rayo Negro ha sido
convertido en un asesino a sangre fría. Encantador. El personaje más liberal de
DC (y no en el sentido de Flecha Verde... este se dedicaba a no herir a los
criminales si podría evitarlo, y a tener en general un comportamiento admirable
pública y privadamente) ahora es un asesino. Fantástico, volvamos a los 80 donde
todos los personajes se oscurecían y se volvían más “realistas” y amargados.
Por el amor de Dios, ¿no ha tenido esta serie hace poco una historia que iba
precisamente de corregir ese tipo de errores a los personajes porque los hacían
inmanejables? ¿A que narices viene eso? Independientemente de que contradiga
toda la personalidad del personaje, ¿realmente necesitamos otro héroe yendo por
ese camino? ¿No los pueden dejar en paz? ¿Es que acaso hay algo nuevo que
decir, si lo ha habido alguna vez? Además que está muy mal hecho, porque apenas
se presenta en el primer número al personaje, no se dice apenas nada de su
personalidad, y vuelve al final del último capítulo con el asesinato en
venganza sin explicarse, sin darle ningún tipo de reflexión, ni consecuencias,
ni nada. (Y no, no hay consecuencias sobre eso en los próximos números, así que
es una queja legítima)
No es que sea la única cosa gratuita de la
historia. Joanna Pierce, la nueva sobrina de Rayo Negro es presentada únicamente
para ser el nuevo ligue de Ollie... y ser asesinada a mitad de la historia para
provocar el incomprensible cambio de personalidad de su tio y demostrar lo malo
que es el malo. Porque, ya que estamos con tópicos tontos, no hay nada mejor
para darle interés a una historia que matar al ligue del héroe. Total, para que
están los personajes femeninos en los comics si no es para acostarse con el héroe
y morir. (No es tan malo como cuando mató a dos personajes femeninos con décadas
de historia interesante porque si en otra serie, pero al menos ahí se podía
justificar vagamente como órdenes editoriales) No se en que diablos está pensando
Winick, en serio, normalmente es mejor que todos estos tópicos. (Por cierto,
que no quiero ni pensar en el otro tópico que propaga la historia, el de sexo
igual a muerte, aquí en plena fuerza... realmente espero que sea accidental) Y
luego está el hecho de que Oliver DE NUEVO le sea infiel a Canario Negro, después
de todo el rollo en anteriores números sobre no repetir los errores del pasado.
Comprendo la necesidad de no querer repetir el romance eterno entre los dos...
¿pero entonces para que repite la idea de tenerle engañando a su novia? Si lo
que quiere decir es que Oliver no tiene remedio, aún es comprensible, aunque
pinta en muy mala luz al personaje. Pero no sabemos lo que quiere decir, porque
en vez de tratar eso, Winick dedica el resto de la historia al importante tema
de gente pegandose, personajes creados sólo para morir muriendo y destrozar
personajes de importancia histórica.
En cuanto al resto de la historia... lo típico.
Las corporaciones son malvaaaadas, y como Flecha Verde es liberal, son los
enemigos perfectos para él. No es que sea una mala elección, tenerle
defendiendo los intereses de las clases bajas frente a las grandes compañías, pero
la junta de la corporación Elevast es taaan malvada que lo que tenemos no tiene
ninguna relevancia con el mundo real, es un grupo de supervillanos en traje
contra un superhéroe. Usando a un nuevo villano experto en combate que no logra
convencer. Si, es muy hábil, y tiene cierto estilo, pero sus pautas de diálogo
no son tan divertidas como para compensar que realmente no es nada original, ni
tiene ningún elemento que destaque especialmente. Y luego hay escenas con
monstruos que no tienen nada que ver con el tono del resto de la historia, y aún
no he comprendido bien a que venían excepto para tener más escenas de lucha. El
diálogo en general es bueno, pero no al nivel de otros trabajos de Winick, y
desde luego, ni de lejos para compensar el desastre de historia.
Al menos, el dibujo es lo único que mantiene un
nivel consistente respecto al resto de la serie, porque seguimos teniendo a
Phil Hester. Y es igual que en tomos anteriores, pero menos creativo, porque el
guión le da menos elementos fantásticos con los que jugar. Pero bueno, una vez
te acostumbras a sus distorsiones, es bastante bueno, con mucha expresividad, y
un estilo fluido y dinámico para la acción.
Winick ha escrito buenos comics en el pasado.
Pero sus trabajos del año pasado han sido bastante olvidables, y esta no es una
excepción. Mediocre, con elementos muy desagradables e incomprensibles. Se ha
acabado la racha de comprar Flecha Verde porque es una de las buenas series.
Eso es todo. Volvemos la semana que viene,
supongo, com más cosas. Muchas más cosas. Demasiadas. Así que supongo que
llegaré tarde. Como siempre. Hasta entonces.
Comentarios sobre las críticas los podeis enviar aquí o
comentarlos aquí