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CRITICAS RECONSTRUCTIVAS: Semana del 21 de Junio al 4 de Julio

 

 

Bueno, ha sido divertido.

Hola a todos. Bienvenidos a estas reseñas. Esta semana, entre otras cosas, las novedades de Norma. No es la primera vez que voy la mañana del viernes a ver las novedades de Norma después de no dormir durante varios días, aunque esta vez ha sido un tanto decepcionante. No es una remesa muy buena. La última vez, al menos estaba uno de los primeros números de Transmetropolitan.

La gran novedad en EEUU de las últimas semanas es el primer número de Crisis de Identidad, la miniserie estrella de este verano en DC, escrita por el novelista Brad Metzler (el de la Misión del Arquero de Flecha Verde). Y... bueno, está muy bien escrita, muy emotiva, y en general muy buen uso del Universo DC para los que les guste la interacción entre héroes y demás. El problema es la idea central de la historia, que es una nueva edición de un tópico horrible y en general una mala idea que sólo parece servir para cargarse un buen elemento del Universo DC. ¿Es que no había otra manera mejor de hacer lo que quiere contar Metzler con esta historia? ¿Aunque no fuera tan dramático? Habrá que ver si la miniserie es tan maravillosa como para compensar la mala idea de su fundación.

Mientras, en Marvel, aparece casualmente una miniserie que se llama Disco de Identidad. Pura coincidencia, estoy seguro. No tiene mucho en común, aparte de que las identidad secretas forman parte de la premisa. En cuanto a la historia... ¿habeis visto Sospechosos Habituales? Pues lo mismo, pero con supervillanos. Y no estoy muy seguro de la interpretación de algunos de ellos. Sigo preguntandome como le dan nuevos trabajos a Robert Rodi en Marvel cuando no parece tener ni ideas nuevas ni vender demasiado, ni ser especialmente bueno.

Hablando de coincidencias, tanto en Marvel como en DC sacan series sobre un trio de brujas. La de DC tiene pinta de ser una colección de estereotipos del antiguo Vertigo con magia, góticos y demás. La de Marvel, Brujas, es otra colección de estereotipos, aunque puede resumirse en “Los Ángeles del Dr. Charlie Extraño”. Pero sin gracia. Con tres mujeres de distintas series Marvel como las protagonistas, reinventadas para ser jovencitas tontas con trajes que enseñan el máximo posible. Y encima dibujo de Deodato. Es casi tan malo como suena.

En el otro extremo del espectro de caracterización femenina tenemos la nueva serie de Mary Jane escrita por Sean McKeever, que ya demostró que puede escribir muy buenas series de adolescentes en Centinela y algunas series independientes. Y en efecto, parece una buena serie de adolescentes normales, con el añadido de que Spiderman aparece de vez en cuando. Obviamente, entre el género y el estilo de dibujo vagamente japonés (pero bastante bueno, todo hay que decirlo), esta claro que está destinado a venderse en tomitos en las librerías para competir con el manga en el sector femenino adolescente. Desde luego, dudo que venda mucho al lector medio de Marvel, así que espero que funcione la otra iniciativa. Ah, y por si alguien lo pregunta, transcurre en su propia continuidad, que no es ni la de Marvel, ni la Ultimate ni la de la película.

Más novedades derivadas de Spiderman: OTRA miniserie del Doctor Octopus. Y van tres. Ya se que la película es un éxito, pero esto es pasarse. De todas maneras, esta tiene una ventaja sobre las otras, y es que no es “Spiderman vs Octopus, toma 357”, es el origen del personaje. Y aunque previsible, está bien contado, con buen dibujo de Kaare Andrews. Así que quizá no sea tan ignorable.

Siguiendo con gente que tiene demasiadas series, tenemos Ultimate Cuatro Fantásticos, con su nuevo equipo creativo: Stuart Immonen dibujando igual de bien que siempre, y Warren Ellis, que vuelve a los superhéroes con el rabo entre las piernas. Le está bien empleado. En el lado malo, siendo Ellis y Ultimate, la historia está estirada y no pasa casi nada. En el lado bueno, lo poco que hay de historia está muy bien, y demuestra más ideas nuevas que sus predecesores, que acabaron contando lo mismo de siempre, pero más despacio. Quizá aún logren justificar la existencia de la serie.

Hablando de gente que se cree muy mayor para los superhéroes (como cuesta a veces conectar los comentarios), tenemos el nuevo proyecto de Howard Chaykin, una renovación de los Retadores de lo Desconocido de DC que, francamente, conserva el nombre y poco más. Esta vez son un grupo de especialistas anti-sistema que se alian para luchar contra los millonarios que controlan el mundo. Lo desconocido esta vez son teorías de la conspiración, vaya. Lo bueno es que Chaykin deja atrás unos cuantos de sus tópicos, especialmente el de meter sexo obligatoriamente en cada número. Lo malo es que no deja otros de sus tópicos, como el de hacer que todos sus protagonistas sean cretinos repelentes que se creen más chulos que nadie. O creerse que está descubriendo algo nuevo con sus conspiraciones. No es tan malo como algunos de sus últimos trabajos, pero sigue sin hacer nada que no hiciera mejor cuando era famoso hace muchos años.

Y terminamos con algo que si que es nuevo y bueno. La nueva serie de creación propia (esta vez para Wildstorm) de Brian Vaughan, Ex Machina. Una historia sobre política protagonizada sobre el que era antiguamente el único superhéroe del planeta. Con excelentes diálogos, una buena premisa, muchos temas que tratar y un tono ni demasiado optimista ni pesimista, y el maravilloso dibujo de Tony Harris (al que pronto podreis ver en Starman si no lo habeis hecho ya) va a ser la revelación de la temporada.

 

Muchas novedades esta semana, ¿eh? Pasamos a las de aquí, y muchas las podeis encontrar en capsulas aquí.

 

Esta semana:

 

Antes Conocidos Como Liga de la Justicia

Batman: La Sombra del Murcielago Nº1

Fábulas: Rebelión en la Granja

Green Arrow: Tiro Certero

 

 

 

 

 

 

Antes Conocidos Como Liga de la Justicia (Formerly Known As Justice League #1-6)

 

Guión: Keith Giffen y JM DeMatteis

Dibujo: Kevin Maguire

Norma (DC), 144p, 14€

 

 

Neutral (6)

 

 

A veces tienes que plantarte y aceptar que vas a llevar la contraria a mucha gente porque tienes que hacerlo. Esta es una de esas ocasiones.

 

Por cierto, que se hace difícil leer esto después de haber leido Crisis de Identidad, pero que se le va a hacer.

 

Esta miniserie del año pasado es un revival de una popular propiedad de la segunda mitad de los 80. Después de Crisis, la serie original de la Liga de la Justicia de America fue cancelada, y relanzada con el nombre de Liga de la Justicia (después Liga de la Justicia Internacional) con los mismos autores de esta miniserie. Lo curioso del asunto era que realmente esa “Liga de la Justicia” no tenía nada que ver con la LJA original, en vez de los héroes más importantes y poderosos del Universo, acabaron siendo un puñado de secundones. Y que la serie era una comedia más que otra cosa. Y los primeros episodios eran una buena mezcla de humor y acción. Pero con el tiempo se fue Maguire, la serie se dividió en Liga de la Justicia America y Europa, y los guionistas perdieron completamente el rumbo, siendo cada vez menos graciosos al intentar serlo cada vez más, limitandose a repetir todo el mismo rato los mismos chistes tontos, la misma caracterización apenas superficial, y argumentos que amablemente podemos llamar estúpidos. Se convirtió en una sitcom de las antiguas, con todas las cosas horribles que eso conlleva. Y después los guionistas se fueron (a no hacer nada decente por separado, pero esa es otra historia), y sus sustitutos siguieron las series en serio, escribiendo grupos de héroes genéricos de segunda más que otra cosa hasta que la serie fue relanzada por Grant Morrison.

 

Con la moda de revivals de los 80, el año pasado le tocó a la LJI. Se reunió al grupo creativo original (menos al mamón del editor, afortunadamente) y a quien estaba disponible del equipo clásico, y se les dio una miniserie de 6 números a ver que pasaba. Como la LJA está activa en este momento, tuvieron que ponerse otro nombre, ya en coña desde el principio, dejando claro que estamos hablando de dos conceptos absolutamente distintos. Las buenas noticias son que se parece un poco más a los mejores números de la serie original, y que no requiere apenas haber leido la serie original. Algunas referencias, pero la mayoría las explican, y no te pierdes muchos de los chistes si no la leiste. La mala noticia... bueno, si te gustó la serie original, ninguna. Si no... luego lo explico.

 

Siendo esto un revival de la LJI, el argumento de la historia realmente es irrelevante. Es una excusa para tener situaciones absurdas más que otra cosa. Primero tenemos el típico número de reclutamiento, esta vez de la variedad “ir convenciendo a la gente para que vuelva”. Que es una excusa para presentar a los personajes, y explicar donde se encuentran ahora. Sorprendentemente, no ignoran todo lo que ha pasado desde que dejaron a los personajes (lo que sería terriblemente egocéntrico por su parte, ya que ni los crearon a la mayoría, ni hicieron demasiado con ellos en muchos casos), sino que usan algunos de los elementos, se toman libertados con otros, e ignoran lo demás. Se hacen menciones al nuevo estado de Max Lord como cyborg (se ignora la parte en la que murió y se convirtió en villano, pero mejor que no preguntes), a los Dibny viviendo en Opal City desde Starman, se mantienen algunas de las cosas que le han pasado a Blue Beetle en Aves de Presa, lo que les permite tener una nueva dinámica para el duo cómico con Booster Gold (no es tan tanto que haya madurado después de la LJI como que cuando está con ellos se vuelve imbécil, como todos los demás, pero funciona) y se mencionan los cambios del Capitán Átomo en la miniserie LAW, aunque sea para reirse de ellos e ignorarlos. Muy merecidamente, ya que el aspecto dorado queda feisimo, y el estilo retro de la miniserie era casi tan tonto como la parodia aquí. El resto están más o menos igual (aunque Giffen y DeMatteis ignoran los propios cambios que ellos hicieron con L-Ron de meterlo en el cuerpo de Despero, pero bueno), con nuevas situaciones cómicas para tener chistes de presentación en el número. Y el cambio del Capitán Marvel por su hermana (que no se llama Mary Marvel, pero bueno, tampoco es imbécil como aquí) parece una buena idea con el Capi en la SJA. Como presentación es aceptable.

 

Después tenemos el número de establecimiento, donde aparte de la típica escena con los vecinos quejandose que no hace mucho, tenemos la primera pelea, por llamarla de algún modo. Curiosamente, es con personajes de nueva creación y no alguno ya establecido. Esta vez, la gracia es que son una especie de macarras que hablan como graduados de Harvard. Como siempre, el chiste se gasta a las dos páginas de aparecer, pero eso no quita que sigan machandolo hasta el final. Aparte, tienen una especie de poder vagamente definido que no llega a explicarse. No llega a funcionar. La siguiente fase de la historia funciona algo mejor, donde usan un concepto inventado poco antes por Johns en la SJA, que es Ruleta y la Casa. Básicamente, es como el Arcade de Marvel, pero con público y más centrado en combates entre héroes que en los escenarios. Aquí directamente lo tenemos en versión gladiadorial, con héroes obligados a enfrentarse. El combate no es gran cosa, aunque sirve más que nada para tener otras escenas luego. Mientras, hay unas escenas medianamente divertidas con el resto del grupo encerrado esperando y fracasando completamente en su intento de hacer algo de la situación, y otras más estiradas con Ruleta y sus secuaces.

 

Finalmente, después de unas escenas de secuela de lo anterior, que tienen un buen uso de la conexión de Beetle con Oráculo en la colección de esta, tenemos la gran amenaza de la miniserie, por así decirlo. Giffen y DeMatteis rescatan una de sus creaciones de la serie original, Lord Manga Khan, que no era una mala idea: Un megalómano líder de un imperio galáctico obsesionado con comprar y vender, con todos los tópicos grandilocuentes de ese tipo de personajes, pero sin la amenaza, y con todo el mundo a su alrededor siendo consciente de lo ridículo que resulta, pero siguiendole el juego por ser el jefe. Aquí viene a por L-Ron, antiguo empleado suyo que escapó después de la serie original, dispuesto a negociar o lo que haga falta para recuperarlo. Lo que sigue son un montón de chistes, que dependen un poco de haber leido la serie original, pero más o menos se pueden pillar. Manga Khan parece peligroso pero en realidad es un chalado, y hay un gag bastante bueno donde empieza a gustarle la idea de que le tomen como rehén. Hay chistes sobre robots actuando como humanos que no tienen mucha gracia, y termina con una revelación un tanto floja al final, más que nada porque es el chiste obvio. Tenemos al retorno de otro de los personajes cómicos creados en la serie original, ahora en un nuevo trabajo (cada vez que lo sacan desde que perdió su antiguo puesto dan una versión distinta de él, curioso... y lleva un traje y no una armadura, así que no parece ser de verdad), que no es tan irritante como otras veces porque no es el centro de la historia, y por tanto su único chiste no se repite mucho. Y tenemos la aparición de la Liga de la Justicia de verdad, en el papel de invitados. Por supuesto, vienen para figurar, y en el papel serio. Lo curioso es que no hacen mucho, ni aprueban ni desaprueban mucho a los “Superamigos”. Por supuesto, todos ellos tienen un solo elemento de personalidad, y el que le apetece a los guionistas. Lo curioso es la distribución: Superman es Superman, J’Onn es el padre compasivo, hasta ahí normal. (Aunque el chiste de las Oreo no lo pillarán nuevos lectores) Wonder Woman es más quejica que de costumbre, como parte de la manía de los guionistas de caracterizar a las mújeres fuertes como quejicas o tontas sin remedio. Lo más raro es que Batman no hace de payaso absolutamente serio como en la serie original, sino que se toma con humor toda la situación. No es propio de Batman, ¿pero que lo es en esta serie? Y otra cosa rara, y una mala elección, es poner a Plastic Man como el tipo de la LJA que no conoce el tono de esta serie, y no pilla el chiste. Ese papel le habría venido mejor a Linterna Verde, porque si Plastic Man comprende algo, es el absurdo. Tenerle como el serio sin sentido del humor no pega.

 

Pero bueno, entonces, ¿qué tal está el comic? Pues... pse. El problema de esta miniserie no es que los argumentos sean estúpidos, eso es normal en una comedia. Ni siquiera son las libertades que se toma con el Universo DC; uno directamente toma todo lo que pase aquí como que transcurre en un aura donde todo es más ridículo que normalmente, es la única manera de que funcione. Además, las caracterizaciones de los personajes no están tan alejadas de las de verdad en la mayoría de los casos, con las excepciones de Marvel y de Booster Gold que vuelve a ser un inútil (y digo yo... ¿no hicieron estos mismos guionistas una historia donde era Booster el que se volvía serio y lo dejaron así cuando se fueron? ¿Por qué ahora es al revés? ¿No pueden ser ni consistentes consigo mismo aunque no lo sean con otras series?). El problema es que no es tan graciosa. De hecho, apenas es graciosa. Divertida puede, pero no mucho más. Vienen de la escuela de comedia en la que en cuanto más, mejor. En cuanto más tonto y ridículo sea el argumento, mejor. En cuanto más tontos parezcan los personajes mejor. Y por supuesto, en cuantas más veces repitas el mismo chiste, mejor. Y eso si que falla, los chistes pierden la gracia cuando los cuentas muchas veces, y ese es uno de los problemas de esta gente. Cuentan un chiste, funciona o no, y en vez de seguir contando más para que algunos funcionen, repiten el mismo par de chistes todo el número (o toda la miniserie), y van perdiendo la gracia que pudieran tener la primera vez, si es que la tenían. Además, el diálogo no es tampoco demasiado gracioso. Puede que lo fuera en su época, pero ahora es mucho más fácil encontrar diálogos graciosos que no suenen tan forzados. De nuevo, se creen que tener a dos personajes repitiendo dos veces lo mismo es gracioso, y otros truquitos que realmente no tienen gracia. Hay algunos diálogos ingeniosos, igual que hay algunas escenas graciosas, pero no lo que uno esperaría en algo que es solamente comedia. Si sacrificas completamente el argumento y una caracterización creible (no ya en la que se desarrollen los personajes, sería mucho pedir... pero es que aquí los personajes sólo tienen una manera de hablar, una manera de interactuar entre ellos, y poco más, son como los personajes de las comedias de un solo chiste, igual), tienes que ser mucho más gracioso. Este humor quizá funcionaría mezclado con partes más serias, para que las partes más absurdas tuvieran más gracia cuando aparecieran, aparte de para tener algo por si falla el humor. (Por ejemplo, la escena de L-Ron en el fast food del primer número ya la hizo Priest en Pantera Negra, pero allí tenía mucha más gracia, aparte de porque tenía diálogo más gracioso, porque jamás te lo esperarías) Pero si es todo absurdo, ya no tiene tanta gracia, y hay pocas ideas graciosas en los 6 números para mantener el nivel necesario de humor para mantenerlo.

 

No todo tiene problemas. El dibujo de Maguire ha mejorado mucho desde sus días en la LJI, y allí ya era bueno aunque fuera su primer trabajo. Es claro, es limpio y es bonito. Tiene una infinidad de expresiones faciales, que muchas veces son más graciosas que los propios diálogos. Tiene muy buen ojo para las escenas cómicas, tanto en posicionamiento de personajes y sus expresiones como presentación y narración. Y cuando tiene que dibujar algo que parezca algo más serio, como la pelea en la Casa, también lo hace muy bien. Ninguna queja del dibujo.

 

Ojalá pudiera decir lo mismo de la historia. No me malinterpretes, es vagamente divertido. Pero poco más. Seguramente, a los fans de la serie original les encantará. Pero los demás, realmente, hay cosas bastante más graciosas por ahí, y no estoy hablando sólo de comedias. A ver si la secuela es mejor, pero lo dudo.

 

 

 

Batman: La Sombra del Murcielago Nº1 (Batman #575-578)

 

Guión: Larry Hama

Dibujo: Scott McDaniel

Norma (DC), 96p, 10’5€

 

 

No Recomendado (3)

 

 

El mes pasado terminó la etapa de Rucka en Detective Comics, que era lo que Norma había estado publicando en su serie mensual de Batman desde que terminaron con Tierra de Nadie. Así que este mes, en vez de continuar con la siguiente etapa de Detective Comics, retroceden dos años y medio para publicar los episodios de la otra serie principal, de nombre Batman a secas, de después de TdN. Movimiento que es bastante similar a lo que solían hacer con Spiderman en Forum en los 80, todo hay que decirlo. Sólo que como en Norma clarifican más las cosas, tenemos una renumeración/cambio de volumen/cambio de título para dejar claro que hemos cambiado de serie. El título español no tiene nada que ver con el original, que era la cuarta serie de Batman hasta que fue cancelada al final de TdN, pero supongo que se habían quedado sin títulos más apropiados. Me da lo mismo, ya que pienso ignorar el subtítulo en próximos meses como ya hice con el del volumen anterior.

 

Todo esto me parece en principio un buen movimiento. Es mejor que la aberración de juntar series distintas y separadas en un solo volumen, que es una lección ya aprendida por Norma. (Ojalá lo aprendieran todos) Y aunque publicar las series de manera asíncrona puede causar algún problema cronológico, es más eficiente que publicar dos series a la vez, que haría que los lectores se plantearan seguir sólo una o ninguna y en general haría que se hicieran la competencia la una a la otra, mientras que así pueden tener una ración mensual de Batman para saciar el vicio.

 

El problema aquí es precisamente que publicar esta segunda serie después no causa ningún problema cronológico. Porque en esta serie no ha pasado nada que haya sido mencionado en la otra, porque no ha pasado nada digno de mención. Y cuando se ha visto involucrado en cosas importantes, es decir, en los varios crossovers entre series, esos capítulos se publicaron en la anterior serie Norma. Todo esto le hace a uno pensar que esta serie es un añadido superfluo que no va a aportar nada. Para eso quizá hubiera sido preferible publicar la otra serie activa del personaje, Gotham Knights, que tiene una buena guionista, Devin Grayson, y han pasado cosas que se han comentado.

 

De todas maneras, porque una etapa sea intrascendente no significa necesariamente que sea mala. Lo que pasa es que aquí tenemos a Larry Hama. Hama tampoco es necesariamente malo: Sus primeros trabajos en GI Joe no estaban nada mal para ser una licencia, y sus primeros números en Lobezno eran hasta aceptables. Otros trabajos posteriores, como Generación-X, si que han sido penosos. Además, su estilo me recuerda bastante al de otro bien conocido en las series de Batman, Chuck Dixon: Basado en mucha acción, algo de caracterización estática, y poco más. Y, efectivamente, aquí me sigue recordando a Dixon, en sus peores momentos con Batman.

 

Su Batman es el héroe de acción genérico. Apenas usa ningún elemento típico de Batman, ni a ninguno de sus villanos, ni acompañantes ni secundarios. Simplemente hay una amenaza o problema que requiere ayuda, y aparece nuestro Héroe Genérico, que acaba resolviendolo antes del final del número. Es terriblemente estándar. Esto no es algo absolutamente malo, si se hace con suficiente ingenio de manera que resulte fresco, o con elementos que sean interesantes. Pero no, Hama prefiere contar una serie de historias absolutamente anticuadas, que no dicen nada sobre el personaje o sobre nada. El tipo de historias que podrían haberse publicado como números de relleno ahora, o hace cinco, diez, quince años. No es de extrañar que durara poco tiempo en la serie. No tenía nada que decir.

 

Es decir, mira las cuatro historias que vienen. Batman y una super-agente especial se enfrentan a un fanatico patriótico que va a volar un edificio, y Bats. Batman rescata al hijo de un rey de otro terrorista y le ayuda a superar su miedo de los murciélagos. Son historias simples que te puedes imaginar como van a ir desde el principio, contadas sin nada nuevo, con diálogo exagerado y aburrido, y apenas nada de caracterización excepto que los buenos son buenos y los malos malos. Peor es la tercera historia que tiene a unos chorizos que encuentran sin querer la entrada de la Batcueva y son detenidos no por Batman sino por un cocodrilo que vive en las alcantarillas y la niña de la que cuida. No, en serio. La vieja leyenda urbana de los cocodrilos metida en una historia de Batman, donde nos pone las defensas de la Batcueva y a Alfred como inútiles, y con niña pequeña para intentar darle emotividad a la historia. La cuarta historia tiene una premisa algo mejor, con un asesino en serie siendo asustado por Batman aún sin proponerselo, pero está igual de mal contada que las otras, y ya estás hasta las narices después de ellas. Es un paquete  malo, lo mires donde lo mires.

 

Y para acompañar está McDaniel, que fue colaborador del mencionado Dixon en los primeros números de Nightwing, y actualmente en la “le doy 12 números máximo” Richard Dragon. Y con Hama hace lo mismo que con Dixon: Muchas acrobacias, muchas explosiones, pero los seres humanos que dibuja son cosas inhumanas y deformes, y bastante feas de mirar. Y no es que su narración sea precisamente clara, que es algo que uno debería exigir de los dibujantes que se especializan en dibujar acción. Vamos, que no sólo tiene una historia olvidable, sino que no es ni bonito.

 

No es bueno, por dejarlo claro. Es la típica bazofia que solían dar las series de Batman hace años, y que se sabía evitar. Haced lo mismo con esto durante los pocos números que esté Hama.

 

 

 

Fábulas: Rebelión en la Granja (Fables #6-10)

 

Guión: Bill Willingham

Dibujo: Mark Buckingham

Norma (DC/Vertigo), 96p, 12€

 

 

Muy Recomendado (10)

 

 

Si hace un par de meses salió el segundo tomo de Y via Norma, y el tercero de esta serie en EEUU, ahora le toca a Norma publicar el segundo tomo de esta premiada y exitosa serie de Vertigo, la segunda en ventas (y última en vender números que serían aceptables en Marvel), Fábulas, con su segunda saga.

 

Como su bien traducido título indica, tenemos una rebelión en la Granja. La Granja, por si no te acuerdas del comentario en la primera saga, o cometiste el error de no leerla, es la ciudad en las afueras rústicas del estado de Nueva York donde la alcaldía de Villa Fábula envía a las Fábulas, los personajes de cuentos, que no pueden pasar por humanos. No creo que sea mucho revelar decir que esta es la historia donde se cansan de esta situación de aislamiento, y deciden rebelarse contra sus “opresores”. Sin embargo, aparte de que está protagonizada por animales parlantes y que se rebelan, no hay más parecidos con la novela del mismo nombre de Orwell. Esto no es una sátira política, ni tiene mucho que decir sobre el tema, excepto el comentario comunmente aceptado de que los líderes de cualquier revolución de este tipo son gente hambrienta de poder que no se detienen ante nada para engañar a las masas y llegar ellos a la posición que quieren eliminar.

 

Sin embargo, el hecho de que no sea un análisis profundo de la naturaleza humana no significa que no sea una historia muy buena. De nuevo, la gracia inicial es ver las versiones que ha hecho Willingham de conocidos personajes de cuentos adaptados al mundo real y a situaciones extrañas. Willingham no sólo se limita a ponerlos todos juntos en una situación y a hacer bromas sobre ellos (como, por ejemplo, Shrek 2, que es bastante graciosa, todo hay que decirlo), sino que en muchos casos extrapola sobre como sería su situación en el mundo real, y los pone en papeles muy interesantes para su historia. Así, tenemos a Ricitos de Oro como líder revolucionaria (con implicaciones de bestialismo con uno de los Tres Ositos que Willingham no ha podido evitar, pero que resulta extrañamente adecuada, especialmente con la interpretación de los Osos como paletos del Medio Oeste que da), a los Tres Cerditos en lados distintos de la pelea política, a Shere Khan como el villano peligroso que es, al zorro Reynard como un rebelde leal al gobierno de Villa Fábula (pero haciendolo por motivos más apropiados a lo que puede uno esperar de un viejo zorro), montones de cameos de otras personajes de cuentos no humanos famosos y no tan famosos, y una bonita referencia al cuento original de Blancanieves (no el de los 7 Enanitos, otro, del que salió Rosa Roja). Las interpretaciones de Willingham de los conocidos personajes son divertidas, ingeniosas e incluso apropiadas, y son bastante para vender la historia.

 

De todas maneras, no se queda ahí, sino que aparte de presentar a estos personajes, los caracteriza perfectamente. Todos suenan distintivamente, de la manera que uno pensaría que habla un bicho en esa situación. Puedes casi imaginarte las voces y los acentos de cada personaje por la manera de hablar. Ricitos habla como una víbora malvada a base de retórica lavacerebros pseudopopulista y de prometer cosas para conseguir lo que quiere (me recuerda a otro personaje reciente, Victoria, la lider de las amazonas de Y). Los Osos como paletos. Reynard de manera refinada pero con una caradura asombrosa. Cada uno de los tres cerditos habla y se comporta de una manera distinta que los hace perfectamente distinguibles. Y todos ellos actuan de manera lógica con su situación, cada uno con unos motivos propios que representan un bando en la rebelión. Además, las ya conocidas hermanas Blanca y Rosa demuestran nuevas facetas de sus personalidades, consistes con las anteriores, que demuestran fuerza e inteligencia y demuestran que son buenos hallazgos para personajes femeninos modernos. Y un par de personajes de la primera historia también tienen pequeñas aportaciones divertidas. (Por cierto, es una curiosa coincidencia que tres de los personajes principales sean el Principe Azul, Barbazul y Azulejo, y encima los tres se reunan en un coche en esta historia) Realmente, la caracterización excelente de las historias es tan parte del éxito de Fábulas como sus ideas para personajes. Y los diálogos son muy graciosos en muchos momentos.

 

Detrás de esto, esta la historia en si, que aunque simple y llevada por los personajes más que otra cosa, también tiene buenos momentos. Si la primera historia era un misterio, esta es una historia de política y guerra. Tiene una buena ambientación de misterio al principio, de persecución desesperada luego, y de climax y satisfacción al final. Los verdaderos motivos de Rosa Roja se mantienen hábilmente ambiguos hasta el final. Los preparativos de la guerra son un montaje muy bueno, como la superioridad aerea, los grupos de persecución y ataque, y todo el montaje de las armas. Algunas de las escenas durante la rebelión son escalofriantes. El problema de lógica con el hechizo de Weyland Smith es muy ingenioso, y una de las pocas veces que he visto un problema así donde no se me han ocurrido mejores soluciones que a los personajes. Lo único malo de la planificación de la historia es que los elementos que la resuelven surgen fácilmente casi al final, pero no es mucha trampa. Y da para muchas escenas buenas al final, donde Willingham demuestra por segunda vez que le encantan los finales donde todo se resuelve habilidosamente y encaja a la perfección a base de encajar elementos en nuevos sitios como si fuera un rompecabezas. Además de tener un final de la cuarta parte (que quedaba mejor en números sueltos, eso si) impresionante, que abre nuevas posibilidades para la serie. En general, pocas pegas pueden ponerse a la historia.

 

El dibujo en esta historia es de Mark Buckingham, que después de la siguiente historia se convertirá en el dibujante regular de la serie, después de que le quitaran de Spiderman para poner a la aberración llamada Ramos. Peor para Marvel, y mejor para todos, porque aquí queda mejor. Quizá no tan bueno como Medina, un poco más cercano al dibujo animado y a la caricatura, pero funciona. Es capaz de dibujar a los animales que pueblan la historia como auténticos animales en vez de antropomorfos, pero es capaz de ponerlos en situaciones humanas sin que queden en un estilo distinto del de los seres humanos. El efecto es que todos los personajes parece que vivan en el mismo mundo casi realista, en vez de tener dibujos animados pegados junto a los humanos, o todo el mundo siendo caricaturas. (Aunque si los 3 Cerditos realmente son cerdos normales, ¿cómo construyeron sus casas en el cuento? ¿Magia?) Aparte de eso, hace buenas expresiones faciales, hace todo reconocible, y algunas escenas de acción y tensión son muy buenas. El dibujo está a la altura del guión.

 

Un comic muy bueno y recomendable, aunque seas de los que no suelen gustarle lo que hacen las grandes compañías. Pruebalo aunque no probaras la primera historia.

 

 

 

Green Arrow: Disparo Certero (Green Arrow #26-31)

 

Guión: Judd Winick

Dibujo: Phil Hester

Norma (DC), 144p, 14€

 

 

No Recomendado (4)

 

 

Los lectores astutos podrán darse cuenta de que entre el anterior tomo de Flecha Verde (ey, en Forum le llaman así) y este faltan cuatro números. Es comprensible: No han sido recopilados en EEUU. El nº22 era un número de relleno que no estaba mal en el que Oliver se enfrentaba a su antiguo enemigo el Conde Vértigo. Y los nº24-26 era un crossover malísimo con Linterna Verde coescrito entre Ben Raab, que pasaba a aquella serie, y Winick, que pasaba a esta.

 

Así que aquí tenemos a Winick (con una sola n), que viene de Linterna Verde, donde ha hecho un trabajo bastante potable, especialmente dedicado a la caracterización del protagonista. Ya habeis podido verlo en Exiliados, donde también lo hacía bien, al menos al principio. Y ahora le toca bajar el nivel de poder hasta el de héroe urbano, y tener la responsabilidad de ser el primer guionista fijo del personaje desde su llamativo relanzamiento, después de las exitosas pero breves etapas de Kevin Smith y Brad Metzler.

 

Bueno, aparentemente, para empezar su nueva etapa con DC, Winick ha cogido una pequeña obsesión por el personaje de Rayo Negro. Lo cual es comprensible hasta cierto punto, es un personaje interesante, y con cierta importancia histórica (primer héroe negro de DC, primer héroe negro en no ser africano ni exconvicto). Además, es un personaje bastante complejo, y con dos series a sus espaldas muy ricas y muy por delante de otras de sus épocas, en los 70 y 90 respectivamente, gracias a la visión de su creador, Tony Isabella. El problema es que tiene una historia muy detallada y una mentalidad muy particular, que es muy difícil de mantener coherente con la visión de su creador. (Que, ya puestos, es posible que fuera su dueño debido a ciertos aspectos legales de su contrato con DC, pero eso es aparte) Y Winick, aparentemente, pasa completamente de muchos aspectos del personaje.

 

Es decir, una cosa es meter a Rayo Negro a la fuerza en las dos series que Winick escribe porque si. (A decir verdad, en Outsiders tiene más lógica, porque era miembro de la anterior encarnación del grupo, pero, ¿en Flecha Verde? La única conexión es que ambos son liberales y que se encontraron una vez en la LJA) Y otra distinta es ignorar completamente su historia y caracterización, por motivos sospechosos. Es decir, ya era malo la tontería de Loeb y compañía de tenerle de Secretario de Educación sólo porque es el único profesor conocido en DC (aquí intentan justificarlo diciendo que está para “vigilar a Luthor”... si, claro, porque todo el mundo sabe que el Secretario de Educación tiene tanto contacto con el Presidente), pero ahora empieza a salirle una familia imposible. Aquí se menciona su hija jamás antes mencionada que se une a los Outsiders, pese a que hemos visto la vida familiar de Pierce en detalle antes, y no había aparecido, y dada su personalidad, siempre había quedado claro que no tenía a nadie que dependiera de él. Y una parte importante de la historia del número es otra introducción retroactiva, esta vez una sobrina tampoco mencionada antes... con mucho sentido, porque siempre se ha dicho que Rayo Negro no tiene hermanos ni otra familia.

 

Ahora, normalmente contradecir detalles del pasado de un personaje no suele ser algo grave como para quejarse. Pero en este caso no son sólo detalles, es la caracterización e idea completa del personaje. La idea del personaje ha sido siempre que no tenía familia y que buscaba una comunidad para suplir esa falta. Si ahora se empieza a sacar retroactivamente familias reales, se contradice completamente su historia. Claro, que eso no es lo peor que se le hace al personaje. Al final de la historia, Rayo Negro ha sido convertido en un asesino a sangre fría. Encantador. El personaje más liberal de DC (y no en el sentido de Flecha Verde... este se dedicaba a no herir a los criminales si podría evitarlo, y a tener en general un comportamiento admirable pública y privadamente) ahora es un asesino. Fantástico, volvamos a los 80 donde todos los personajes se oscurecían y se volvían más “realistas” y amargados. Por el amor de Dios, ¿no ha tenido esta serie hace poco una historia que iba precisamente de corregir ese tipo de errores a los personajes porque los hacían inmanejables? ¿A que narices viene eso? Independientemente de que contradiga toda la personalidad del personaje, ¿realmente necesitamos otro héroe yendo por ese camino? ¿No los pueden dejar en paz? ¿Es que acaso hay algo nuevo que decir, si lo ha habido alguna vez? Además que está muy mal hecho, porque apenas se presenta en el primer número al personaje, no se dice apenas nada de su personalidad, y vuelve al final del último capítulo con el asesinato en venganza sin explicarse, sin darle ningún tipo de reflexión, ni consecuencias, ni nada. (Y no, no hay consecuencias sobre eso en los próximos números, así que es una queja legítima)

 

No es que sea la única cosa gratuita de la historia. Joanna Pierce, la nueva sobrina de Rayo Negro es presentada únicamente para ser el nuevo ligue de Ollie... y ser asesinada a mitad de la historia para provocar el incomprensible cambio de personalidad de su tio y demostrar lo malo que es el malo. Porque, ya que estamos con tópicos tontos, no hay nada mejor para darle interés a una historia que matar al ligue del héroe. Total, para que están los personajes femeninos en los comics si no es para acostarse con el héroe y morir. (No es tan malo como cuando mató a dos personajes femeninos con décadas de historia interesante porque si en otra serie, pero al menos ahí se podía justificar vagamente como órdenes editoriales) No se en que diablos está pensando Winick, en serio, normalmente es mejor que todos estos tópicos. (Por cierto, que no quiero ni pensar en el otro tópico que propaga la historia, el de sexo igual a muerte, aquí en plena fuerza... realmente espero que sea accidental) Y luego está el hecho de que Oliver DE NUEVO le sea infiel a Canario Negro, después de todo el rollo en anteriores números sobre no repetir los errores del pasado. Comprendo la necesidad de no querer repetir el romance eterno entre los dos... ¿pero entonces para que repite la idea de tenerle engañando a su novia? Si lo que quiere decir es que Oliver no tiene remedio, aún es comprensible, aunque pinta en muy mala luz al personaje. Pero no sabemos lo que quiere decir, porque en vez de tratar eso, Winick dedica el resto de la historia al importante tema de gente pegandose, personajes creados sólo para morir muriendo y destrozar personajes de importancia histórica.

 

En cuanto al resto de la historia... lo típico. Las corporaciones son malvaaaadas, y como Flecha Verde es liberal, son los enemigos perfectos para él. No es que sea una mala elección, tenerle defendiendo los intereses de las clases bajas frente a las grandes compañías, pero la junta de la corporación Elevast es taaan malvada que lo que tenemos no tiene ninguna relevancia con el mundo real, es un grupo de supervillanos en traje contra un superhéroe. Usando a un nuevo villano experto en combate que no logra convencer. Si, es muy hábil, y tiene cierto estilo, pero sus pautas de diálogo no son tan divertidas como para compensar que realmente no es nada original, ni tiene ningún elemento que destaque especialmente. Y luego hay escenas con monstruos que no tienen nada que ver con el tono del resto de la historia, y aún no he comprendido bien a que venían excepto para tener más escenas de lucha. El diálogo en general es bueno, pero no al nivel de otros trabajos de Winick, y desde luego, ni de lejos para compensar el desastre de historia.

 

Al menos, el dibujo es lo único que mantiene un nivel consistente respecto al resto de la serie, porque seguimos teniendo a Phil Hester. Y es igual que en tomos anteriores, pero menos creativo, porque el guión le da menos elementos fantásticos con los que jugar. Pero bueno, una vez te acostumbras a sus distorsiones, es bastante bueno, con mucha expresividad, y un estilo fluido y dinámico para la acción.

 

Winick ha escrito buenos comics en el pasado. Pero sus trabajos del año pasado han sido bastante olvidables, y esta no es una excepción. Mediocre, con elementos muy desagradables e incomprensibles. Se ha acabado la racha de comprar Flecha Verde porque es una de las buenas series.

 

 

 

Eso es todo. Volvemos la semana que viene, supongo, com más cosas. Muchas más cosas. Demasiadas. Así que supongo que llegaré tarde. Como siempre. Hasta entonces.

 

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